El intenso uso de mercurio por los mayas causó altos niveles de contaminación en Yucatán
Redacción Ciencia, 4 nov (EFE).- El uso intensivo del mercurio por los antiguos mayas causó niveles extremadamente altos de contaminación durante el Período Clásico (del 250 al 920 de nuestra era) en las tierras bajas de Yucatán y el colapso de las cadenas tróficas en el lago Cobá y el cenote Xcach.
Los antiguos mayas usaban el mercurio, principalmente en forma del mineral rojo llamado cinabrio, como pintura en ceremonias, actos religiosos y decoración, lo que propagó este contaminante por toda la región mucho más de lo que se creía.
Hasta ahora, el estudio de la toxicidad ambiental del mercurio durante la época maya se había centrado en las comunidades de las tierras altas del sur y las tierras bajas del centro-sur.
Un nuevo estudio encabezado por la Universidad de Auburn (EE. UU.) ha descubierto que el mercurio también se filtró en la península de Yucatán en el Período Clásico, una región en la que aún no se había documentado.
El mercurio es un metal pesado capaz de causar daños a las personas y los ecosistemas, incluso en bajas concentraciones, que puede penetrar en el cuerpo a través de la inhalación, el contacto con la piel y el consumo de alimentos y agua contaminados, recuerda el estudio que publica Science Advances.
El equipo analizó, en 2023, núcleos de sedimentos del lago Cobá y del cenote Xcach, y determinó que los niveles de mercurio superaron los umbrales de seguridad actuales en varios órdenes de magnitud durante siglos.
En Cobá, el mercurio superó durante unos 2 o 3 siglos los niveles de efecto probable (PEC), un baremo que representa la concentración de un contaminante por encima de la cual es altamente posible que se observen efectos biológicos adversos.
Además, se alcanzaron niveles "graves" en el sistema de clasificación SEL, que representa la concentración de un contaminante por encima de la cual se considera que el sedimento está fuertemente contaminado.
En el cenote Xcach los niveles SEL también se superaron "durante siglos", explicó a EFE el primer firmante de la investigación, Matthew Waters de la Universidad de Auburn.
Tras estos periodos de altas concentraciones, los datos indican que los nuevos sedimentos depositados en el sistema actuaron como una 'capa protectora' sobre el mercurio, lo que "podría haberlo aislado o enterrado, protegiéndolo de las generaciones futuras", agregó.
Los núcleos de sedimento analizados presentaban asimismo indicios del colapso de la red trófica acuática, lo que confirma que la toxicidad por mercurio fue un factor de estrés ambiental adicional para las poblaciones mayas del Período Clásico.
"Teniendo en cuenta los niveles de SEL, la biología debería haberse visto muy afectada, y eso es precisamente lo que observamos: las bacterias, las algas y las cianobacterias, que constituyen la base de la cadena alimentaria, disminuyeron o desaparecieron del sistema".
Unos efectos que alcanzaron igualmente, añadió Waters, a organismos con caparazón, como ostrácodos y gasterópodos en Coba, y a los mosquitos no picadores en Xcach, lo que demuestra que "los efectos se extendieron hacia arriba en la cadena alimentaria".
Aunque la investigación no medía el mercurio en seres humanos, sí indica que "estaba presente en la cadena alimentaria y que, muy probablemente, llegó a las poblaciones humanas".
Se sabe que los pescados y los mariscos formaban parte de la dieta de los antiguos mayas y ambos son eficaces bioacumuladores de mercurio, menciona el estudio, que contó con la participación, entre otros, de Roger Manuel Medina-González de la Universidad Autónoma de Yucatán (México).
Por lo tanto, es posible que las poblaciones humanas de Cobá y Xcach sufrieran una exposición crónica al mercurio durante décadas o incluso siglos a concentraciones consideradas tóxicas según los criterios de calidad del agua actuales.
Los efectos de aquella contaminación sobre el pueblo maya quedan fuera del alcance del estudio, pero el equipo espera que los arqueólogos y antropólogos utilicen este trabajo para reinterpretar algunos hallazgos.
Waters recordó que un estudio de 2020 detectó mercurio en los embalses de los alrededores de Tikal y los murales mostraban casos de obesidad en la zona, lo que sugería una intoxicación por ese metal.
Los antiguos mayas hicieron frente a factores de estrés medioambientales como la sequía, la deforestación y la erosión, a la que, según el estudio, se añade no solo la cantidad, sino la calidad del agua. EFE
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