Daniela Calone
Montevideo, 22 sep (EFE).- Uruguay se prepara para una temporada de inundaciones que darían un nuevo golpe al sector agrícola con la llegada del fenómeno El Niño, que durante la primavera y el inicio del verano provocará precipitaciones por encima de lo normal.
Este consiste en un calentamiento de las aguas del Océano Pacífico que modifica patrones climáticos y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos advirtió que tiene un 69 % de probabilidad de ser el más fuerte desde que hay registros.
De hecho, América Latina y el Caribe podría perder al menos 2 % del Producto Interno Bruto regional en dicho escenario, según señaló la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), cuya consecuencia explica que sumaría 4,8 millones de personas a la pobreza.
Inundaciones en el norte y lluvias en el sur
Históricamente, El Niño en su fase cálida ha provocado "un aumento importante de las precipitaciones en la Cuenca del Plata en general", cuenta a EFE el meteorólogo Mario Bidegain.
Advierte que el próximo trimestre no será la excepción en tanto habrá "inundaciones en el norte del país" y un "incremento en el número de días con lluvia" en el sur.
La Asociación Rural del Uruguay mira con atención estas previsiones, a sabiendas de que uno de los últimos fenómenos de esta magnitud -registrado en 2015- provocó "un duro golpe en el PIB, que superó ampliamente un punto".
Así lo indica su presidente, Rafael Ferber, quien advierte que, de cumplirse los pronósticos, la agricultura será el área más golpeada, en especial el arroz y los cultivos de secano, "sectores que en estos años sufren realmente y de forma muy acentuada".
Bidegain asegura que este será "un Niño histórico", que posiblemente no se compare con los registros anteriores, en la medida en que provocará "una anomalía muy importante".
"Las autoridades deberían estar preparadas para evacuar", advierte el meteorólogo y añade: "Posiblemente tengamos una serie reiterada de evacuaciones por lo menos hasta que este fenómeno se disipe, que recién va a ser sobre el otoño de 2027".
Ante los primeros indicios de la formación de un fenómeno entre "fuerte y muy fuerte", y con la experiencia de que en muchos aspectos el país suramericano es "clima dependiente", el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) convocó a principios de mayo a autoridades de distintos organismos nacionales para comunicarles esta información.
Las primeras tendencias muestran un aumento en el norte de "las frecuencias de los eventos extremos de precipitación diaria, sobre todo los de entre 50 y 80 milímetros o más de 80 milímetros por día", afirma a EFE su presidenta, Madeleine Renom.
Agrega que este fenómeno ya está establecido y durará un año. Si bien los primeros efectos se verán en el norte del país, durante los meses de noviembre y diciembre las precipitaciones intensas se extenderán por todo el Uruguay y luego habrá "otro pulso a escala país" entre abril y mayo de 2027.
Mitigar sus impactos
"Es verdad lo del fenómeno climático", dijo a mediados de año el presidente Yamandú Orsi, cuando anunció al Congreso de Intendentes (jefes de los Gobiernos locales) que el Sistema Nacional de Emergencias adaptaría sus protocolos de respuesta y crearía un "espacio de colectivización" para discutir las medidas preventivas.
En una reciente reunión, Orsi les aseguró a los intendentes que los recursos para responder al Niño "van a estar, pero supeditados a la declaración de la emergencia", según dijo el actual presidente del Congreso e intendente del departamento de Florida, Carlos Enciso.
Según Enciso, los intendentes saben que habrá lugares en los que las inundaciones no podrán evitarse, por lo que cada Intendencia está abogada en mitigar sus impactos "lo mejor posible".
Al Gobierno en particular solicitaron "una desconcentración" del sistema de emergencias y el envío anticipado de materiales y artículos de primera necesidad. Así, cuando haya un realojo, los departamentos del interior del país no dependerán exclusivamente de los envíos desde Montevideo, como ya ha ocurrido. EFE
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