Agencias

El EuroGeta, con la casa en obras

El EuroGeta, con la casa en obras

Juan José Lahuerta

Madrid, 18 ago (EFE).- Las grúas mandan ahora mismo en el paisaje del Coliseum. La remodelación del estadio del Getafe sigue sus tiempos y la Tribuna principal ya sufre desmontajes y derribos profundos. Pero no sólo está en obras el campo. También lo está el equipo de José Bordalás, todavía en plena construcción a 48 horas de recibir al Partizán después de un verano de mucho movimiento.

El conjunto azulón ha empezado el curso con el pie torcido. Cayó en su estreno en Liga 3-0 frente al Alavés, perdió a Kiko Femenía por expulsión en la primera parte y terminó el encuentro con Bordalás enfadado con el arbitraje. "No nos tratan de la misma manera, pero no podemos hacer nada", lamentó.

Sus palabras tuvieron respuesta este martes. La Asociación Española de Árbitros de Fútbol (AESAF) censuró en un comunicado "los términos y la sobreactuación" del entrenador del Getafe y consideró sus declaraciones un intento de "culpabilizar al estamento arbitral del resultado concreto de su equipo".

Bordalás habló en caliente, preocupado por una derrota contundente, pero apenas dispone de tiempo para mirar hacia atrás. Su siguiente compromiso puede ser el más importante de toda la temporada. La eliminatoria frente al Partizán, última barrera antes de la fase de liga de la Liga Conferencia, determinará buena parte del futuro del Getafe.

No es lo mismo disputar dos competiciones que tres. Superar al conjunto serbio implicaría afrontar largos tramos del curso con un partido cada tres o cuatro días y encadenar tres encuentros en apenas ocho jornadas. También ofrecería a la plantilla, al club y a la afición un premio que el Getafe persigue desde hace seis años.

Un equipo por ensamblar

El problema para Bordalás es que las obras no terminan en el Coliseum. También tiene que construir un equipo con una larga lista de jugadores nuevos a los que debe encontrar acomodo dentro de su conocido engranaje. Los cambios alcanzan prácticamente todas las líneas.

La defensa presenta cuatro incorporaciones: los centrales Saba Sazonov y Jean Ives Valou y los laterales Johan Mojica y Andrés García. Llegan para cubrir las salidas de Juan Iglesias, traspasado al Sevilla; Allan Nyom, todavía sin equipo y de retirada; Diego Rico, nuevo jugador del Osasuna; y Domingos Duarte, que se marchó al Sao Paulo.

En el centro del campo desaparecieron dos piezas fundamentales. Mauro Arambarri puso rumbo a River Plate y Luis Milla fichó por el Como. También se marcharon los extremos Coba da Costa y Peter Federico, vendidos al Al-Kholood saudí y al Górnik Zabrze polaco. Para ocupar parte de ese espacio han llegado Orel Mangala y Ramón Terrats.

En ataque ha regresado Enes Ünal después de su aventura en el Bournemouth. No necesitará presentación para Bordalás, que conoce perfectamente a un delantero que vivió sus mejores años en el Getafe bajo sus órdenes.

Otros jugadores también tienen caras conocidas aunque sus incorporaciones sean recientes. Muchos de los cedidos que impulsaron al Getafe hasta la séptima posición durante el segundo tramo de la pasada temporada se han quedado definitivamente. Es el caso del delantero Martín Satriano y de los defensas Zaid Romero y Sebastián Boselli. Mario Martín, cedido durante todo el curso anterior por el Real Madrid, también pertenece ya a la entidad presidida por Ángel Torres.

Son muchas caras nuevas, varias ausencias importantes y un equipo todavía por ensamblar. El Partizán también ha comenzado mal en la Liga serbia, con dos derrotas y un empate en cuatro jornadas, pero ha mostrado una cara muy diferente en Europa.

El conjunto de Belgrado ha arrasado en las dos rondas previas de la Liga Conferencia. Es cierto que sus rivales eran claramente inferiores, pero los números no necesitan demasiadas explicaciones. Eliminó al UNA Strassen de Luxemburgo con un resultado global de 5-0 y después despachó al Tobol de Kazajistán por 5-1.

En total, el Partizán ha marcado diez goles y sÓlo ha recibido uno en sus cuatro partidos europeos. Además, espera resolver la eliminatoria en un estadio que será una caldera durante el encuentro de vuelta. Por eso, el primer asalto del Coliseum adquiere una importancia especial para el Getafe, obligado a viajar a Belgrado con alguna ventaja.

Cuando el árbitro ordene el comienzo del partido habrán pasado exactamente seis años y seis meses desde la última noche europea disputada por el Getafe en su estadio. Fue el 20 de febrero de 2020, también en el Coliseum, y dejó un recuerdo difícil de mejorar: una victoria por 2-0 frente al Ajax en los dieciseisavos de final de la Liga Europa.

Aquel Getafe estaba perfectamente armado. Este todavía busca su forma. Bordalás dispone de seis jugadores completamente nuevos a los que debe introducir en su maquinaria y de apenas dos días para preparar el primer gran cruce del curso.

Europa regresa al Coliseum cuando el cemento todavía no se ha secado y el equipo tampoco está terminado. Fuera trabajan las grúas; dentro le toca construir a Bordalás. El jueves se sabrá si los primeros cimientos resisten. EFE

jjl/cmm