Agencias

Un nuevo frente en las relaciones entre Etiopía y Egipto tensa el este de África

Un nuevo frente en las relaciones entre Etiopía y Egipto tensa el este de África

El Cairo, 2 oct (EFE).- Las relaciones entre Etiopía y Egipto pasan de nuevo por uno de sus peores momentos, después de que Adís Abeba ordenara ayer, sin dar explicación, la expulsión de un diplomático egipcio, lo que, en respuesta, El Cairo tomó hoy una decisión similar como medida recíproca al declarar "persona non grata" a un diplomático etíope.

Estos movimientos políticos, en los que Eritrea también está involucrado después de que rompiera relaciones diplomáticas con Etiopía, está tensionando una cuerda que se ha convertido en un hilo muy fino a punto de romperse.

Pero, ¿cuál es el trasfondo de estos conflictos entre El Cairo y Adís Abeba que no datan de ahora?

La disputa por las aguas del Nilo

La Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), un proyecto que comenzó en 2011 y que fue inaugurada el año pasado como una gigantesca infraestructura hidroeléctrica construida sobre el río Nilo Azul, comenzó como un problema con una pequeña posibilidad de encauzarse, aunque acabó siendo el detonante de una larga disputa con los países situados río abajo en la cuenca de este afluente: Egipto y Sudán.

El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, insistía en la necesidad de llegar a un acuerdo sobre la gran prensa tras fracasar las rondas de conversaciones auspiciadas por la Unión Africana, pero tras la inauguración el año pasado de la megaobra, situada a apenas unos pocos kilómetros de la frontera con Sudán, el antiguo mariscal dejó claro que su país no se quedaría "de brazos cruzados".

Y es que para Egipto, que depende del río más largo del mundo para cerca del 97 % de su riego y suministro de agua potable para una población de cerca de 110 millones de habitantes, el agua del Nilo es una cuestión de "vida o muerte", tal y como admitió el mes pasado durante un encuentro con la prensa internacional, entre ellos EFE, el ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Badr Abdelaty.

Pero para Etiopía la historia es diferente. Sostiene que esta presa es indispensable para su población, al tiempo que lo considera un símbolo nacional y argumenta que la utilización del Nilo Azul se basa en los principios del derecho internacional de un uso equitativo.

En ese sentido rechaza los tratados de la era colonial en referencia al Tratado de las Aguas del Nilo de 1929 durante el poder colonial británico que le garantizó a Egipto el acceso a aproximadamente el 80 % de las aguas del río.

El último frente: los rebeldes etíopes y la guerra en Sudán

Si el agua ya es un conflicto entre Egipto y Etiopía, la tierra se ha convertido en otro. Adís Abeba acusó directamente a Egipto y Sudán de apoyar al Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) y sus facciones aliadas, que anunciaron la semana pasada una "guerra defensiva" para derrocar al Gobierno etíope de Abiy Ahmed y establecer un Ejecutivo de transición "inclusivo", un extremo que ambos países han negado.

Esto es lo que parece haber propiciado que Adís Abeba empiece a tomar medidas, empezando ayer con el cierre de su Embajada en Eritrea -nación a la que también ha acusado del apoyo a los insurgentes- y la expulsión de diez diplomáticos eritreos. Asmara respondió con la ruptura total de sus relaciones diplomáticas con Etiopía.

Pero en medio de la parte oriental del continente africano también se libra desde hace tres años una cruenta guerra en Sudán -la mayor tragedia humanitaria del mundo en la actualidad- entre el Ejército regular y los paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), sin un atisbo de fin.

Ahí también está Etiopía involucrado. El Ejército sudanés ha afirmado que hay "pruebas" sobre el "apoyo y respaldo continuos" al grupo paramilitar desde el territorio etíope, "incluyendo entrenamiento, suministros y el uso de dicho territorio para actividades militares".

Esto incluye, según Jartum, drones lanzados desde Etiopía con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos (EAU). Ambos países han negado estas acusaciones.

¿Acceso de Etiopía al mar Rojo?

Del río, pasando por la tierra al mar. Egipto se ha opuesto reiteradamente a los intentos de Adís Abeba por acceder al mar Rojo, un país sin litoral desde que Eritrea obtuvo su independencia en 1991 y luego, oficialmente, en 1993.

Para El Cairo, la seguridad de este mar ahora tan convulso es responsabilidad de los países ribereños

Pero el apoyo israelí al acceso de Etiopía al mar Rojo mediante su alianza con la región secesionista de Somalilandia en la vecina Somalia ha despertado las preocupaciones de esta región del Cuerno de África.

Especialmente cuando en enero de 2024 el primer ministro etíope firmó un acuerdo con Somalilandia -protectorado británico hasta 1960 y que no está reconocida internacionalmente, aunque tiene Constitución, moneda y gobierno propios- para garantizar el acceso etíope a este mar mediante una base naval.EFE

ijm/jlp