Una respuesta humanitaria más inteligente, enseñanzas del huracán Melissa un año después
Ciudad de Panamá, 28 oct (EFE).- Melissa impactó hace un año en Jamaica como huracán de categoría 5, con vientos sostenidos de 295 kilómetros por hora (183 millas), y causó la muerte de 45 personas y el desplazamiento de más de 30.000 familias.
El ciclón también ocasionó daños en Cuba y Haití. En 2026, el sector humanitario valora las enseñanzas dejadas por Melissa para anticiparse a los fenómenos naturales.
"Hemos cambiado la manera de trabajar. No esperamos a un desastre para entregar alimentos. Ahora trabajamos antes de los desastres no solamente para salvar vidas y proteger medios de vida, pero también para apoyar en la recuperación", explicó a EFE Lena Savelli, directora para Latinoamérica y el Caribe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP / PMA).
Savelli lo describe como una respuesta "más inteligente que usa los datos, los pronósticos, la planificación con gobiernos, con empresas del sector privado, para así poder ser más eficaz", un método que protege a las personas, su hogar, reduciéndose así el impacto del fenómeno climático.
En Jamaica, la organización apoyó a las autoridades para fortalecer sus capacidades logísticas y de telecomunicaciones de emergencia, además se realizaron labores con mecanismos innovadores de protección financiera para hogares expuestos a desastres.
En el caso de Cuba se trasladaron alimentos a las provincias orientales de la isla, más cerca de las zonas donde se esperaba el impacto de Melissa, con suministros para asistir a 275.000 personas en los primeros 60 días del huracán, algo que supuso "un ahorro no solamente de tiempo, pero también de recursos, al poder tener los alimentos cerca de los hogares".
Por su parte, en Haití, un país afectado por una profunda crisis económica y social, donde hubo 43 fallecidos, se enviaron mensajes con alertas tempranas a más de 3,5 millones de personas, avisando del riesgo y recomendaciones sobre las medidas a tomar para protegerse. Además, se hicieron pagos digitales a 45.000 personas para que se abastecieran antes de la llegada del ciclón.
También en República Dominicana, aunque el impacto fue menor, se habían hecho grandes avances con el Gobierno en la implementación de plataformas digitales para facilitar este tipo de respuestas ante desastres. A través de la plataforma Anacaona, que combina información meteorológica con registros de protección social, lograron apoyar a más de 4.000 hogares con asistencia anticipada.
Emergencia y recuperación
Cuando se produjo el impacto del huracán, se activó la fase de emergencia de respuesta humanitaria, con el respaldo inmediato a más de 1,2 millones de personas en Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana con apoyo logístico, asistencia alimentaria y dinero en efectivo, durante los dos primeros meses.
WFP pasó rápidamente de la respuesta de emergencia a apoyar la recuperación, trabajando con las autoridades nacionales y combinando transferencias en efectivo, apoyo a los medios de vida y el fortalecimiento de los sistemas de protección social en el Caribe.
Así, por ejemplo, los almacenes móviles de WFP fueron utilizados como escuelas temporales en Jamaica y la organización también apoyó al Gobierno de este país en la canalización de 1,9 millones de dólares procedentes del desembolso del seguro regional contra catástrofes CCRIF (Mecanismo de Seguros contra Riesgos de Catástrofe en el Caribe), permitiendo que los hogares más vulnerables recibieran asistencia a través del sistema nacional.
En Jamaica, la recuperación está en marcha, pero aún queda mucho por hacer. En la actualidad, WFP apoya a pequeñas agricultoras en las zonas más afectadas con asistencia en efectivo para que recuperen sus ingresos y resistan a futuros desastres. La iniciativa beneficiará a unas 1.140 familias.
Durante todo el año, WFP también ha apoyado al Gobierno cubano a reforzar su preparación ante futuros desastres, con mayor capacidad logística, suministros preposicionados y sistemas de alerta temprana para anticiparse a amenazas como huracanes y déficit de lluvias.
Con el Caribe enfrentando ahora sequías agravadas por El Niño y fenómenos cada vez más extremos, para WFP la lección de Melissa es clara: invertir antes de que llegue el próximo desastre puede marcar la diferencia entre responder a una emergencia y evitar una catástrofe. EFE
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La Agencia EFE contó con el apoyo de WFP para la difusión de este contenido.