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Vargas Llosa y la Europa que le convirtió en escritor

Vargas Llosa y la Europa que le convirtió en escritor

Victoria Calvo

Madrid, 9 abr (EFE).- Mario Vargas Llosa vio en Latinoamérica una musa para sus obras maestras, pero fueron las ciudades europeas las que acompañaron su narrativa más madura: en París, Londres, Madrid y Barcelona el escritor dejó su imborrable huella y a la vez recibió influencias esenciales para su escritura, como señalan a EFE expertos en su obra.

"Fue un escritor que oyó a su época. Escuchó más allá de Perú y la lengua española. Fue capaz de hacer cosas que iban más allá y los lectores se lo agradecieron", señala a EFE Gustavo Guerrero, editor del premio nobel peruano durante más de 20 años en la editorial francesa Gallimard.

Vargas Llosa (Arequipa, 1930 - Lima, 2025) vivió sus primeros años entre Perú y Bolivia y desde muy joven asomaba su interés en la escritura y la política, lo que le llevó a estudiar Derecho y Literatura.

Pero fue al cruzar el Atlántico, en 1958, para viajar por primera vez a España, cuando comenzó la carrera literaria que le llevaría a formar parte indiscutible del boom latinoamericano junto a nombres como los de Julio Cortázar y Gabriel García Márquez.

España encendió la chispa literaria

"Madrid y Barcelona le aportaron amigos, estímulos intelectuales, un ambiente propicio para escribir y una industria editorial que difundió su obra por todo el mundo", explica a EFE Javier Cercas, escritor español que mantuvo una estrecha relación con Vargas Llosa.

Madrid fue la ciudad que acogió al escritor tras su salida de América Latina. Una beca de la Universidad Complutense lo catapultó para dejar atrás la abogacía y convertirse en escritor.

"En Madrid tomé la decisión de tratar de organizar mi vida alrededor de la Literatura", recordó el autor en 2010, al ser reconocido como Hijo Adoptivo de la capital española.

Concretamente, fue en una taberna madrileña en la zona del Retiro, donde el joven peruano se convirtió en escritor. Allí, al lado de la pensión donde vivió sus primeros años en la capital española, esbozó la primera versión de su primera y ya magistral obra, 'La ciudad y los perros' (1963), que finalizaría en París.

Y si Madrid fue la ciudad de sus inicios, a Barcelona llegó a comienzos de los setenta ya para consagrarse. Fue por iniciativa de la agente Carmen Balcells, que le fue a buscar a Londres.

Había publicado ya 'La casa verde' (1966) o 'Conversación en la Catedral' (1969), pero sus experiencias en una ciudad que experimentaba artísticamente y bullía intelectual y políticamente le marcaron de forma decisiva.

"Ninguna ciudad aprovechó tanto la languidez de la censura para traer ideas, valores nuevos, la experimentación en todos los dominios del arte y la literatura. Respirar esta atmósfera era estimulante", recordó en 2012 Vargas Llosa.

Experiencias en Madrid y Barcelona que marcaron la vida y obra del peruano, que recibió la nacionalidad española en 1993.

"Quiero a España tanto como al Perú y mi deuda con ella es tan grande como el agradecimiento que le tengo", señaló el escritor en su discurso de aceptación del Nobel de Literatura en 2010.

Palabras que reitera Cercas al afirmar que "era peruano pero también español y sentía que España también era su casa". Aunque otras ciudades europeas también fueron clave en su trayectoria.

"Francia me hizo escritor latinoamericano"

"Francia me hizo escritor latinoamericano", dijo Vargas Llosa al ser nombrado miembro de la Academia Francesa en 2023, el primer escritor en lengua extranjera en ocupar ese lugar.

Una paradoja que explica Guerrero a EFE: "No resulta tan paradójico sabiendo que París en los 50 y 60 era la capital de la literatura latinoamericana, el lugar donde los escritores latinoamericanos se encontraban y se leían unos a otros, cosa que no ocurría dentro del mismo continente".

Los alrededores del Teatro del Odeón, la rue Tournon o la rue de Seine son esas calles que Guerrero recuerda con pinceladas vargallosianas en un París con un mito que el escritor latino "amó y cultivó".

El ejercicio del periodismo en la agencia France Presse le permitió publicar 'La ciudad y los perros', con la que prendió la chispa que acabaría en un "vínculo muy estrecho entre el público francés y Vargas Llosa" que, según confirma Guerrero, "no se consiguió con ningún otro escritor del boom".

Y tras su etapa parisina, llegó Londres y sus horas interminables leyendo en la Biblioteca Nacional, que entonces estaba en el Museo Británico. En ese ambiente se acumularon las ideas que Vargas Llosa después supo plasmar en uno de sus clásicos, 'Conversaciones en la catedral'.

En Londres fue profesor de Literatura y en la capital británica se impregnó de su rico mundo cultural, algo que le ayudó a crecer como escritor. Además de ser una época crucial en su evolución política, atravesada por la admiración que sentía por la primera ministra de aquellos años, Margaret Thatcher.

Latinoamérica vio nacer su escritura y su talento, fue inspiración y espacio central en su obra. Pero Europa fue la madurez y la pasión por una literatura que recorrió el mundo. EFE

vcg/mb/agf

(La fototeca dispone de recursos de archivo de Mario Vargas Llosa en EFEServicios: bit.ly/4cbdjrD)