Juan José Lahuerta
Madrid, 3 oct (EFE).- El Real Madrid empleó dos veranos en reconstruir el centro de su defensa y reunió cinco centrales para desterrar uno de sus problemas más persistentes. Al primer contratiempo serio de la temporada, José Mourinho puede recibir al Villarreal con uno solo disponible, Antonio Rüdiger, y ante una solución demasiado conocida: retrasar a Aurélien Tchouaméni.
Dean Huijsen está sancionado, Ibrahima Konaté se recupera de una distensión leve en el ligamento colateral de la rodilla derecha, Raúl Asencio acaba de pasar por el quirófano y Éder Militao completa la rehabilitación de la lesión en el bíceps femoral que sufrió en abril. Ya se entrena con el grupo, pero no llega a la cita. Cinco centrales en la plantilla y cuatro ausencias casi aseguradas para el 10 de octubre.
El único que escapa al parte de bajas es Rüdiger, precisamente un futbolista cuyo físico exige administración. El alemán, recuperado de sus problemas de rodilla, aparece como el último central plenamente disponible para un partido que abrirá un tramo de máxima exigencia. Forzar a Konaté o precipitar el regreso de Militao, a quien el club blanco quiere recuperar con paciencia y total precaución, convertiría una urgencia puntual en un riesgo mayor.
La situación tiene algo de paradoja. El Real Madrid fichó a Huijsen en 2025 y a Konaté el pasado verano para rejuvenecer y ensanchar una posición castigada durante años. A ellos añadió la continuidad de Rüdiger, Militão y Asencio. Sobre el papel, el centro de la defensa dejaba de ser una zona de emergencia. En octubre, vuelve a serlo.
Huijsen no jugará ante el Villarreal tras ser expulsado en el derbi. Konaté regresó lesionado de la concentración con Francia y su plazo de recuperación, estimado inicialmente entre dos y tres semanas, deja su presencia en duda. Asencio fue intervenido con éxito el jueves de una fractura por estrés en la tibia derecha y estará varios meses de baja. Militao ya trabaja en su recuperación, pero lleva apartado desde abril y necesita recuperar ritmo antes de afrontar la competición.
La vieja solución
El nombre de Tchouaméni reaparece por pura lógica. El francés ya cubrió el puesto con Carlo Ancelotti cuando las lesiones redujeron la defensa a su mínima expresión. Tiene potencia, juego aéreo y salida de balón, pero su regreso a la zaga obligaría a retirar del centro del campo a uno de los jugadores que aporta equilibrio al equipo. Soluciona una carencia y abre otra, aunque sus dos apariciones junto a Valverde generaron dudas: victoria sufrida en Elche (2-3) y derrota en el Metropolitano (2-1).
Pero su presencia en el centro de la defensa no sería una novedad, sino la repetición de un recurso que resume las últimas temporadas. En la 2023/2024, las graves lesiones de Militao y David Alaba dejaron a Rüdiger y Nacho Fernández como únicos especialistas durante meses. Tchouaméni ocupó entonces el centro de la defensa y hasta Dani Carvajal, lateral derecho, terminó actuando en esa zona del campo. El Real Madrid ganó Liga y Liga de Campeones, un desenlace espléndido que no ocultó la fragilidad estructural.
El curso siguiente volvió a quebrarse la zaga. Militao y Carvajal sufrieron graves lesiones de rodilla, Alaba tardó en regresar y Asencio emergió desde la cantera para cubrir el vacío. Tchouaméni volvió a alternar el centro del campo con la defensa. Cambiaron algunos protagonistas, pero no la sensación de provisionalidad.
La cantera espera
La otra salida conduce de nuevo a La Fábrica. Mario Rivas, Joan Martínez y Diego Aguado forman parte de las alternativas que Mourinho ha observado. Rivas, de 19 años, participó en la pretemporada, marcó ante el Ferencváros y ya ha entrado en varias convocatorias. Su progresión le coloca como una opción natural para completar la lista y, si las bajas persisten, para algo más.
Joan Martínez conserva el prestigio ganado antes de una grave lesión de rodilla que frenó su ascenso en agosto de 2024, mientras que Aguado ofrece la ventaja de poder actuar como central y lateral izquierdo. Cualquiera de ellos aportaría un defensa específico, aunque entregar la titularidad a un canterano en un momento de necesidad exige una confianza que los grandes clubes no siempre conceden.
La decisión tampoco afecta únicamente al Villarreal. Cuatro días después, el Real Madrid visitará a la Roma en la Liga de Campeones; después recibirá al Sevilla y al Leipzig, antes de viajar al campo del Barcelona el 25 de octubre. Cinco partidos en quince días que convierten el problema en algo más que una alineación de emergencia.
Mourinho dispone todavía de una semana para recuperar a Konaté, medir a Militao y ensayar soluciones. También para comprobar que una plantilla puede acumular centrales sin librarse de la sensación de estar siempre buscando uno. El Real Madrid remodeló la defensa para cerrar una herida que se abre cada temporada. Y vuelve a mirar a Tchouaméni, el centrocampista que termina apareciendo cuando desaparecen los centrales. EFE
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