El déficit francés, fuera de control si no se adopta el presupuesto de 2027 antes de enero
París, 20 ago (EFE).- El escenario de que no se puedan aprobar los presupuestos de 2027 en Francia antes de que termine el año, muy probable ante la falta de mayorías parlamentarias, sobre todo a unos meses de las presidenciales de primavera de 2027, inquieta al Gobierno, que advierte de que el déficit quedaría fuera de control.
Fuentes del Ministerio de Hacienda lanzaron este jueves un mensaje de alerta, amparándose en un informe encargado a la Inspección General de Finanzas (IGF), y subrayaron que "como mínimo", el déficit empeoraría en 0,5 puntos del producto interior bruto (PIB), aunque "probablemente sería mucho más".
Si el Parlamento no vota un presupuesto para el próximo ejercicio antes de que termine el año, la Constitución francesa contempla un dispositivo conocido como la 'ley especial' que permite que la Administración siga funcionando, pero con muchas limitaciones.
En una conferencia en línea con los medios, las fuentes del departamento de Hacienda subrayaron que esa 'ley especial' impone muchas más restricciones al Gobierno de turno en el manejo del gasto público que las que existen, por ejemplo, en España cuando hay una prórroga presupuestaria, ya que el Ejecutivo español puede recurrir de forma más amplia a los decretos.
En concreto, eso significa que el Gobierno francés no podría comprometer, salvo excepciones, gastos adicionales y eso tendría fuertes implicaciones para sectores económicos como las obras públicas, la agricultura, la cultura o la ayuda al desarrollo.
Es decir, que habría muchos festivales anulados porque su financiación se sustenta en subvenciones públicas, pero tampoco se podrían iniciar obras públicas no programadas con antelación ni instalaciones hidráulicas ni conferir ayudas a sectores frágiles como el de la caña de azúcar en las Antillas.
Además, El Ejecutivo tampoco tendría capacidad para limitar ciertos gastos, como en Sanidad, ni podría recurrir a nuevos impuestos para intentar contener los números rojos de las cuentas públicas.
Según la IGF, la consecuencia es que "el restablecimiento de las finanzas públicas sería imposible con una 'ley especial'".
La situación sería particularmente grave porque 2027 es un año electoral, ya que las presidenciales están programadas para el 18 de abril y el 2 de mayo, y es más que probable que la ganadora o el ganador convoque inmediatamente comicios legislativos para conseguir una mayoría parlamentaria para gobernar.
La razón es que la volatilidad habitual en un periodo electoral se vería incrementada por el hecho de que el Estado estaría en buena parte privado de margen de maniobra presupuestario para reaccionar con carácter urgente a una crisis importante.
Según el Ministerio de Hacienda, eso se traduciría en una mayor presión en el mercado de tipos de interés, cuando Francia ya es ahora el país de la zona euro que más tiene que pagar por su deuda, entre otras cosas por su incapacidad para reducir el déficit.
En 2025, Francia fue el segundo país de la zona euro con el déficit más elevado sólo por detrás de Bélgica, con un 5,1 % de su PIB.
El Gobierno actual se ha marcado como objetivo oficial reducirlo muy ligeramente en 2026, al 5 %, con vistas a que en el horizonte de 2029 se sitúe por debajo del 3 %, que era el límite que fijaba el Pacto de Estabilidad europeo.
Pero las consecuencias de la guerra en Oriente Medio hacen muy difícil el cumplimiento de ese 5 % este año y, de cara a la preparación de los presupuestos para 2027, diversas filtraciones en la prensa apuntan a que el Ejecutivo va a rebajar igualmente sus ambiciones para el año próximo, lo que en la práctica comprometerá cualquier posibilidad de reducirlo por debajo del 3 % en 2029. EFE
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