Artesanas tsotsiles mexicanas crean catálogo para defender tejidos de las grandes marcas
San Cristóbal de Las Casas (México), 5 sep (EFE).- Más de 208 símbolos tejidos durante generaciones por mujeres indígenas tsotsiles del estado de Chiapas (sureste de México) ha comenzado a quedar registrados en un catálogo comunitario impulsado por las propias artesanas para evitar que su significado se pierda y, al mismo tiempo, defender sus diseños ancestrales del posible plagio y la apropiación de las grandes marcas.
El objetivo del catálogo comunitario de simbología textil es preservar los conocimientos ancestrales del poblado San Andrés Larrainzar.
La iniciativa surgió desde la cooperativa Jolom Mayaetik, donde las artesanas maya tsotsil han recuperado nombres, significados y elementos de su iconografía textil y hasta ahora cuentan con un catálogo que documenta 208 iconografías, trabajadas desde la cosmovisión de las mujeres.
"Todos los diseños que nosotras tenemos aquí son recuperados de San Andrés Larrainzar, pues tienen mucha relación con nuestra vida, con nuestra cultura, es algo que nosotros hemos tenido y nos han transmitido de generación en generación", explicó a Efe, Juana Pérez, artesana de San Andrés Larrainzar y coordinadora de la recopilación de las iconografías, en el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena que se conmemora este 5 de septiembre.
La documentación, advierten, también es una forma de defensa. "Para poder registrar una iconografía o un diseño o cualquier expresión cultural, primero tenemos que escribirlo, tenemos que investigarlo, porque no podemos defender algo que no está escrito", señaló a Efe Elizabeth García Hernández, integrante del grupo Jolom Mayaetik.
El catálogo cuenta con protección mediante ISBN ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indatutor) de México; sin embargo, la protección corresponde a la investigación y no necesariamente a las iconografías contenidas en ella.
"Esta protección se solicitó ante el Indautor, pero solo protege nuestra investigación, más no protege todo lo que contiene adentro que son las iconografías", precisó.
García Hernández agregó que hay mucho por documentar aún, "tenemos un muestrario grande con más 300 iconografías, ahí ya no se pudo trabajar el rescate de iconografías por que se requiere de recursos económicos y humanos para realizar la investigación".
Esfuerzo pionero
Patricia Basurto, abogada e investigadora, consideró que Chiapas es emblemático por este tipo de iniciativas: "No he conocido alguna comunidad adicional o colectivos en México que hayan realizado un trabajo como el que ha hecho esta red".
Pero el problema rebasa la documentación. Rosalinda Sánchez Díaz, integrante del Centro de Formación y Capacitación para Mujeres, advirtió que la legislación mexicana todavía presenta vacíos frente al plagio y la apropiación cultural.
"Eso es lo que no queremos, que se los lleven (los diseños) o los sigan copiando (las marcas internacionales y empresas). Sin embargo, tampoco se garantiza todo", sostuvo.
La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, publicada en 2022, establece mecanismos para proteger expresiones culturales, pero, de acuerdo con Sánchez Díaz, persisten obstáculos para su aplicación y falta reglamentación secundaria para hacerla efectiva.
"Tiene sus fallas, vacíos porque no protege a nivel internacional, solo protege a nivel nacional (México), lo permiten porque no hay una reglamentación secundaria como debe funcionar esa ley".
Desinterés en aprender a tejer y bordar
Mientras buscan mecanismos legales para proteger sus conocimientos, las artesanas también enfrentan otro riesgo, el desinterés de aprender a tejer y bordar de las nuevas generaciones, quienes también están dejando de utilizar los textiles tradicionales.
Micaela Hernández, integrante de la asociación Kinal Antsetik (Tierra de Mujeres), explicó que entre las jóvenes es cada vez más notorio el desuso de prendas tradicionales debido a su costo, elaboración y complejidad. "Sí es importante que sigan, que no se pierda eso, que no se olviden", afirmó.
Para las artesanas, proteger la iconografía no significa únicamente evitar que las grandes marcas copien un diseño, se trata de preservar una memoria colectiva vinculada con su identidad, su cosmovisión y una forma de nombrar el territorio que ha sobrevivido de generación en generación.
Más de 23 marcas internacionales han sido señaladas en reportes periodísticos y por organizaciones de derechos humanos por presunta apropiación cultural y plagio de diseños de pueblos indígenas de los estados de Chiapas, Hidalgo, Oaxaca y Estado de México.
En tanto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México ha advertido que la reproducción de textiles, iconografías y elementos de identidad cultural sin reconocer la autoría comunitaria "vulnera los derechos de creación y recreación de los pueblos, además de generar beneficios económicos para las empresas sin una retribución directa a las comunidades". EFE
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