Una década de uniones homosexuales legales pero "insuficientes" en Italia
Gonzalo Sánchez
Roma, 18 may (EFE).- Italia reconoció por primera vez las 'uniones civiles' homosexuales hace diez años con una ley que quedó grabada en piedra en la historia del colectivo: no solo por su importancia sino también porque, desde entonces, no se han dado otros grandes avances y el país sigue a la cola europea en este tipo de derechos.
Hasta hace no demasiado tiempo el Estado italiano veía como dos extraños a los hombres que vivían y dormían juntos o a las mujeres que pagaban las facturas de la luz con otras mujeres. Todo cambió el 20 de mayo de 2016 con una ley que instituyó las 'uniones civiles'.
El Gobierno del socialdemócrata Matteo Renzi se había comprometido a acabar con este vacío legal y, para ello, propuso un proyecto de ley que legalizaba las parejas homosexuales, lo que le granjeó no pocos quebraderos de cabeza.
Una pugna civil
Su tramitación no fue fácil. Primero porque Renzi gobernaba en coalición con un partido de derechas, reticente a estas políticas; pero también por el rechazo de varias asociaciones conservadoras y de la influyente esfera católica que, meses antes de su aprobación, llegaron a abarrotar el Circo Máximo de Roma con cientos de miles de personas para exigir la defensa de "la familia natural".
No obstante, el Parlamento se decidió a aprobar la ley el 11 de mayo de 2016 y el presidente de la República, Sergio Mattarella, la promulgó nueve días después.
Italia había optado por otorgar a las parejas homosexuales casi los mismos derechos y obligaciones que al resto, aunque la norma presentaba alguna excepción elocuente: impedía la adopción de hijos y no usaba el término 'matrimonio', intocable sacramento católico.
Desde entonces en Italia se han registrado 21.936 uniones civiles de homosexuales, según el último recuento oficial, con la potestad de compartir apellido, asignarse una herencia, solicitar una baja laboral por motivos familiares u obtener pensiones.
Derechos "congelados" en 2016
Sin embargo el colectivo LGBT cree que esta ley, aunque positiva, no es suficiente. "Fue muy importante porque implicó el primer reconocimiento institucional de la existencia de estas familias. El problema es que nos hemos quedado ahí. Italia se quedó congelada en 2016", explica a EFE el secretario general de la Asociación Arcigay, Gabriele Piazzoni.
A su parecer, muchos son aún los huecos por cubrir, suspendidos en un limbo legal. Por ejemplo, la ley impide a un hombre adoptar al hijo biológico de su novio, discriminando así a estas familias.
Esta última particularidad ha venido subsanándose por distintas sentencias judiciales que lo han permitido de forma puntual pero, a nivel político, todavía no hay una solución.
El caso más reciente y comentado es el de un niño con tres progenitores, dos padres homosexuales y una amiga de la pareja que lo gestó en Alemania. Un tribunal de Bari (sur) ha aceptado inscribir por primera vez este caso de "parentalidad múltiple".
Colistas europeos en derechos
Italia es, en todo caso, uno de países europeos a la cola en derechos homosexuales. De hecho, este año ocupa el puesto 36 del Rainbow Map, un índice que compara el marco de políticas públicas para este colectivo en 49 países del continente.
¿Qué esperar en el futuro? Piazzoni exige el reconocimiento del matrimonio igualitario, permitir la adopción y las llamadas familias 'arcoiris' y una ley que erradique la discriminación.
Es consciente de que a lo largo de esta década ningún gobierno, ni de izquierdas ni de derechas, ha tomado cartas en el asunto, pero menos aún espera del actual, de la ultraderechista Giorgia Meloni. "Ya es mucho si conseguimos evitar retrocesos", augura.
¿Un futuro igualitario?
La legislatura encara ya su último año y desde la oposición de izquierdas ya prometen priorizar este tipo de conquistas en caso de regresar al poder.
La líder del Partido Demócrata, Elly Schlein, declaradamente bisexual, ha pedido disculpas porque su formación "no tuvo valentía" en el pasado, durante los años que gobernó, solo o en coalición desde el 2013 hasta el 2018 y desde el 2019 al 2021.
Por ello, ha prometido impulsar en el futuro una nueva ley que ampare el matrimonio igualitario y reconozca los hijos e hijas en las parejas homoparentales. Aunque para ello tendrá que convencer a los italianos y a su partido y ganar a la derecha en las urnas. EFE
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