Un sindicato fundado por latinos desafía a gigantes como Amazon en el Reino Unido
Judith Mora
Londres, 22 abr (EFE).- Un pequeño sindicato fundado por limpiadores latinoamericanos ha revolucionado la lucha laboral en el Reino Unido, donde se atreve a desafiar en la calle y los tribunales a gigantes como Amazon para mejorar las condiciones de los trabajadores más precarizados.
A diferencia de otras asociaciones gremiales más burocráticas, United Voices of the World (UVW, en inglés) atiende personalmente y en su idioma a cada uno de sus casi 5.000 afiliados, y prioriza la acción directa -huelgas, protestas y ocupaciones- para llamar la atención sobre personas y problemas habitualmente ignorados.
Personal de limpieza, porteros, camilleros o guardas de seguridad -en su mayoría empleados de empresas subcontratadas por grandes compañías- forman el grueso de la membresía, que agrupa a más de cien nacionalidades y numerosas minorías étnicas.
'Respondemos todos'
Todo empezó cuando la ecuatoriana Susana Benavides conoció hace más de una década al británico grecochipriota Petros Elia, quien, ante la falta de apoyo de los sindicatos tradicionales, la ayudó a redactar cartas en inglés dirigidas a una compañía de limpieza que la maltrataba y discriminaba.
"El 'sindicato' empezó en la cocina de mi madre, que traía a gente necesitada de su iglesia, de Ecuador, Colombia, Bolivia o Brasil", explica Elia a EFE en la colorida sede de UVW en el este de Londres.
Tras una etapa en que asistía a individuos con tareas básicas en bibliotecas y cafeterías, ese grupo inicial se constituyó en 2014 como la organización actual, en la que la comunidad latina sigue representando cerca del 50 %.
"La gran mayoría de nuestros miembros son migrantes. Sostienen sectores enteros de la economía y, aun así, siguen siendo invisibles o se les trata como si fueran de segunda clase", señala el ahora secretario general.
Según Elia, que se formó de manera autodidacta en derecho laboral, para estos colectivos "las puertas de los sindicatos tradicionales estaban cerradas".
"No les interesaban este tipo de trabajadores. Los consideraban difíciles de organizar y asumían que no tenían interés ni voluntad de sindicalizarse. Fue un error", afirma.
UVW centra buena parte de su lucha en la externalización o subcontratación de servicios, que considera responsable de crear una fuerza laboral de "dos niveles", con desigualdades salariales y raciales, y pérdida de derechos.
El sindicato es conocido por movilizarse colectivamente ante cualquier conflicto individual, con ruidosas manifestaciones, paros y, si es necesario, demandas judiciales, bajo una premisa: "Cuando van contra uno, respondemos todos".
Victorias históricas
Entre sus logros figuran victorias clave contra la externalización en grandes instituciones: en la London School of Economics, una huelga de limpiadores forzó en 2017 a poner fin a este modelo en la universidad, y entre 2018 y 2021 consiguió la reintegración en el sistema público de salud (NHS) de trabajadores subcontratados.
En el sector privado, en 2017 consiguió que los almacenes de lujo Harrods dejaran de retener hasta el 75 % de las propinas y, este año, ha emprendido una acción judicial por un recargo de una libra en los recibos que los trabajadores consideran que debería repartir como propina.
En 2026 ha llevado además a los tribunales a Amazon y a su subcontrata de limpieza TCFM por discriminación racial y despido improcedente, respectivamente, de su afiliada Tobeida Cruz.
Esta limpiadora ecuatoriana, de 60 años, fue acusada de robo y despedida tras siete años de servicio por recoger dos cartones de zumo desechados en el área de residuos, en un almacén de la multinacional en el sur de Londres
"Estoy en la calle, sin sueldo y sin que se reconozcan mis siete años de trabajo", explica a EFE, arropada por el equipo de UVW.
"Todo ocurrió por coger dos zumos destinados a la basura. Tiré uno roto y llevé otro al comedor, algo que se hacía habitualmente. Ese mismo día no hubo problema, pero al día siguiente me suspendieron y me escoltaron como si fuera una delincuente. Dos semanas después, recibí la carta de despido", relata.
Cruz mantiene que se ha sentido ignorada y discriminada. "Influye que no hablo el idioma, y también el hecho de estar en un sindicato: saben que estoy respaldada y eso no les gusta, quieren personas sumisas", dice.
Con ayuda de despachos jurídicos especializados con los que tienen acuerdos, United Voices of the World confía en ganar este caso, como ya lo hizo con otros en los que sentó precedente.
Pese a todo el sufrimiento, Tobeida Cruz está animada e insta a la gente en su situación a "que no se calle, que reclame, porque todos tenemos derecho a vivir con dignidad y a que nos respeten". EFE
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