Un 17 % de los niños de Asia y África ha sufrido abuso sexual online
Redacción Ciencia, 27 may (EFE).- Acoso, petición de contenido sexual a cambio de recompensas, comentarios y conversaciones incómodas... Uno de cada seis niños que usa internet en Asia y África ha sufrido algún tipo de abuso sexual online, según alerta un estudio recogido este miércoles en la revista Nature.
La investigación, llevada a cabo por científicos de centros de Reino Unido y Holanda, concluye que más de diez millones de menores de 12 países de Asia y África han sido víctimas de explotación o abusos sexuales online, y los autores advierten de que la cifra podría ser superior, porque muchos de estos abusos no se denunciaron.
El análisis se basa en datos de entrevistas a 11.912 menores de entre 12 y 17 años de África y Asia (donde vive la mayoría de los niños del mundo) recopilados entre los años 2020 y 2021.
Camboya, Indonesia, Malasia, Filipinas, Tailandia y Vietnam han sido los países analizados en Asia; mientras que Etiopía, Kenia, Mozambique, Namibia, Tanzania y Uganda los de África.
Las entrevistas a los niños se hicieron cara a cara para generar confianza, y las preguntas más sensibles sobre sexo y violencia sexual fueron completadas por los menores a través de tabletas o un teléfonos, explica a EFE la autora principal, Sakshi Ghai, investigadora en Psicología de la London School of Economics (LSE).
Los datos se han recopilado en el marco de una iniciativa de investigación a gran escala sobre el abuso sexual infantil facilitado por la tecnología.
El 51% no se lo cuenta a nadie
Entre las formas más comunes de abuso sexual online que padecen estos niños está la recepción de imágenes de contenido sexual no deseado (en el 10% de los encuestados); los comentarios incómodos sobre sexo (un 8% de los niños los recibió); conversaciones sexuales forzadas (5%); peticiones de actos sexuales de forma explícita (un 4%); o solicitud de material visual íntimo (un 4%).
El 3% de los niños preguntados confesó que habían recibido peticiones para tener encuentros sexuales físicos a cambio de dinero o regalos; otro 3% para mandar imágenes sexuales a cambio de recompensas; un 3% de los menores indicó que se compartieron imágenes sexuales suyas sin su permiso, y la misma cifra dijo haber sido víctima de extorsión o chantaje sexual online.
A pesar de esta magnitud, los niños confiesan no haber revelado el 51% de los incidentes. Y cuando lo hacían, tendían a contárselo a amigos en lugar de recurrir a canales formales como la policía, debido a la falta de conocimiento sobre dónde buscar ayuda.
Los niños más mayores fueron los menos propensos a revelar los casos de abuso.
Los investigadores han visto que los niños tienden a revelar más los abusos cuando cuentan con el apoyo de sus padres, y/o estos tenían conocimiento de dónde buscar ayuda tras el acoso o la agresión.
Este patrón de reporte del abuso es optimista respecto a estudios previos, que estiman que entre el 50% y el 80% de los menores víctimas de abuso sexual infantil no reportan dichas experiencias durante la infancia.
Responsabilidad de las tecnológicas
"Nuestros hallazgos señalan las prioridades en materia de prevención y respuesta a esta lacra. En primer lugar, los niños necesitan una orientación adecuada a su edad sobre cómo pedir ayuda en caso de abuso desde la primera infancia, y los padres necesitan apoyo para estar activamente involucrados en la vida digital de sus hijos", explica Ghai.
Pero sobre todo, incide la investigadora de LSE, "es necesario abordar el estigma que afecta a los abusos sexuales, y que lleva a los niños a guardar silencio cuando los sufren".
"Pero la responsabilidad no puede recaer únicamente en los niños y las familias: las empresas tecnológicas, los responsables políticos y las fuerzas del orden tienen un papel urgente que desempeñar. El desafío se está intensificando. La IA generativa y los deepfakes se usan para producir material de abuso sexual infantil más rápido de lo que los sistemas de protección pueden responder", subraya.
"Urge una acción coordinada entre gobiernos y empresas tecnológicas para fortalecer la seguridad digital", concluye Ghai.
Falsa sensación de seguridad
"Estamos ante un estudio robusto que ofrece una fotografía importante para entender el estado del abuso sexual digital a los niños en una región donde no existe tanta evidencia disponible como en otras zonas del mundo", señala el investigador en Derecho y Criminología, Pablo Romero, en una reacción recogida por Science Media Centre (SMC).
"Uno de los principales hallazgos de este estudio es la confirmación de que el abuso sexual infantil (ya sea físico o digital) no es una problemática que afecte de forma específica o única a niñas, sino que se trata de un problema transversal que impacta a niños y niñas casi por igual, un 16,9 % y un 17% respectivamente", añade.
"El entorno mediado por la tecnología ha demostrado ser de gran vulnerabilidad debido a la posibilidad de anonimato para los agresores y de acceso a cualquier víctima potencial desde kilómetros de distancia y en la intimidad de los hogares, lo que proporciona una falsa sensación de seguridad", señala la investigadora en psicología de la Universidad de Málaga (sur), Marta Ferragut, en una reacción al estudio.EFE
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