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Xian Faro, delegado joven en la COP: "La juventud sigue relegada a un segundo plano"

Xian Faro, delegado joven en la COP:

Paula Fernández

Santiago de Compostela (España), 5 nov (EFE).- Pese a ser quien va a sufrir más las consecuencias climáticas, la juventud sigue relegada a un segundo plano en las negociaciones, denuncia en una entrevista con EFE Xian Faro, uno de los cuatro delegados jóvenes de España en la COP31, que insta a dar voz a las nuevas generaciones "más allá de la foto".

Faro, de 26 años, fue escogido a través de Generación Clima, el programa de becas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España (Miteco) y la Fundación Biodiversidad, para llevar la voz de la juventud española a la mayor conferencia mundial del clima, celebrada en Antalya (Turquía), y estará también en la Conferencia de la Juventud (COY21) que precederá a la gran cita.

Allí, este graduado en Ciencias Ambientales defenderá las reivindicaciones de una juventud que, a pesar de ser la generación "más preparada" en lo académico y tener que vivir con las consecuencias de las decisiones que se tomen hoy, no tiene el espacio que merece en las mesas donde se negocia.

"Hay Estados que llevan negociadores y negociadoras más jóvenes a la mesa. Hay Estados que no. Pero, sin duda, la tendencia que actualmente se sigue es que la juventud sigue estando relegada a un segundo plano", asegura.

Faro, que recuerda que los menores de 30 años son alrededor de la mitad de la población mundial, llama a su participación efectiva en las decisiones, "más allá de la foto o del acto institucional o empresarial anecdótico", para que sus opiniones y las de la infancia -a veces muy olvidada- se tomen verdaderamente en cuenta.

El movimiento joven sigue muy vivo

El movimiento juvenil por el clima tuvo un gran auge hace años de la mano de nombres como Greta Thunberg o Fridays for Future, pero Faro considera que las nuevas generaciones siguen muy preocupadas por la emergencia climática.

Hay razones para ello desde Nepal -que ha sufrido recientemente los impactos del cambio climático con derrumbamientos, desglaciaciones y riadas- hasta Galicia (noroeste de España), donde aumentan las temperaturas, el estrés hídrico y la intensidad de los incendios, enumera.

Pero la emergencia no está solo vinculada al medioambiente, sino a todos los retos sociales actuales: "Quizás la lucha por la precariedad y la vivienda demuestra una vez más que la juventud está preocupada con su entorno y que quiere mejorar el mundo en el que vivimos".

Esos retos están presentes en las temáticas que Faro defenderá en Turquía en nombre de los jóvenes españoles, que incluyen la participación efectiva de la juventud y la infancia pero igualmente un modelo económico que represente el bienestar más allá del PIB, una adaptación real para convertir los planes climáticos en acciones concretas, la protección de la naturaleza y financiación climática adecuada y responsabilidad histórica con el Sur global.

Asimismo, acceso a la educación y conocimiento científico, justicia climática y una transición justa, tanto energética como de modelo socioeconómico y ecológico para ser sostenible "sin dejar a nadie atrás", mantiene.

Voluntad, vinculación e implementar acuerdos

¿Hay voluntad real para avanzar en ese camino? "Si no hubiese ningún tipo de intención, no habría COP", dice Faro, que señala que pese a la diversidad de intereses y a que algunos pueden ir a "retrasar el cambio", reunir más de 190 países en una sala para negociar es un paso clave.

Para aumentar la conciencia de que es necesario actuar, el joven propone vincular a las personas con la naturaleza a través de experiencias personales, porque el conocimiento y los datos ya no son suficientes para "motivar" a la acción.

"Que el ministro vea la mirada del lince ibérico para acabar con la caza furtiva", ejemplifica.

En esta COP31, lograr que los acuerdos ya cerrados se implementen y realmente tengan impacto en el territorio sería el gran éxito. El fracaso, "no intentarlo".

"Lo único que hace falta para que los malos ganen es que los buenos no hagan nada. Así que vamos a hacer algo. 'Pouquiño a pouquiño faremos un moitiño'(Poquito a poquito haremos un montón)", sentencia. EFE

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