Valeria Castro: "Estoy orgullosa de haber puesto un límite a lo que el capitalismo exige"
Ana Báez
Ciudad de México, 19 abr (EFE).- En este sistema capitalista, "hay dignidad cuando sabes poner límites" a las exigencias y reconoces, a ti misma y al resto del mundo, "que un día estarás mal y al otro estarás mejor", asegura la cantautora española Valeria Castro al aterrizar en México, tras tomar una baja laboral de dos meses motivada por el duelo y las "presiones" de la industria.
"Estoy muy orgullosa de haber puesto un límite a lo que el mundo capitalista te exige y, aunque el vacío está, la vida sigue, ¿no?", se plantea en una entrevista con EFE en la Ciudad de México, tierra en la que brotaron las primeras raíces de 'El cuerpo después de todo' (Warner), su disco más reciente, publicado en marzo de 2025.
A pocos días de cumplir 27 años, Castro (La Palma, 1999) se mira para adentro, a eso que llama "el subconsciente", y admite que todavía le pesa el cuerpo por la ausencia de Micaela, su abuela, que murió el año pasado, un sentimiento "que sigue gestionando" y que plantó en 'El tiempo que no estés', el séptimo tema del álbum.
"(Esa canción) fue un grito de auxilio cuando todavía estaba presente mi abuela (...) Nunca le dije que estaba dedicada al miedo que sentía de que ella se fuera, y aunque hoy el cuerpo sigue pesando, sé que la deriva no será eterna", confiesa Castro con la mente puesta en escribir canciones que "no la salvan" de la tristeza, pero le permiten nombrarla.
Así lo hizo durante su concierto en la capital mexicana, donde, además de cantar 'Guerrera' con la compositora mexicana Vivir Quintana, interpretó por primera vez en vivo 'Globo', el tema con el que anunció, en octubre del año pasado, su baja temporal de la música, que llegó días después de recibir fuertes críticas por una actuación en Operación Triunfo.
Normalizar la baja laboral
La artista, para quien las palabras lo son todo, explica que, más que una "pausa pública", se tomó "una baja laboral" con la que detuvo su gira y se bajó de los escenarios, tanto por su público como por su salud mental, y también para ejercer ese derecho al que "todas las personas deberíamos acceder", incluidas "las que trabajamos en el mundo del entretenimiento".
"No paré ni para escribir canciones ni para cerrar un ciclo. Necesitaba dos meses porque no era capaz de ejecutar mi trabajo(...) Me siento muy digna de haber puesto eso en valor, ya que los artistas no somos otra cosa que gente que trabaja y no podemos quedar exentos ni de la sociedad ni del cuidado", defiende la tres veces nominada a los Latin Grammy.
Detrás de esa baja laboral hubo mucho "trabajo terapéutico" para sanar el duelo y su percepción de sí misma sobre el escenario, ese lugar que siempre "ha sido su refugio", pero al que en algún punto llegó a sentir como una obligación.
Enfrentar el escenario
Contrario a ese malestar, Castro hoy sube a los escenarios y retoma su gira por Latinoamérica pensando que los encuentros en vivo con el público son valiosos porque son de los pocos espacios en el mundo donde "prevalece la conexión humana", frente al designio de "los algoritmos y las redes sociales".
"En un directo, tanto quien canta como quien escucha estamos ahí: viviendo un momento que realmente sucede y nos pertenece", ahonda.
Con una sonrisa que dibuja alivio, la artista -que se reconoce como "humana y colectiva" por su herencia femenina- admite que el año pasado su madre, quien más la ha acompañado en el duelo y en su trayectoria musical, la veía mal, pero ahora "me ve mucho mejor".
Desde ese lugar de "sanación y perdón", Castro retoma la gira 'El cuerpo después de todo', en la que, antes de cada concierto, se aprieta el pecho y ruega en silencio: "abu, cuídame". EFE
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