Agencias

Una cultivadora de arroz italiana apuesta por la biodiversidad para combatir el calor

Una cultivadora de arroz italiana apuesta por la biodiversidad para combatir el calor

Crova, Italia, 12 Oct 2026 (AFP) -

Cuatro siglos después de que unos monjes convirtieran una zona pantanosa en el norte de Italia en arrozales, la agricultora Alice Cerutti ha devuelto un tercio de esas tierras a su estado natural, priorizando la biodiversidad sobre el rendimiento de sus cultivos.

Los campos de arroz dorados se extienden por la llanura de Vercelli, entre Milán y Turín, un paisaje apenas interrumpido por los bosques y humedales creados por Cerutti, los cuales se han convertido en refugio para aves e insectos.

"Hemos plantado más de 10.000 ejemplares de especies autóctonas, como robles, alisos, fresnos y carpes. Es increíble ver con qué rapidez reacciona la naturaleza", declaró Cerutti a la AFP en medio de una zona boscosa alrededor de un manantial natural.

"Desde que se plantaron los primeros árboles, observamos un aumento espectacular en el número de mariposas y libélulas, así como en la biodiversidad en general", contó la mujer de 43 años, quien asumió en 2012 la gestión de la propiedad familiar, Cascina Oschina.

En los campos que rodean los bosques, Cerutti cultiva arroz rojo y negro, así como variedades antiguas como el carnaroli y el arborio, que son más resistentes y dan cosechas más modestas pero de mejor calidad que las variedades modernas.

Asegura que su carnaroli clásico fue cultivado "sin un solo gramo de fertilizante químico".

En su lugar, la agricultora utiliza abonos verdes y cultivos de leguminosas. Unas 1.200 ovejas son llevadas a pastar en los terrenos entre las cosechas de arroz, dejando atrás materia orgánica que enriquece el suelo de forma natural.

Italia es el mayor productor de arroz en Europa, pero el sector enfrenta una crisis debido a las importaciones asiáticas, el aumento de costos y las sequías que se han vuelto más frecuentes e intensas a causa del cambio climático de origen humano.

Según el sindicato agrícola italiano Coldiretti, este año podría perderse cerca de 25% de la producción de arroz debido al calor.

Después de siglos de prosperidad en la cuenca del río Po, los productores están probando la siembra en seco, una técnica que no requiere la inundación continua.

- "Un desierto" -

Sin embargo, la inmersión de los arrozales desempeña un papel fundamental en la "recarga del acuífero", que almacena agua bajo tierra como una esponja, "reteniendo miles de veces más agua que las cuencas superficiales y conservándola durante eras geológicas", explicó a la AFP el agrónomo Giovanni Molina.

"El cultivo de arroz mediante siembra en seco, que se generaliza (en la zona arrocera italiana) debido a una idea errónea sobre el ahorro de agua, está transformando una de las llanuras más fértiles de Europa en un desierto", declaró.

Cerutti, quien tiene compradores en Reino Unido, Dubái y Estados Unidos, reconoce que su producción también ha sufrido con el calor, hasta cierto punto.

Pero las variedades históricas "resisten mejor la sequía y las temperaturas extremas", sobre todo el carnaroli clásico, que posee aristas, unas finas prolongaciones parecidas a pelos, que se cree que lo protegen del calor y el frío.

"Las prácticas agrícolas que favorecen la resiliencia de la biodiversidad, como la inundación temprana de los campos, también han contribuido a combatir la sequía", declaró.

Cerutti contó su historia antes de una cumbre de la ONU sobre biodiversidad, que examinará los esfuerzos para proteger 30% de las tierras y los océanos del planeta hasta 2030, un objetivo denominado "30x30".

Alcanzar ese objetivo implicará repensar las prioridades en materia de agricultura y naturaleza.

La agricultora renaturalizó cerca de un tercio de su finca de 110 hectáreas. De ellas, 25 hectáreas se transformaron en humedales que ahora albergan especies poco comunes, como la mariposa "manto violeta".

El número de aves migratorias en la franja arrocera ha caído 80% en los últimos 15 años, según ella.

Pero la aguja colinegra ya ha sido avistada en sus humedales, el único lugar de anidación registrado en Italia.

Cerutti, cuya propiedad es una zona protegida certificada por la Unión Europea, busca compensar la pérdida de ingresos causada por el sacrificio de sus arrozales recibiendo a grupos escolares y universitarios, así como con alojamiento turístico.

La mayoría de sus colegas agricultores "piensan que estoy loca", declaró, pero devolver la vida a la tierra "nos llena de alegría".

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