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Vivienda o educación: los 'grandes ausentes' de una campaña israelí centrada en seguridad

Vivienda o educación: los 'grandes ausentes' de una campaña israelí centrada en seguridad

Guillermo Azábal

Jerusalén, 21 oct (EFE).- El enfoque de seguridad ha sido una constante en la política israelí desde la fundación del Estado, pero en las elecciones parlamentarias del próximo martes, las primeras tras los ataques del 7 de octubre de 2023, ha cobrado aún mayor fuerza, excluyendo del debate otras preocupaciones del día a día como el precio de la vivienda, la sanidad o la educación.

De hecho, según una encuesta del Instituto para la Democracia de Israel (IDI) de principios de septiembre, el 39 % de los votantes judíos señaló la 'seguridad y la política' exterior entre los dos factores que más influirán en su elección, frente al 38 % que citó la 'economía y el coste de la vida'.

Estas son las otras grandes cuestiones en Israel que han pasado prácticamente desapercibidas en campaña.

1- La factura económica de la guerra

La economía israelí creció un 2,9 % en 2025, según el Banco de Israel, que también estimó la pérdida acumulada de producción desde octubre de 2023 hasta finales de 2025 en unos 177.000 millones de séqueles (unos 51.300 millones de euros), el 8,6 % del PIB anual.

Ese crecimiento, sin embargo, no se tradujo necesariamente en una mejora del bolsillo de los ciudadanos, pues la guerra también disparó el gasto militar. Además, parte importante de este empuje se concentró en el sector de la alta tecnología, muy lucrativo pero alejado de las clases más humildes.

"Llevamos tres años en guerra, así que el foco está puesto en la seguridad y el tema del reclutamiento de los ultraortodoxos. Cuando una sociedad vive una crisis concreta, todo se reduce. Ya pasó tras la pandemia de coronavirus", comentó a EFE por teléfono Ilana Shpaizman, profesora titular en el Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Bar-Ilan (Israel).

2- Acceso a la vivienda

La vivienda también es una de las principales preocupaciones de los hogares israelíes porque los precios acumulados durante años y el coste de los alquileres dificultan el acceso. Según la Oficina Central de Estadística de Israel, el precio medio de una vivienda rondó los 2,33 millones de séqueles en 2025 (unos 675.000 euros), mientras que los alquileres subieron un 4,3 % dicho año.

Esta problemática que, como ocurre en Europa, impacta especialmente en los jóvenes, no se debe únicamente a los elevados precios de los inmuebles, sino también a la lentitud con la que estos llegan al mercado debido, en parte, a los 115.000 permisos de trabajo de palestinos -principalmente empleados en construcción- que Israel revocó tras el 7 de octubre.

3- Sanidad versus Defensa

La guerra iniciada por EE.UU. e Israel contra Irán a finales de febrero derivó en que el presupuesto del Estado israelí para 2026 contemplara una inyección adicional de 32.000 millones de séqueles (unos 9.280 millones de euros) en Defensa -elevando el montante total de esta partida a 142.000 millones (unos 41.180 millones de euros)- frente a los 97.000 millones para Educación (unos 28.130 millones de euros) y los 63.000 millones en Sanidad (unos 18.270 millones de euros).

Así, otro de los servicios particularmente presionados en Israel es la sanidad pública. Si bien toda la población tiene cobertura para un conjunto básico de prestaciones, el país dispone actualmente de menos personal y camas hospitalarias que la media de la OCDE (3,5 médicos y 5,6 enfermeros por cada 1.000 habitantes, frente a 3,9 y 9,2, respectivamente, en el conjunto de la organización).

Aunque no han hecho hincapié en campaña, los programas del partido Yashar! y Beyajad, primero y segundo en intención de voto dentro de la coalición anti Netanyahu, han propuesto reducir la brecha de disponibilidad de centros médicos entre las grandes urbes y la periferia; recuperar médicos que emigraron en los últimos tres años; y una estrategia de atención al "trauma de la guerra" en Israel.

4- El reto educativo

La calidad de la enseñanza también supone hoy un reto estructural en Israel, pero las posiciones de la sociedad al respecto están muy marcadas por la identidad nacional y religiosa de los colegios, y por la financiación pública de las escuelas talmúdicas para judíos ultraortodoxos (yeshivás), donde los estudios apuntan que el nivel lectivo en materias básicas es insuficiente.

En las pruebas PISA de 2025, los alumnos israelíes de 15 años obtuvieron 433 puntos en matemáticas y 436 en lectura, frente a las medias de la OCDE de 463 y 461, respectivamente.

"Tenemos un problema grave en educación, pero si miras la agenda política de los distintos partidos no encuentras nada más allá de la seguridad nacional. Estamos posponiendo el abordaje de cualquier otro asunto hasta que termine la guerra. Mientras tanto, la situación en todos los demás ámbitos atraviesa una crisis profunda. Y la cosa va a peor", expresó a EFE Ravit Hanenel, directora del Departamento de Políticas Públicas de la Universidad de Tel Aviv.

5- La "cuestión palestina"

Las aspiraciones históricas del pueblo palestino -y, en particular, la solución de los dos Estados que apoya mayoritariamente la comunidad internacional- no solo no han tenido peso en la campaña israelí, sino que, a excepción de la Lista Árabe Unida y la formación árabe Raam, ni siquiera son contempladas por partidos de centro o de izquierda en Israel hoy.

Incluso dentro del bloque opositor no se ofrece una alternativa basada en esa fórmula: Naftalí Bénet (Beyajad) se opone a un Estado palestino "bajo cualquier circunstancia"; Gadi Eisenkot (Yashar!) asegura dar "prioridad a la seguridad"; y Yair Golán (Los Demócratas, la izquierda israelí) predica "no a la anexión, sí a una separación responsable", sin entrar en detalles. EFE

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