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Del Oporto al Olympiacos: los precedentes que dan aire al Barcelona

Del Oporto al Olympiacos: los precedentes que dan aire al Barcelona

Juan José Lahuerta

Madrid, 1 oct (EFE).- Las exclusiones del Olympique Marsella, el Fenerbahçe o el Pobeda muestran la dureza con la que la UEFA ha castigado los casos de corrupción y amaño, pero su jurisprudencia también contiene decisiones que ofrecen argumentos al Barcelona: clubes inicialmente sancionados, investigados o relacionados con la manipulación de partidos que finalmente pudieron competir en Europa.

Ninguno de esos precedentes absuelve de antemano al club azulgrana por el caso Negreira. Sí demuestran, sin embargo, que una acusación grave, una investigación judicial o incluso una sanción nacional no conducen automáticamente a una exclusión continental. Las fechas de los hechos, la solidez de las pruebas y el respeto al procedimiento pueden resultar decisivos.

El límite temporal que salvó al Oporto

Uno de los precedentes para la defensa barcelonista es el del Oporto. El denominado caso 'Silbato Dorado' investigó una trama de corrupción arbitral en Portugal y terminó en 2008 con una sanción de seis puntos y una multa de 150.000 euros al club por intentar influir en los árbitros de dos partidos de la temporada 2003/04.

La UEFA reaccionó inicialmente con contundencia y excluyó al Oporto de la Liga de Campeones 2008/09. Sin embargo, su Comité de Apelación anuló la decisión y devolvió el expediente al órgano disciplinario, que terminó archivándolo. El Oporto disputó aquella 'Champions' y alcanzó los cuartos de final, en los que fue eliminado por el Manchester United.

La razón no fue una declaración de inocencia, sino la imposibilidad de aplicar retroactivamente el reglamento. La disposición que permitía impedir la participación de clubes implicados en el amaño o la influencia de partidos había entrado en vigor el 27 de abril de 2007, casi cuatro años después de los hechos investigados. La propia UEFA concluyó que no estaba autorizada para excluirlo.

El caso ofrece al Barcelona un argumento, porque buena parte de los pagos a José María Enríquez Negreira, que fue vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), se hicieron antes del periodo contemplado actualmente por el reglamento de la UEFA, que permite actuar sobre conductas cometidas desde el 1 de marzo de 2016. Sin embargo, la relación económica investigada se prolongó hasta 2018, por lo que sus últimos años sí entrarían dentro del límite temporal.

Olympiacos y el peso de la prueba

El Olympiacos disputó la Liga de Campeones 2015/16 pese a que su presidente, Evangelos Marinakis, estaba relacionado con una investigación de la justicia griega sobre una supuesta organización dedicada a manipular partidos e influir en árbitros.

El Panathinaikos reclamó ante la UEFA la exclusión de su rival, pero el organismo europeo consideró que las pruebas disponibles no le permitían alcanzar la denominada 'satisfacción suficiente', el grado de convicción empleado por la justicia deportiva. El TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) confirmó la admisión del Olympiacos y reconoció que, si las pruebas hubieran sido suficientes, el club no habría podido participar en la competición.

A diferencia de la justicia penal, la UEFA no necesita una sentencia firme ni demostrar los hechos más allá de toda duda razonable. Pero el precedente griego establece que tampoco basta con la existencia de sospechas, acusaciones judiciales o una investigación abierta: debe acreditarse la implicación directa o indirecta del club en una actividad destinada a alterar o influir en un partido.

En el caso Negreira, la investigación española ha documentado los pagos, pero todavía no ha demostrado la compra de un árbitro ni la manipulación de un encuentro concreto. La UEFA deberá decidir si la relación económica con el entonces vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros basta para alcanzar su propio estándar probatorio.

El Milan, admitido sin convicción

El Milan también encontró una salida europea después del 'Calciopoli', el escándalo que descubrió las maniobras de varios clubes italianos para influir en las designaciones y actuaciones arbitrales. La justicia deportiva italiana castigó al equipo milanista con una deducción de 30 puntos en la clasificación de la temporada 2005/06, aunque conservó una plaza para disputar la fase previa de la siguiente Liga de Campeones.

La UEFA sometió su admisión al examen de un comité de emergencia, pero acabó permitiéndole participar porque, según reconoció, carecía de una base jurídica suficiente para excluirlo. Lo hizo, además, con una advertencia: aseguró que aceptaba al Milan sin el 'máximo convencimiento' y anunció que adaptaría su reglamento para evitar que una situación semejante volviera a repetirse.

El desenlace aumentó la dimensión del caso. El Milan superó al Estrella Roja en la ronda previa y terminó proclamándose campeón de Europa tras derrotar al Liverpool en la final de Atenas.

El precedente resulta significativo, porque el 'Calciopoli' giraba en la búsqueda de influencia sobre el sistema arbitral. Sin embargo, también presenta una diferencia con la situación actual: ocurrió antes de que la UEFA incorporara expresamente a su normativa la posibilidad de excluir a un club implicado en actividades destinadas a arreglar o influir en el resultado de los partidos. EFE

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