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El Barcelona abusa de una Liga que se le queda pequeña

El Barcelona abusa de una Liga que se le queda pequeña

Juan José Lahuerta

Madrid, 6 sep (EFE).- La Liga apenas ha consumido cuatro jornadas y al Barcelona ya parece quedársele pequeña. Ha ganado los doce puntos, suma 17 goles y gobierna con la sensación de que todavía juega con margen. Su última víctima fue el Valencia (0-5), mientras que el Real Madrid cayó ante el Betis (1-0), el Atlético se derrumbó en San Mamés (3-0) y el Alavés alcanzó la segunda plaza.

La goleada en Mestalla fue otra demostración de abundancia. Flick no tiene un delantero de 40 goles, como recordó Pedri, pero quizá tampoco lo necesite. Tiene a Lamine Yamal, autor de un doblete; a Fermín, que añadió un gol y dos asistencias; a Raphinha, puntual a su cita, y al propio Pedri, que gobierna y remata. La ausencia de un '9' dominante ya parece una discusión antigua. El gol no pertenece a nadie porque aparece por todas partes.

A esa colección se incorporó Rodri, titular por primera vez e instalado en el centro del juego. Mandó y estrelló un cabezazo en el larguero. Después entraron Dani Olmo, autor de dos asistencias, y Gabriel Jesus, que debutó con el partido resuelto. Ahí reside lo más intimidante del Barcelona: cambia las piezas sin cambiar su manera de someter.

El Valencia llegó a la cita roto y salió peor. Kiat Lim estrenó presencia oficial en el palco mientras la grada señalaba a la propiedad, la directiva, Corberán y los jugadores. El fondo de animación no entró hasta el minuto 19 y la protesta terminó en pañolada. Con un punto, un gol a favor y el último puesto, ya no vive una mala racha, sino una crisis que atraviesa todo el club. El Barcelona se limitó a enseñársela en el marcador.

El Real Madrid perdona y el Atlético se desconecta

Dos días antes, el viernes, el Real Madrid sufrió una derrota difícil de explicar. Produjo ocasiones para ganar en La Cartuja, golpeó tres veces los postes y dispuso de un penalti en el añadido. No marcó. Entre su falta de puntería y la gran actuación de Álvaro Valles, cada oportunidad desperdiciada alimentó el presentimiento de que el Betis acertaría en uno de sus escasos acercamientos.

Así ocurrió. Parrott aprovechó un rechace de Courtois, a Carlos Espí le anularon por fuera de juego un gol de semichilena y Valles detuvo el penalti de Mbappé. La acción generó polémica por la posible invasión de Bartra, pero el árbitro no repitió el lanzamiento. Al Real Madrid, sin jugar mal, le falló el desenlace. Frente a un Barcelona apabullante, desperdiciar tanto es un lujo que no puede permitirse en septiembre.

Más preocupante fue lo del Atlético, porque su derrota en San Mamés (3-0) no nació de la fatalidad, sino de una desconexión. Compitió bien la primera mitad y regresó del vestuario sin entender que el partido ya había comenzado. Nico Williams y Robert Navarro marcaron en los minutos 46 y 48. Apenas 120 segundos bastaron para desmontarlo y descubrir a un Atlético sin respuesta cuando el partido se le puso cuesta arriba. Sancet cerró la goleada de un Athletic veloz, valiente y reconocible.

Alavés y Deportivo, cerca de la cima

El Alavés, el Sevilla y el Deportivo reclamaron su hueco. El conjunto de Quique Sánchez Flores es segundo con diez puntos después de aplastar 5-2 a Osasuna. Lucas Boyé firmó el primer triplete de su carrera profesional, Mariano castigó un error defensivo y Pablo Ibáñez completó la goleada ante su antiguo equipo. Budimir marcó dos tantos y amagó con devolver a Osasuna al partido, pero el Alavés respondió siempre. No juega como un invitado y Quique lo celebra: "Cuando hay felicidad hay que desbordarla y hay que disfrutarla. La vida es un baile y el baile hay que hacerlo".

El Deportivo es otra de las sorpresas del inicio de curso. Permanece invicto y es quinto. Ganó 2-3 en La Cerámica después de ir dos veces por detrás, agarrado a Aubameyang, que participó en los tres tantos: asistió a Luismi Cruz y Eddahchouri y marcó el definitivo. Lleva cuatro jornadas consecutivas viendo puerta. El Villarreal, sin victorias y despedido con silbidos, no arranca; el Deportivo, sí.

Al Sevilla le pesó el tiempo y la expulsión de Arouna Sangante a falta de media hora para el final del choque ante el Espanyol. Consiguió el milagro de adelantarse en el marcador, casi al final gracias a un tanto de Lucas Stassin. Luis García y sus jugadores saboreaban la cuarta plaza, pero Marcos Fernández, en el minuto 98, apagó la fiesta del cuadro andaluz y dio aire al Espanyol tras dos derrotas seguidas.

Y el Rayo aportó el partido más alegre, un 3-2 ante el Racing en el que Canales, Pablo García y Ratiu compitieron por el mejor gol antes de que Camello impusiera su doblete. En La Rosaleda ocurrió lo contrario: Málaga y Levante se neutralizaron en un 0-0 que ni siquiera alteró el penalti fallado por Chupe. Dos extremos de una jornada que deja al Barcelona arriba, abusando del momento y del paisaje. Los demás todavía discuten cómo perseguirlo. EFE

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