Cambio de color de una laguna en El Salvador causa inquietud y dicha entre pobladores
San Vicente, El Salvador, 22 Mayo 2026 (AFP) -
La laguna de Apastepeque, en el centro de El Salvador, adquirió una coloración turquesa debido a una proliferación de cianobacterias que causa al mismo tiempo inquietud y satisfacción entre los pobladores.
Las cianobacterias son unos microorganismos conocidos como algas verdeazuladas, cuyo incremento, según el ministerio salvadoreño del Medio Ambiente, se asocia a factores como la alta radiación solar, la ausencia de nubosidad y la condición alcalina del agua.
Aunque no hay una alerta sanitaria para la turística Apastepeque, en 2025 el ministerio pidió evitar inmersiones en otro lago con aglomeración de cianobacterias, al advertir que podían irritar la piel.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, estos microorganismos pueden producir toxinas y ocasionar síntomas respiratorios y sarpullido.
Aunque genera inquietud, el cambio de tonalidad también se convirtió en una buena noticia para los comerciantes del lugar que se benefician de un mayor arribo de turistas curiosos de ver y navegar por este espejo de agua verde, donde se practica la pesca deportiva.
"La gente se ha asustado al ver que sí está color turquesa, la vienen a ver (y) le toman fotos", cuenta a la AFP Linda Alfaro, de 49 años, que tiene un restaurante a orillas de la laguna, situada a unos 70 km al este de San Salvador, en el departamento de San Vicente.
Nativa de la zona, Alfaro comenta que el lago a veces se ve café, amarillo o un poco verde, pero por primera vez cambió a turquesa.
El director del Centro de Investigación Ambiental de la estatal Universidad de El Salvador(UES), Édgar Marinero Orantes, explicó a AFP que este tono se produce por un contraste entre las cianobacterias y la luz del sol.
Pese al nombre que se les da por el color, estos microorganismos no son algas.
Con un equipo "sonar" (Sound Navigation And Ranging), investigadores de la UES establecieron que la laguna es un "maar" (cráter volcánico ancho y bajo), tiene 44 metros de profundidad y no registra "irregularidades en el fondo" de minerales.
La laguna "está tranquila, no pasa nada, los pescados están vivitos y coleando", celebra Linda Alfaro.
Los explicaciones de algunos lugareños sobre el fenómeno están muy cerca de la realidad.
"No hay ningún tipo de contaminación externa" y "la suposición que tenemos es que es por las altas temperaturas", sostiene Kevin Flores, lanchero de 33 años feliz por el mayor flujo de turistas.
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