Agencias

Una aldea aislada sobrevive gracias a la ayuda humanitaria tras terremotos en Venezuela

Una aldea aislada sobrevive gracias a la ayuda humanitaria tras terremotos en Venezuela

Chichiriviche de la Costa, Venezuela, 18 Jul 2026 (AFP) -

Un convoy de cinco camionetas del Programa Mundial de Alimentación (PMA) avanza lentamente sobre una pequeña ruta serpenteando entre el mar y la montaña en el norte de Venezuela, tras atravesar los edificios de Catia La Mar derrumbados por el doble sismo del 24 de junio.

El objetivo: abastecer a Chichiriviche de la Costa, un pequeño pueblo turístico aislado que, aunque solo sufrió daños leves, se encuentra sin recursos debido a la catástrofe que ha causado más de 5.000 muertos.

Subidas empinadas, curvas cerradas, tramos sin asfalto... Las dificultades en el trayecto para llegar a "Chichi" son en parte la razón de la escasez de alimentos y recursos. La venta de pescado se suspendió y los turistas dejaron de llegar.

Durante los primeros días tras el terremoto, el pueblo de menos de 2.000 habitantes recibió suministros por helicóptero gracias a la ayuda humanitaria procedente de Países Bajos.

El jueves tocó el turno al PMA. Decenas de personas lo esperan en la plaza del pueblo.

"Gracias a Dios no hizo daño, no hubo muertos ni nada, pero sí hay un poquito como de escasez. Entonces estamos siempre recibiendo un poquito, alguna ayudita, por eso estamos sobreviviendo", dice Andreina Liendo, de 54 años, que acudió con su hijo Andrés de 4 años.

Acaba de recibir unos 50 kg de alimentos que incluyen arroz, pasta, harina de maíz, aceite y sal para aproximadamente un mes.

Unas 25 toneladas de alimentos se distribuyeron ese día a 498 familias. El PMA entregará unas 500.000 toneladas de comida en el marco de un programa de 80 millones de dólares durante tres meses para Venezuela.

El programa consiste en repartir la ayuda en zonas remotas y en la entrega de comida a miles de personas que viven en tiendas de campaña o refugios improvisados.

- "No tenemos ingresos" -

"Nuestro objetivo actualmente es ayudar a esta comunidad a pasar este periodo de tiempo cuando la población no tendrá algún ingreso y asegurar que podrá cubrir sus necesidades esenciales", explicó Marc André Prost, coordinador de urgencias del PMA para Venezuela, basado en Laos.

"La mayor atención está ahora focalizada en La Guaira, Catia La Mar y Caraballeda", las zonas más afectadas por el doble sismo, indica, al señalar que no hay turismo y que la pesca esta gravemente afectada porque la gente no puede ir a vender su pescado a La Guaira ni a Caracas, explica.

Wilfran Liendo, de 40 años, y su hijo Eduardo, de 21, llevan las pesadas bolsas a la casa de su madre y abuela, respectivamente. Cruzan descalzos el arroyo que atraviesa el pueblo y recorren caminos de tierra para llegar donde viven seis personas.

La comida "me dura bastante, porque como no somos así muchos, nosotros comemos tan poco", precisa Margarita Mayora, mientras ordena las donaciones sobre la mesa.

Por miedo desde el terremoto, confiesa que duerme en el porche en lugar de en su habitación. Los techos tienen grietas.

Su hijo Wilfran confía su aprehensión por los días que vienen: "Nosotros vivimos del turismo. Y si no vienen turistas, estamos por ahí ponchados (afectados, ndlr) por esa parte", señala el hombre, que además es agricultor. "No tenemos ingresos, no tenemos a quien venderle" la producción.

- Sobrevivir y racionar -

Leida Bello, de 45 años, transporta sus bolsas sola. Dos muros de su casa tienen fisuras y una pared se derrumbó parcialmente."No tengo recursos" para repararlos, explica esta agente de entretenimiento. "Hemos perdido a tanta gente, amistades, familia" y "hay que sobrevivir, buscar la manera cómo vivir", reflexiona.

En una playa desierta enclavada entre acantilados, Adalberto Maypora revisa su barco pesquero. A sus 70 años, "Chabaquen", como lo apodan, es una de las figuras del pueblo.

Explica que los pescadores siguen saliendo al mar. Le dan pescado a los habitantes del pueblo y a las autoridades para los refugiados de La Guaira.

Las autoridades les proporcionan el combustible de forma gratuita.

"Si no llega turista aquí, ¿a quién le vendes pescado? ¿A quién le alquilas un baño? ¡A nadie!", resume. Mantiene el ánimo pese a que dice haber perdido a muchas personas cercanas.

Cree que vienen tiempos difíciles. "Si te comías en la mañana dos arepas, (ahora será) una y pequeña".

"Los glotones se acabaron en este viaje porque tienen que racionar la comida", señala Maypora.

pgf/ms/lp/mr