Un ensayo preclínico apoya el potencial de la vacuna de la tuberculosis para la demencia
Redacción Ciencia, 21 oct (EFE).- El bacilo Calmette-Guérin (BCG), una vacuna ampliamente utilizada para prevenir la tuberculosis y tratar el cáncer de vejiga, también podría tener propiedades que reduzcan el riesgo de demencia, según un estudio realizado en ratones.
El BCG es una vacuna viva y atenuada elaborada a partir de una cepa modificada de la bacteria Mycobacterium bovis. Los resultados del trabajo se publican en la revista Science Advances, en un artículo liderado por investigadores del Johns Hopkins Medicine (Estados Unidos).
El equipo descubrió que los ratones modificados genéticamente para presentar síntomas biológicos de demencia y que recibieron la vacuna eran menos propensos a mostrar signos característicos de la enfermedad en comparación con aquellos que no la percibieron.
Entre los signos están los ovillos neurofibrilares (acumulaciones anormales de la proteína tau) en el cerebro, activación sostenida de las células inmunitarias y pérdida de memoria.
"Estamos trabajando intensamente para comprender el mecanismo detallado de cómo funciona, pero esta investigación apunta a indicios preliminares de que es probable que ciertos aspectos de la inmunidad entrenada estén impulsando esta respuesta", señala en un comunicado William Bishai, uno de los autores.
La inmunidad entrenada se refiere a la capacidad de las células del sistema inmunitario innato de los mamíferos -las primeras en responder ante amenazas como bacterias y virus- para asumir un papel más amplio.
En este caso, Bishai cree que las células mieloides -inmunidad innata- del sistema nervioso central y del cerebro están utilizando la información de la BCG para reconocer y ayudar al organismo a responder a la formación de placas y ovillos característicos de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas.
Para este nuevo estudio, los investigadores diseñaron un experimento controlado con ratones que presentaban síntomas de demencia, con características que representan fases avanzadas de la misma.
Dividieron a los roedores en dos grupos: los que recibieron la vacuna y los que percibieron una inyección de solución salina. Se incluyó además un grupo de comparación con ratones que no padecían demencia y a los que también se administró la solución salina.
Después de múltiples evaluaciones basadas en imágenes cerebrales y análisis de indicadores de la enfermedad, el equipo constató que los ratones que recibieron la BCG tenían aproximadamente cinco veces más probabilidades de presentar signos de reducción de los depósitos de tau en el cerebro.
También eran cuatro veces menos propensos a presentar marcadores de inflamación sostenida, lo que indica que sus células inmunitarias probablemente ya habían respondido a la proteína tau eliminando parte de los ovillos y habían generado una respuesta inmunitaria estable o protectora.
Los ratones no tratados también mostraron la activación de 716 genes relacionados con el alzhéimer, la muerte celular y la neuroinflamación, y la BCG normalizó todos ellos excepto nueve.
Asimismo, en comparación con los ratones no tratados, los que recibieron la BCG eran menos propensos a presentar signos de atrofia cerebral y también tenían más probabilidades de vivir más tiempo y obtener mejores resultados en tareas relacionadas con la memoria y la identificación de objetos. EFE
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