Una 'army' peruana denuncia estafa y amenazas de revendedores en Lima
Lima, 10 oct (EFE).- Una adolescente peruana denunció haber sido estafada por revendedores por un monto total de 1.750 dólares, al intentar comprar entradas para uno de los conciertos de la boyband surcoreana BTS en Lima, y luego ser amenazada en vídeo por difundir su caso, en medio del alboroto de las fans, conocidas como 'army', por evitar perderse la última función de este sábado.
La jovencita declaró a medios locales que contactó con una mujer que anteriormente le había vendido entradas para otros conciertos en Lima y que había podido asistir sin problemas.
"Mi hija le consultó y le preguntó si tenía entradas; la chica le dijo que sí. Para Oriente, costaba 1.200 soles (350 dólares) cada una, pero como mi hija consultó por tres entradas. La chica le dejó a 1.100 soles (320 dólares), con la posibilidad de pagarlas en cuotas de 500 soles mensuales (145 dólares)", relató la madre de la menor afectada a la emisora RPP.
Esta familia había adquirido con la misma persona entradas para los próximos conciertos de La Oreja de Van Gogh y Los Hombres G, con lo cual la compra total era de 6.000 soles (1.750 dólares).
Sin embargo, la vendedora la bloqueó del Whatsapp, después de pactar la compra y recibir las constancias de pago por monederos digitales, con lo cual la joven quedó impedida de recibir las entradas para ver a BTS.
La madre denunció la estafa en la comisaría de Villa El Salvador, al sur de Lima, y la adolescente publicó su caso en sus redes sociales, tras lo cual recibió una amenaza en video de los presuntos estafadores.
La familia presentó el caso a los medios locales, que están cubriendo todas las incidencias de la visita de BTS a Lima como parte de su gira mundial "Arirang", para alertar a los fans y pedir protección policial para la menor.
En el último día de los tres conciertos programados en Lima, los alrededores del estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos están abarrotados de jóvenes, en distintas filas para cada uno de los accesos, con la expectativa de ingresar temprano y evitar los desórdenes en los exteriores provocados por vendedores ambulantes, revendedores de entradas e incluso de gente que vende un lugar en la cola. EFE
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