Una multitud da el último adiós al 'Indio' Solari, icono del rock argentino
Villa Domínico, Buenos Aires, Argentina, 7 Jun 2026 (AFP) -
Con banderas, cantos y lágrimas, decenas de miles de personas hacen filas de más de siete kilómetros para despedir al legendario rockero argentino Carlos "el Indio" Solari, en la periferia sur de Buenos Aires.
Solari, cantante de la mítica banda Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota -conocida como Los Redondos- murió el viernes a los 77 años por un accidente cerebro vascular. Su muerte desató una cadena de mensajes y manifestaciones de dolor de una comunidad masiva y fiel que augura una maratónica despedida.
Bajo una llovizna intermitente, envueltos en banderas con nombres de barrios y canciones, los presentes corean la música que algunos vecinos ponen desde los balcones del recorrido.
"Hoy es más que emoción (...) El Indio es como mi viejo, el Indio me enseñó mucho", dijo a la AFP Gerardo López, un fanático del cantante.
López, de 45 años, creció en un barrio humilde rodeado de delincuencia pero el Indio lo ayudó a seguir otro camino: "Me enseñó a abrir un diccionario, a entender qué significaban las palabras", señaló.
- Larga espera -
Las puertas del polideportivo donde es velado el músico en el barrio de Villa Domínico se abrieron en la mañana del domingo y desde entonces no dejan de desfilar los fanáticos que arrojan flores, banderas y camisetas al féretro cerrado.
La despedida durará "hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós", adelantó la cuenta oficial del artista y, por la convocatoria, se espera que sea hasta entrado el lunes ya que la gente sigue sumándose a la fila al caer la noche.
"Lo que se siente es terrible, es muy fuerte", dice a la AFP Jesica Pereyra. una abogada tras pasar a despedir al ídolo.
"Hay como una mezcla de desconsuelo, angustia, pero por otro lado se siente como el germen de algo que está latente en todos y que puede explotar en cualquier momento", señala.
La mayoría de los presentes está convencida de que el cantante supo representar el sentir de un país moldeado por fuertes crisis económicas.
"Creó una identidad de resistencia en la generación a la que pertenezco, fue muy emblemático de lo que después ocurrió socialmente acá en la Argentina", dice Diego Vázquez, un docente de 50 años que se acercó junto a sus dos hijas, en referencia al estallido social de 2001.
El adiós, que incluye algunos cantos contra el presidente Javier Milei, a quien Solari criticó abiertamente, son un capitulo más del fenómeno popular que significan en argentina Los Rendondos y en especial Solari.
Sin contratos con discográficas y al margen de la industria musical, Los Redondos, activos entre 1976 y 2001, cultivaron un público masivo movido por el boca a boca, una tribu incondicional que asistía en comunidad a las "misas ricoteras", como se conocía a sus recitales.
- Dolor colectivo -
Las canciones de Solari, cargadas de poesía, calaron hondo en varias generaciones de argentinos de todas las clases sociales, que poblaron con sus letras tatuajes, murales y banderas en los estadios de fútbol.
'Ji ji ji', 'La bestia pop' y 'Un ángel para tu soledad', fueron algunas de las canciones que se transformaron en clásicos del rock de su país.
"La obra de Solari es parte de la sintaxis del pueblo argentino", dice a la AFP el periodista especializado en música Martín Graziano.
"Abrís el diario y vas a leer una referencia, mirás una pared y vas a ver un graffiti, alguien pasa cantando por la puerta de tu casa y canta una canción de Solari, es parte de nosotros", añade.
Los Redondos trascendieron el ámbito musical para convertirse en un espacio de pertenencia para amplios sectores, y Solari se convirtió en un ídolo popular, más cerca de la figura de Diego Maradona que de otro músico.
"El Indio siempre tocó un resorte particular en la gente común. Siempre dejó una señal de esperanza y un mensaje de libertad. Por eso hoy se siente este dolor colectivo", resumió el periodista especializado en rock Alfredo Rosso, en declaraciones a radio 750.
La despedida de los fanáticos comenzó el mismo viernes. Horas después de conocerse el deceso del artista, que sufría al menos desde 2016 la enfermedad de Parkinson,miles se congregaron en la Plaza de Mayo de Buenos Aires.
Este domingo, la emoción sigue a tope.
Para Roberto Silva, uno más entre la multitud, Solari "no se va a morir nunca. Siempre estará con nosotros en los momentos buenos y difíciles", afirmó.
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