Juan José Lahuerta
Madrid, 9 abr (EFE).- En el fútbol, habitualmente, no hay un regreso inocente. Frente al Girona, el técnico del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, confirmó que Eder Militao volverá a un once inicial, y con él se reordenan jerarquías, se estrechan los márgenes y alguien, inevitablemente, quedará fuera. En este caso, peligra Dean Huijsen para la cita clave frente al Bayern Múnich de Liga de Campeones.
El central brasileño asoma de nuevo al once del Real Madrid frente al equipo de Míchel, en partido correspondiente a la trigésima primera jornada de LaLiga EA Sports (Primera División del fútbol español), ya sin el corsé de la lesión que le apartó un tiempo de los terrenos de juego. Su reaparición fue un aviso: minutos en Mallorca -con gol incluido- y otra media hora ante el Bayern. Ahora, Arbeloa acelera el proceso. No hay tiempo que perder cuando el calendario aprieta y Múnich espera.
El técnico del Real Madrid no disimula. Tiene fe en Militao, casi devoción. Lo dijo sin rodeos este jueves en rueda de prensa, con un tono de alguien que no tiene ningún tipo de dudas sobre uno de sus jugadores.
"Cuando está bien, seguramente sea el mejor central del mundo. Físicamente es un jugador dominante, en el uno para uno, defiende mucho espacio a campo abierto, tiene un juego aéreo muy poderoso, una gran salida de balón, su mentalidad, el carácter, la voz de mando... Está fuera de toda duda la importancia para el grupo. Es un privilegio tener un jugador así", aseveró.
Militao necesita ritmo, minutos, roce competitivo. Cuando regresó en Son Moix, acumulaba 24 partidos oficiales en blanco, una ausencia demasiado larga para un equipo que vive en la exigencia permanente. Por eso, su entrada en el equipo no es solo una recuperación: es una apuesta.
En Son Moix, el elegido para dejarle un hueco fue Huijsen, sustituido en el minuto 59. Días después, ante el Bayern, la historia se repitió: otra vez fuera en el 62. Arbeloa no dudó, ni siquiera con el marcador en contra. Sacó a un defensa perdiendo 0-1 y 0-2. No era el partido, era el mensaje.
La titularidad de Militao generará una ecuación en la que el sacrificado contra el Girona podría ser Antonio Rüdiger, reservado para la gran cita europea. Porque el foco está en el Allianz Arena, donde el Madrid se juega la temporada.
Allí, en ese escenario que no admite titubeos, Huijsen empieza a ver cómo el suelo se estrecha bajo sus pies. Su temporada ha sido una montaña rusa. De los tímidos silbidos de un sector de su afición -tras aquel penalti que provocó ante la Real- a una progresiva reivindicación. Ha crecido, ha respondido, ha aguantado. Pero el fútbol no siempre premia la evolución, sino la fiabilidad inmediata.
Y ahí, Arbeloa parece inclinarse por lo seguro: la contundencia de Militao y la solidez de Rüdiger, reforzado tras su paso por Londres para tratar esa rodilla que ya no parece un problema. Nueve titularidades en los últimos once partidos avalan su momento.
El Real Madrid se prepara para una noche grande en Múnich. O, por lo menos, se prepara para intentar que surja la magia. Y en esas noches, los nombres no siempre importan tanto como las certezas. Militao vuelve ante el Girona. Y, en su regreso, alguien se quedará en la sombra. Este viernes puede ser Rüdiger, pero en el Allianz, el día clave del curso, ese alguien ese alguien puede ser Huijsen, cuya trascendencia en el momento cumbre del curso peligra. EFE
jjl/cmm