Agencias

Varios ministros de Takaichi, incluido el de Defensa, visitan polémico santuario en Tokio

Varios ministros de Takaichi, incluido el de Defensa, visitan polémico santuario en Tokio

(Actualiza con discurso de Takaichi y protestas de Seúl y Pekín)

Tokio, 15 ago (EFE).- El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, visitó este sábado el santuario Yasukuni en Tokio, lugar de gran controversia con países vecinos por sus vínculos militaristas, en el 81 aniversario de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial, ante la esperada ausencia de la primera ministra, Sanae Takaichi.

Además de Koizumi, hijo del ex primer ministro Junichiro Koizumi, otro tres miembros del gabinete acudieron al polémico lugar: el ministro de Política Económica y Fiscal, Minoru Kiuchi; la ministra de Seguridad Económica, Kimi Onoda; y el ministro de Estado para Asuntos de Okinawa y los Territorios del Norte, Hitoshi Kikawada.

Takaichi, conocida por sus opiniones revisionistas sobre el pasado militarista de Japón y que solía visitar en persona Yasukuni, se abstuvo de acudir, para no generar confrontación con Pekín y Seúl. En cambio, la también presidenta del oficialista Partido Liberal Democrático (PLD) envió una ofrenda.

Posteriormente, la 'premier' pronunció su primer discurso en la ceremonia de homenaje a los caídos en la guerra en Tokio, modificando la redacción utilizada por sus predecesores para omitir la palabra "remordimiento", aparentemente por consideración con sus aliados conservadores, informa la agencia de noticias Jiji Press.

Esta palabra fue utilizada por primera vez en 1994 por el entonces primer ministro Tomiichi Murayama, y sus sucesores le siguieron hasta 2013, cuando Shinzo Abe dejó de usarla. Fue el año pasado, más de una década después, cuando el predecesor de Takaichi, Shigeru Ishiba, la recuperó en su discurso.

Además, Takaichi evitó mencionar la responsabilidad de Japón por su agresión contra otros países asiáticos durante la guerra, al tiempo que sostuvo que puede convertirse en un país fiable que se erige como un faro de esperanza en la región.

Pekín y Seúl protestan por las visitas al santuario

Tras los desplazamientos a Yasukuni, el Gobierno chino presentó una queja formal en la que subrayaba que su asistencia "supone una afrenta a la justicia histórica, un desafío a las normas fundacionales de la civilización y una provocación contra el orden internacional de posguerra.

Por su parte, Corea del Sur, a través del Ministerio de Exteriores, lamentó los "anacrónicos actos de olvido histórico cometidos por líderes japoneses", en referencia a sus repetidas visitas al mencionado santuario la ofrenda de tributos.

Así, instó "encarecidamente" a Tokio a "afrontar la historia con franqueza y a demostrar con sus acciones una reflexión humilde y un arrepentimiento sincero respecto al pasado", considerando su relevancia para construir una relación bilateral basada en la confianza mutua.

En Yasukuni se honra a los caídos japoneses entre finales del siglo XIX y 1945, más de 2,4 millones de personas, entre las que figuran 14 políticos y oficiales del Ejército imperial condenados como criminales de guerra tras la Segunda Guerra Mundial.

Ningún jefe de Gobierno japonés en funciones ha visitado el santuario después de que el fallecido Shinzo Abe se personara en diciembre de 2013, desatando críticas dentro y fuera del país, aunque diversos mandatarios sí han enviado ofrendas.

Además, Pekín y Tokio se encuentran enzarzados en una amplia crisis desde el pasado noviembre, a raíz de unos comentarios de Takaichi sobre la posibilidad de activar al Ejército del país en el caso de un ataque militar chino contra Taiwán. EFE

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