Mira los ganadores del concurso de cortometrajes del Salar Film Festival
UNITEL te muestra las películas ganadoras del festival que se realizó en el salar más grande del mundo. Mira los cortos aquí
El Salar de Uyuni se convirtió en escenario de historias, personajes y miradas cinematográficas durante la primera edición del Salar Film Festival (SALARFF), el primer festival internacional de cine realizado en pleno Salar de Uyuni.
Como parte del encuentro se desarrolló “Salar se Filma”, un concurso de cortometrajes que invitó a cineastas y equipos audiovisuales a convertir este territorio único en escenario y materia narrativa. El resultado fueron obras que exploraron temas como la memoria, la identidad, la inteligencia artificial, la vida y la relación entre el ser humano y el territorio.
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El concurso tuvo cuatro reconocimientos, definidos por un jurado integrado por Gerardo Guerra, Viviana Saavedra, Alejandro Fuentes, Harold Céspedes y Germán Monje, profesionales vinculados al ámbito cinematográfico.
“Mayu Ñawikuna” se lleva el Premio Thunupa
El principal reconocimiento del concurso fue para “Mayu Ñawikuna”, de Geraldine Ovando, una obra que explora la memoria, la identidad y el vínculo ancestral con el Salar de Uyuni.
La historia sigue a una mujer que regresa al Salar, territorio ancestral de Thunupa y espacio de memoria de sus antepasadas. Mientras atraviesa la sal, el agua y el cielo, escucha la voz de la anciana que algún día será hablándole a la niña que fue.
Bajo el Mayu Ñawikuna, el río de estrellas, pasado y presente terminan encontrándose. La protagonista comprende que su regreso no tiene como propósito descubrir quién es, sino dejar de huir de quien siempre fue.
El cortometraje convierte al Salar en un territorio de memoria, donde la tierra y las distintas generaciones se encuentran.
“Quki” recibe el Premio Azanaque
El Premio Azanaque, segundo reconocimiento del concurso, fue para “Quki”, de Elías Ajata, una historia que plantea una particular reflexión sobre la inteligencia artificial y aquello que significa estar vivo.
Quki es una inteligencia artificial creada para experimentar emociones a través del cuerpo de una mujer durante 24 horas. Sin guion ni instrucciones, comienza a descubrir experiencias aparentemente sencillas: el sol, la sal fría y una fiesta compartida con desconocidos.
Pero cuando descubre que su tiempo está a punto de terminar, aparece una emoción que no estaba contemplada en el experimento: el miedo.
La historia se convierte así en una carrera contra el reloj y en una reflexión sobre la intensidad de la vida. “Quki” plantea que quizá la importancia de estar vivo no está en cuánto tiempo tenemos, sino en lo que somos capaces de sentir durante ese instante.
“Salmuera” obtiene la mención especial Reflejos
La mención especial Reflejos fue para “Salmuera”, de Geraldine Zambrana.
El cortometraje presenta a Nina, quien, ante la explotación de la salmuera de litio y sus efectos sobre su mente, recibe una misión de la diosa Thunupa.
Debe mezclar la sal del lago prehistórico con el agua de los ojos de sal y hervirla sobre el fuego del volcán Thunupa. La alquimia desencadenará una reacción que alcanzará los ojos de los seres humanos.
La obra construye así una historia fantástica alrededor del Salar, sus elementos naturales y la explotación de sus recursos, utilizando la mitología y el territorio como parte fundamental de su relato.
“Ahí nos vemos” gana la mención especial Hora Dorada
La mención especial Hora Dorada fue para “Ahí nos vemos”, de Nicolás Rivero.
Mariana y Julio despiertan en un páramo blanco e infinito sin saber cómo llegaron allí ni cómo pueden salir. Pero existe un problema todavía mayor: ninguno de los dos puede emitir sonidos.
Obligados a encontrar otra forma de comunicarse, ambos deberán descifrar qué está ocurriendo mientras una serie de recuerdos irrumpe en forma de inesperados flashbacks.
La propuesta utiliza el paisaje del Salar como un espacio de desconcierto y aislamiento, donde la comunicación se convierte en la clave para comprender lo que ocurre.
Cuatro historias, un mismo territorio
Con “Salar se Filma”, el SALARFF buscó que el Salar de Uyuni no fuera únicamente el escenario de un festival, sino también un espacio para la creación cinematográfica.
Los cuatro cortometrajes premiados ofrecen miradas diferentes sobre un mismo territorio: desde la memoria ancestral de “Mayu Ñawikuna”, hasta la relación entre humanidad y tecnología en “Quki”; pasando por la dimensión fantástica de “Salmuera” y el misterio de “Ahí nos vemos”.
Así, el primer Salar Film Festival dejó cuatro historias que tienen algo en común: fueron creadas mirando al Salar de Uyuni no solo como paisaje, sino como parte esencial de sus relatos.