El dominicano Leo De Vries se pierde el resto de la temporada por lesión de hombro
Redacción Deportes, 28 ago (EFE).- El torpedero dominicano Leo De Vries, considerado el prospecto número uno de los Atléticos de Oakland, se perderá el resto de la temporada de las Ligas Menores debido a unas molestias en el hombro derecho y su debut en las Grandes Ligas deberá esperar.
De Vries, de 19 años de edad -valorado también como el número dos de todo el béisbol por MLB Pipeline, que analiza y dr clasifica a los mejores jugadores jóvenes de Ligas Menores-, entró el pasado 18 de agosto a la lista de lesionados de 7 días con la sucursal de Doble-A Midland.
Pese a que el club no juzga grave la lesión, De Vries fue trasladado al centro de Entrenamientos de Primavera de la franquicia en Arizona, para su rehabilitación bajo estricta supervisión médica.
Como parte del proceso, al cotizado jugador se le ordenó detener por completo la actividad de lanzamientos durante cuatro semanas, por lo cual se estima que retome e intensifique su preparación a final de septiembre.
Esto le abriría las puertas a De Vries para sumar turnos al bate en la Liga Otoñal de Arizona o en la LIDOM (Liga de Béisbol Profesional de República Dominicana), alternativas que todavía están evaluando los Atléticos, según la Major League Baseball (MLB).
La infortunada baja frena una fulgurante campaña de presentación para la joven promesa en su primer año completo con Oakland, club que lo adquirió en la fecha límite de cambios en el 2025 desde los Padres de San Diego a cambio de los lanzadores Mason Miller y JP Sears.
El bateador ambidiestro brilló con un extraordinario promedio de bateo de .426 (de 47-20), con tres jonrones, uno de ellos un grand slam contra los Dodgers, tres dobles, 12 carreras impulsadas y cuatro bases robadas en la Liga del Cactus en marzo pasado, creando la expectativa de un potencial ascenso a Grandes Ligas para 2026.
En el arranque la temporada de Ligas Menores en Doble-A con Midland, De Vries ratificó su calidad y consistencia en el plato al no registrar más de tres partidos consecutivos sin batear de imparable.
En 93 compromisos, acumuló una línea ofensiva de .290/.378/.458, con 13 cuadrangulares, 21 dobletes y 55 carreras remolcadas.
También dejó pruebas de su explosividad en las almohadillas al conseguir 34 bases estafadas, la cifra más alta de su incipiente trayectoria profesional, a lo que sumó su versatilidad posicional.
Así, el prospecto defendió la tercera base por primera vez en su carrera durante 15 juegos (129 entradas), con solo tres errores y a la par de ello exhibiendo una notable fuerza en su brazo.
Sin embargo, las frecuentes molestias físicas menores a lo largo de este año impidieron que culminara con un presumible ascenso a Triple-A Las Vegas, filial de Oakland.
El manager de Oakland, Mark Kotsay, ha enfatizado que el siguiente gran objetivo para el quisqueyano consistirá en fortalecer su cuerpo en el gimnasio, para ganar "peso bueno" y masa muscular que le den la fuerza para soportar un exigente calendario de 140 partidos o más en el béisbol profesional. EFE
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