Agencias

Un oligarca sancionado simboliza la corrupción que domina Bulgaria antes de las elecciones

Un oligarca sancionado simboliza la corrupción que domina Bulgaria antes de las elecciones

Vladislav Púnchev

Varna (Bulgaria), 17 abr (EFE).- En Bulgaria, que celebra este domingo sus octavas elecciones en cinco años, pocas figuras concentran tanto poder como Delyan Peevski, un político de 45 años sancionado por EEUU y Reino Unido cuya influencia sobre las instituciones, los partidos y la economía lo ha convertido en un símbolo de la corrupción.

Aunque la formación que lidera, DPS, que obtuvo un 11 % de los votos en las últimas elecciones, no formaba parte del Gobierno, su apoyo parlamentario resultó clave para sostener el frágil tripartito encabezado por los conservadores, que cayó en diciembre de 2025 tras once meses en el poder, en medio de grandes protestas contra antigubernamentales.

El mayor ejemplo reciente del poder de Peevski fue la entrada a principios de 2026 de Bulgaria en la llamada Junta de Paz impulsada por Donald Trump, un proceso que se hizo sin ningún debate público ni parlamentario y con el país balcánico como único representante de la Unión Europea (UE) en esa organización junto con la Hungría de Viktor Orbán.

La entrada en la Junta de Paz es "un asunto personal de un oligarca sancionado (por EEUU)", criticó el primer ministro interino, Andrey Gyurov, que, sin nombrar a Peevski, lamentó en declaraciones a la prensa búlgara "la influencia de un oligarca en algunos partidos importantes".

Según todos los analistas, Peevski presionó para dar ese paso con la esperanza de que EEUU le retirara las sanciones que le impuso en 2021, y a las que se sumó Reino Unido, debido a actos de corrupción, sobornos y ejercer control sobre sectores clave del Estado.

Él rechaza estas acusaciones, pero su figura simboliza para muchos búlgaros la existencia de un "Estado mafioso", donde redes de poder informales condicionan decisiones políticas, judiciales y económicas.

Su influencia, según los analistas, se extiende al sistema judicial, los servicios de seguridad, amplios sectores empresariales y buena parte de los medios de comunicación.

"Metafóricamente, se le puede describir como una 'planta depredadora' en el ecosistema político", explica a EFE el politólogo Dimitar Mitev

"Con el paso de los años, se ha convertido en la personificación del modelo de influencia entre bastidores mediante el cual los intereses económicos dictan las decisiones políticas en Bulgaria", agregó.

Peevski actuó durante años en la sombra, pero desde 2023 decidió dar un paso al frente y asumió el liderazgo del partido Movimiento por Derechos y Libertades (DPS), hasta entonces representante de la minoría turca, y lo transformó en una fuerza decisiva en el Parlamento.

A finales de 2025 el propio Peevski aseguró que se comunicaba a diario con ministros para asignarles tareas "en nombre del pueblo", unas declaraciones que desataron una ola de indignación que culminó en protestas masivas y la caída del Gobierno en diciembre, abriendo paso a las elecciones de este domingo.

Los jóvenes que salieron a las calles para protestar contra la corrupción llevaban lemas contra el "Estado mafioso" y carteles con imágenes que reflejaban a Peevski manejando los hilos del poder.

La trayectoria de este político y empresario, implicado en varios escándalos por privatizaciones sospechosas y que hasta 2023 solía residir parte del año en Dubai, está llena de controversias.

En 2013, su nombramiento como jefe de la contrainteligencia por parte del ex primer ministro Boiko Borisov provocó protestas multitudinarias y tuvo que dimitir apenas dos días después.

También ha estado vinculado a investigaciones por abuso de poder, presión sobre medios y operaciones financieras opacas, aunque ninguna ha derivado en condena, según sus críticos, por su estrecha relación con el poder.

"La opinión pública y sus opositores políticos perciben de forma clara que Peevski ejerce influencia sobre la Fiscalía mediante el control de las cuotas en el Consejo Judicial Supremo, el órgano que nombra y destituye al Fiscal General y a otros altos cargos", explica Mitev.

"La fiscalía se ha negado reiteradamente a abrir investigaciones contra el propio Peevski, incluso después de las sanciones internacionales y las acusaciones de presiones sobre funcionarios estatales, alegando que no existen pruebas de la comisión de ningún delito", agregó.

Parte de su influencia radica en su pasado como magnate mediático, lo que le otorgó una notable capacidad para influir en la opinión pública.

En la práctica, Peevski se ha convertido en una figura "tóxica" para otros partidos, conscientes de que cualquier alianza con él puede erosionar su apoyo electoral.

Pero al mismo tiempo, su peso parlamentario y sus contactos lo convierten en un actor difícil de ignorar en medio de la inestabilidad política que atraviesa el país. EFE

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