ACNUR duda de que devoluciones de 1.476 personas de Malasia a Birmania fueran voluntarias
Ginebra, 30 sep (EFE).- El organismo de la ONU para la protección de los refugiados (ACNUR) cuestionó este miércoles que el proceso iniciado por Malasia para devolver a miles de birmanos a su país se esté realizando de manera voluntaria ya que los 1.476 personas que han sido retornadas esta semana estaban en centros de detención y no tuvo acceso a ellos.
"ACNUR no tuvo acceso a estas personas para evaluar que haya sido así", señaló en un comunicado, en el cual destaca que las personas que están siendo enviadas de vuelta a Birmania (Myanmar) "pueden afrontar graves riesgos y algunas pueden necesitar protección internacional", es decir, que se les reconozca como refugiados.
Asimismo, señaló que para que un retorno pueda considerarse voluntario debe existir una decisión libre e informada y una evaluación individual de las necesidades de protección de cada persona, la cual no puede realizarse en una situación de detención.
El organismo de la ONU insistió en que debe respetarse el principio de que ninguna persona debe ser enviada a un país donde pueda estar expuesta a persecución, tortura u otras amenazas graves contra su vida o su libertad.
Recordó que las condiciones actuales en Birmania no permitan retornos seguros, dignos y sostenibles, por lo cual los Estados deben mantener el acceso al asilo y cumplir sus obligaciones internacionales de protección, lo que no contradice la responsabilidad soberana de Malasia para gestionar la inmigración y el asilo.
La gravedad de la situación ha quedado en evidencia por el ataque aéreo que dejó al menos medio centenar de muertos este lunes en un concurrido mercado en el estado Rakáin, oeste del país y donde está asentada la comunidad rohinyá, contra la que las fuerzas gubernamentales lanzaron en 2017 una ofensiva que la ONU ha considerado como un intento de ¨"limpieza étnica".
Los rebeldes del Ejército de Arakán -que también discriminan a los rohinyá (minoría musulmana)- atribuyeron al Ejército el bombardeo en una región cuyo control se disputan los rebeldes y el régimen castrense.
Los rohinyás forman la mayoría de lo que Malasia considera inmigrantes birmanos que deben ser devueltos a su país, aunque los acogió por años tras el episodio de persecución militar que sufrieron.
No obstante, esa voluntad de acogida se ha ido diluyendo en parte por las constantes campañas de odio y desinformación que sufrieron en los últimos años. EFE
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