Vucic, un nacionalista con piel europeísta que aspira a extender sus 12 años en el poder
Viena/Zagreb, 22 oct (EFE).- Tras militar en el nacionalismo serbio como Ministro de Información del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic y afirmar luego ser un convencido europeísta, Aleksandar Vucic aspira en las elecciones del domingo a prolongar sus doce años como hombre fuerte de Serbia, en medio de acusaciones de corrupción y autoritarismo.
Con 56 años, Vucic afronta en estas elecciones una posibilidad real de derrota electoral ante una candidatura creada por los universitarios que desde hace dos años lideran las masivas protestas ciudadanas que comenzaron exigiendo responsabilidades por la muerte de 16 personas en un derrumbe en una estación de tren recién renovada.
Después de graduarse en Derecho en Belgrado en 1993, Vucic entró en la política como miembro del Partido Radical Serbio (SRS), una fuerza ultranacionalista fundada por el condenado criminal de guerra Vojislav Seselj.
Ministro con Milosevic
Fue ministro de Información durante la fase final del régimen autoritario de Slobodan Milosevic, quien dimitió en el año 2000 tras intensas protestas ciudadanas -en las que también hubo una destacada participación universitaria- y murió en prisión en 2006 mientras esperaba ser juzgado por crímenes de guerra.
Vucic continuó su carrera política ocupando las carteras de Defensa y la vicepresidencia del Gobierno en coalición con los socialistas, herederos del antiguo Partido Comunista, y en 2008 cofundó el Partido Progresista Serbio (SNS), proclamándose europeísta y asegurando desde entonces su intención de integrar a Serbia en la Unión Europea (UE).
Fue primer ministro entre 2014 y 2017, año en el que fue elegido jefe del Estado, cargo para el que resultó reelegido en 2022 para un segundo y último mandato.
El pasado mes dimitió como presidente del país para poder concurrir como candidato a primer ministro al frente de su conservador SNS en las elecciones que él mismo ha adelantado.
Bajo su mandato, Serbia ha sufrido un retroceso democrático marcado por el deterioro de la libertad de los medios de comunicación y las libertades civiles, según denuncian varias ONG internacionales.
Tanto el Parlamento Europeo como la Comisión Europea han expresado reiteradamente su preocupación por esta deriva.
Con una retórica cada vez más populista, ha afrontado varias oleadas de protestas ciudadanas que hasta el momento no se han traducido en un castigo en las urnas.
El SNS, por ejemplo, ganó con mayoría absoluta las elecciones de 2023, también anticipadas, tras meses de movilizaciones antigubernamentales desencadenadas por dos tiroteos en los que murieron 18 personas, nueve de ellas niños.
Un político con dos caras
Mientras que en sus intervenciones y reuniones en el extranjero su tono es educado y hasta humilde, en las apariciones públicas en su país llega a ser agresivo y trata de forma humillante a sus ministros.
"Tiene una cara para los serbios y otra para los extranjeros", ha descrito recientemente Milorad Ivanovic, redactor jefe del medio de investigación BIRN.
Además, se ha desarrollado un culto en torno a su figura que hace que su rostro y su nombre estén en todas partes.
Su control de la radiotelevisión pública y de la mayoría de medios privados lleva a que sus discursos e intervenciones, sin interrupciones ni preguntas, se sucedan constantemente en las emisoras.
Hacia el exterior ha logrado conjugar unas relaciones estrechas con Rusia y China con el acercamiento al Estados Unidos de Donald Trump y el mantenimiento del rumbo hacia la UE de su país, cocandidato desde 2012.
Sin embargo, ese progreso lleva años estancado y el reciente multitudinario entierro con honores militares en Belgrado del criminal de guerra serbobosnio Ratko Mladic, han enfriado aún más los contactos.
Las relaciones con Croacia, Bosnia-Heregovina, Montenegro y Kosovo, que al igual que Serbia fueron parte de Yugoslavia, han caído al peor nivel desde las guerras en las que este país se desintegró en la década de 1990.
Yo o el caos
Vucic ha sido un estadista muy activo, que presume de haber tenido quince días de vacaciones en los últimos quince años.
Ante el lema de los estudiantes que piden elegir entre 'Serbia y la mafia', él insiste en que es el único que puede mantener la estabilidad y el progreso del país, y acusa a quienes se le oponen, ya sean los estudiantes, los medios críticos o las ONG, de traidores y enemigos del pueblo.
Ya el año pasado, la ONG internacional Reporteros Sin Fronteras incluyó a Vucic en su lista mundial de 34 'depredadores de la libertad de prensa'. EFE
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