El reguetón y la salsa toman Barcelona en el desembarco de Bad Bunny en Europa
Guillermo Cabellos
Barcelona, 22 may (EFE).- Aglomeraciones en la puerta de su hotel, colas para comprar su ropa en Zara, 59.000 personas en el Estadi Olímpic. Bad Bunny llegó a Barcelona y la ciudad comenzó a danzar al son del fenómeno musical del año, un puertorriqueño que reunirá a más de 600.000 fieles en sus doce fechas españolas.
Lo último que cantó por estas tierras fue 'Chambea' en un Sónar del lejano y prepandémico 2019, una testosterónica amenaza que hoy sería casi irreconocible dentro del imaginario reivindicativo de 'Debí tirar más fotos' (2025), disco con el que Benito Antonio Martínez Ocasio (Bayamón, Puerto Rico, 1994) está dando la vuelta al mundo después de pulverizar récords en la música en español.
Por eso resulta hasta gracioso que, con un Estadi Olímpic a reventar coreando el nombre de Benito, la juerga siga, siete años después, con el artista metido en un traje blanco y 'La mudanza', un álbum de infancia salsero y "un aplauso a pa' mami y papi porque en verda' rompieron".
Siete años de su último concierto en Barcelona
"Han pasado unos cuantos años y algunas cosas sin querer se han olvidado", se ha disculpado el puertorriqueño en lo que pedía ayuda a Montjuïc con 'Callaíta', ahora puesta en escena con unos arreglos que firmaría el mismísimo Héctor Lavoe, tras lo que han llegado 'Pitorro de coco', presentada entre los acordes de 'Bamboléo', 'Weltita' junto a Chuwi y el romántico bolero, si es que existe alguno que no lo sea, 'Turista'.
El principal cambio con aquel Bad Bunny que se pateaba España entre discotecas y festivales veraniegos, más allá de la evolución musical evidente que supusieron 'YHLQMDLG' (2020) y 'Un verano sin ti' (2022), es la orquesta que hoy lo acompaña, unos vientos y percusiones que han hecho de 'Baile inolvidable' y 'Nuevayol' dos clásicos salseros inmediatos que bien podrían sonar en La Paloma.
Porque Benito Antonio Martínez Ocasio hoy es raíz y no hay mejor ejemplo que La casita, la estructura situada en el centro de la pista inspirada en el típico hogar puertorriqueño, desde donde ha sacado munición reguetonera con 'Veldá', 'Tití me preguntó', 'Neverita' y 'Si veo a tu mamá', rodeado de invitados VIP.
La casita y la raíz
El porche, habitado este viernes por los barcelonistas Lamine Yamal, Lewandowski, Gavi o Balde, ha pasado a un segundo plano cuando el cantante se ha encaramado al tejado de la casa para seguir la velada a través de 'Voy a llevarte pa PR', 'Me porto bien', 'No me conoce' o 'Bichiyal'.
En un bloque de una no tan lejana nostalgia reguetonera, Bad Bunny ha puesto a mover el culo al Lluís Companys con 'Yo perreo sola', acompañado de Bad Gyal, quien ha tirado 'Da Me' sola como preludio a 'Safaera', algo así como el 'Bohemian Rhapsody' del urbano latino.
De vuelta a esos bolos de 2016, 2017 y 2018, un emocionado Bad Bunny, enfundado ahora en un chándal, con gafas y gorra, ha recuperado 'Diles', 'Monaco' y 'La santa', tema exclusivo de la noche de hoy.
Reguetón, salsa y nostalgia
El espíritu plenero de 'Debí tirar más fotos' ha regresado de la mano Los Pleneros de la Cresta y 'Café con ron', última entrega desde La casita, y de nuevo en el escenario principal, el asunto ha continuado, encamisado y luciendo un gorro con orejeras, con 'Ojitos lindos', 'La canción' y 'Kloufrens'.
No podían faltar otros tres himnos del reguetón como son 'Moscow Mule', 'Dákiti' y 'Yonaguni', que, encadenados, han servido de preámbulo del cierre, con la reivindicación boricua 'El apagón', el reproche nostálgico viral 'Debí tirar más fotos' y, tras un largo fundido a negro, una encendida conclusión con 'Eoo'.
Ahora, el desembarco europeo de Bad Bunny seguirá con otro concierto en Barcelona este sábado, antes de montar su residencia particular en el Riyadh Air Metropolitano de Madrid con diez shows los días 30 y 31 de mayo y 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio y luego seguir por ciudades como Lisboa, Londres, París o Bruselas, donde cerrará la gira el 22 de julio. EFE
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