Venezolanos de provincia reclaman compartir apagones con habitantes de Caracas
San Cristóbal, Venezuela, 12 Set 2026 (AFP) -
Los habitantes de San Cristóbal, una ciudad venezolana cercana a la frontera con Colombia, están hartos de los apagones diarios y aún más de que la electricidad que su estado produce se desvíe a Caracas.
Los cortes de electricidad agobian a varias regiones de Venezuela, cuando el país está urgido de aumentar la generación de energía para reflotar su sector petrolero y satisfacer la demanda de su población.
"Estoy de verdad harta, cansada y ahora veo que nosotros podríamos tener siempre luz pero hay que darle energía a la burbuja para que no se les bajen los barrios" populares a protestar, dijo irritada a AFP Josner Herrera, una secretaria de 38 años, refiriéndose a que las autoridades mantienen iluminada la capital para evitar manifestaciones.
La molestia de esta mujer aumentó cuando escuchó esta semana las denuncias de un dirigente político local.
El exdiputado opositor Heriberto Labrador dijo en un evento público que la termoeléctrica de Táchira genera unos 70 megavatios, capacidad suficiente para abastecer la demanda interna de la región, pero que gran parte se desvía al sistema interconectado nacional.
"Si sobra pues se les da, pero aquí lo que hace falta es gobierno y que quiera lo mejor para el estado Táchira", dijo a la AFP después de hacer pública su postura.
El político dice que hay localidades en el estado que sufren hasta 26 horas sin electricidad.
Los prolongados apagones "colapsan la actividad comercial y afectan gravemente la cadena de frío de los productores agropecuarios y ganaderos", con fuertes pérdidas, señaló.
El gobernador chavista, Freddy Bernal, con cuatro años en el cargo, evitó hablar sobre el tema cuando fue cuestionado por la prensa local.
- "¡Que injusticia!" -
Los cotidianos cortes de luz llevaron esta semana a pobladores a cerrar por las noches la carretera que comunica a Táchira con el estado de Barinas, con protestas en las que suenan cacerolas y bocinas de autos.
"¿Por qué tanto castigo con las quitadas de luz?", dice Irma Villasmil, de 48 años y subgerente de un banco en San Cristóbal.
"Esto es inaudito y qué burla hacia nosotros los tachirenses que venimos sufriendo años con esto y todavía tenemos los racionamientos solo porque Caracas no puede quedarse sin electricidad", señaló, al quejarse porque su nevera se ha dañado dos veces.
"Ya basta que, porque son capital, la provincia tenga que pagar los platos rotos. ¡Que injusticia!", enfatizó.
En los últimos meses, el gobierno interino de Delcy Rodríguez impulsó reformas en los sectores del petróleo y la minería, para atraer capital extranjero, pero estas industrias también consumen electricidad.
La mandataria, que gobierna bajo presión de Washington tras la captura de Nicolás Maduro en enero, envió al legislativo una reforma eléctrica, que aún no ha sido aprobada.
Rodríguez estableció además un convenio con Estados Unidos que le cede el 20% de las gigantescas reservas petroleras de Venezuela, además de otros contratos con grandes petroleras.
Y firmó acuerdos con empresas de electricidad trasnacionales como GE Vernova, para recuperar 5.000 megavatios en cuatro años.
- "Apaciguar" la crisis -
Pero se trata de un gran desafío. Según el diputado opositor Ezio Angelini, Venezuela producía 20.000 megavatios promedio diarios y consumía alrededor de 12.000, antes de la llegada del chavismo al poder en 1999.
Actualmente el país tiene una producción promedio de 12.000 megavatios y una necesidad de consumo de 14.000, dijo el parlamentario.
Durante una reciente visita a Venezuela, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, insistió en la importancia de mejorar el sector eléctrico.
"La buena noticia es que ya existe hoy en Venezuela una enorme capacidad de generación eléctrica que no está funcionando" en infraestructuras, y "bastante rápido" se "añadirán gigavatios de capacidad al sistema eléctrico venezolano simplemente reactivando parte de la infraestructura existente", dijo a AFP.
Sin embargo, los habitantes de Táchira y de otras regiones venezolanas se sienten desesperados.
A mediados de agosto hubo protestas en Barinas (oeste), mientras el calor y la humedad se hacían insoportables, e igualmente en Valencia, una ciudad a 170 km de Caracas.
Aunque el gobierno anunció en agosto una reducción de la jornada laboral en el sector público para "apaciguar" la crisis eléctrica, varios barrios de Caracas han empezado a sufrir los apagones.
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