¡El coyote sí atrapó al Correcaminos! La insólita imagen que derrotó a la ficción

Durante décadas, Wile E. Coyote persiguió al Correcaminos sin éxito. Ahora, una fotografía tomada en Los Ángeles muestra algo que parecía imposible: un coyote con el famoso pájaro en la boca.

Publicación: Hace 1 hora
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[Foto: Alexander deBarros] / La foto se hizo viral y circuló ampliamente en internet

Hay cosas que todos sabemos que no son reales: los conejos no hablan como personajes de caricatura, los perros no dicen “¡Ruh-roh!” y, por supuesto, el Coyote nunca logra atrapar al Correcaminos.

O eso creíamos.

Una fotografía tomada el sábado en la reserva natural Chatsworth Nature Preserve, en Los Ángeles, Estados Unidos, captó una escena que parece sacada directamente de un episodio de Looney Tunes: un coyote con un correcaminos en la boca.

La imagen fue tomada por el fotógrafo Alexander deBarros, quien se encontraba realizando una inspección mensual del ecosistema junto a un equipo de la San Fernando Valley Audubon Society.

La reserva ocupa unas 1.325 acres en el noroeste de Los Ángeles y fue precisamente allí donde ocurrió este inesperado encuentro entre dos animales que llevan décadas protagonizando una de las persecuciones más famosas de la televisión.

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Esta vez el Coyote sí ganó

En las caricaturas clásicas de Looney Tunes, el Coyote y el Correcaminos aparecieron por primera vez en 1949. Desde entonces, Wile E. Coyote ha utilizado todo tipo de trampas y productos de la ficticia compañía Acme para intentar atrapar a su veloz enemigo.

Cohetes, patines propulsados, resortes, explosivos y hasta yunques han formado parte de sus disparatados planes. Casi siempre terminan de la misma manera: el Coyote sale mal parado y el Correcaminos escapa con su característico “¡beep, beep!”.

Pero esta vez no hubo acrobacias, explosiones ni un acantilado esperando al Coyote.

DeBarros encontró al animal ya con el correcaminos en la boca. No llegó a presenciar la persecución ni pudo determinar cómo consiguió atraparlo.

“Cuando confirmamos que, de hecho, era un correcaminos en la boca de ese coyote, nos sorprendimos un poco”, relató el fotógrafo.

De hecho, aseguró que durante sus 17 años observando aves era la primera vez que veía juntos a los dos protagonistas de esta particular rivalidad.

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¿Realmente lo atrapó?

Aquí es donde la historia se vuelve todavía más curiosa.

Scott E. Henke, profesor del Caesar Kleberg Wildlife Research Institute de la Texas A&M University-Kingsville, explicó que es muy poco común que un coyote consiga atrapar a un correcaminos.

Estas aves pueden alcanzar velocidades de aproximadamente 20 millas por hora (32 km/h) y tienen gran agilidad. Además, pueden escapar de un ataque subiendo rápidamente a las ramas de los árboles.

Por eso, Henke planteó varias posibilidades. El correcaminos pudo haberse distraído mientras buscaba a su propia presa o incluso pudo haber sido atropellado y posteriormente encontrado por el coyote.

En otras palabras, tal vez Wile E. Coyote ni siquiera tuvo que perseguirlo.

La posibilidad de que simplemente se tratara de un animal muerto que el coyote encontró también fue respaldada por Stanley D. Gehrt, profesor de ecología de fauna silvestre de la Universidad Estatal de Ohio.

Aunque Gehrt dejó una frase que parece escrita especialmente para esta historia: “Nunca subestimo a los coyotes”.

Según el especialista, estos animales pueden hacer prácticamente cualquier cosa, incluso atrapar un correcaminos.

Una curiosa coincidencia

La historia tiene además una coincidencia relacionada directamente con los dibujos animados.

El padre del fotógrafo, Brian Mainolfi, es animador y trabajó con Chuck Jones, uno de los creadores de los personajes del Coyote y el Correcaminos, en la producción de Chariots of Fur, un corto de Looney Tunes estrenado en 1994.

Jones, fallecido en 2002, contó en una entrevista que su idea del Coyote estuvo influenciada por el libro Roughing It, de Mark Twain, que leyó cuando tenía siete años.

Así que, décadas después de que Chuck Jones imaginara al Coyote persiguiendo incansablemente a su presa, la naturaleza decidió escribir su propio episodio de Looney Tunes.

Eso sí: todavía falta confirmar algo importante.

¿El Coyote realmente atrapó al Correcaminos o simplemente tuvo la suerte de encontrarlo?

Por ahora, la fotografía demuestra al menos una cosa: sí existe un mundo en el que el Coyote termina con el Correcaminos en la boca. Y, curiosamente, no necesitó ningún invento de Acme para conseguirlo.

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