Agencias

El Pacífico mexicano resiste al paso del huracán Polo

El Pacífico mexicano resiste al paso del huracán Polo

Puerto Adolfo Lopez Mateos, México, 29 Set 2026 (AFP) -

Carreteras cortadas, árboles caídos y tejados arrancados de cuajo, pero ningún muerto ni herido grave. Los pueblos mexicanos a orillas del Pacífico, altamente expuestos a la llegada del huracán Polo, resistieron el martes el paso del poderoso ciclón.

Polo tocó tierra justo en el límite entre las categorías 2 y 3 sobre 5 en la escala Saffir Simpson. Lo hizo a la altura del estado de Baja California Sur, donde las autoridades no reportaron hasta ahora ningún fallecido.

Los pequeños puertos San Carlos y Adolfo López Mateos se mantuvieron de pie en medio de las ráfagas de viento huracanado. Son poblaciones de casas humildes, algunas de bloque, otras de madera y techo de lata, que viven principalmente del turismo.

"El chillido del viento era de terror, parecía que andaba el diablo suelto", resumió Elvira Sánchez, que recibió a Polo en una escuela primaria habilitada como albergue en López Mateos.

Los periodistas de la AFP sobre el terreno no pudieron llegar a la zona más afectada debido a la crecida de un arroyo que hizo colapsar un puente en la carretera.

La compañía estatal trabaja para reanudar el suministro eléctrico. Las autoridades prometieron ayudar con la reparación de las viviendas y el dragado de las calles inundadas.

Un buque militar llegó a la zona con 2.000 lotes de alimentos y productos de primera necesidad, 8.000 litros de agua potable, dos retroexcavadoras, tres vehículos de transporte pesado, tres embarcaciones tipo zodiac, un equipo de zapa y un helicóptero MI-17 "para brindar apoyo a la población", informó la Marina.

Tras cruzar Baja California, el huracán volvió a tocar tierra en el continente mexicano, mientras los meteorólogos vigilan la evolución de Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse y que debe terminar igualmente en esta península situada al noroeste de México.

- "Mi casa no va aguantar" -

En el albergue, Sánchez no pegó ojo en toda la noche. "Sentí un escalofrío cuando oí el viento. Me dije 'mi casa no va a aguantar'", recordó. "Gracias a Dios, pues, me quedaron las paredes".

Tras el paso del huracán corrió hasta el lugar donde vive. La estructura que levantó junto a sus hijos, con maderas que recogió de la basura, estaba de pie. Días antes la reforzó con mecate amarrado a neumáticos enterrados.

Pero el viento arrancó de cuajo los techos de lata de la cocina y la habitación.

El gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro, visitó el refugio y prometió ayudar a la mujer a instalar un nuevo tejado.

Este estado es una de las zonas de México más expuestas en la temporada de ciclones, que este año se prevén más intensos por el fenómeno de El Niño.

Polo se mostró errático desde el inicio, con cambios de intensidad repentinos, al pasar de categoría 4 a 5 en varias ocasiones antes de llegar a la costa y seguir su paso al México continental.

"Casi no trajo agua, fue más viento", apuntó Víctor García mientras recogía las ramas de los árboles que cayeron frente a su vivienda en Puerto San Carlos. Una gran inundación era la principal preocupación en este pueblo, propenso a las crecidas de la marea.

A unos pasos, Eloísa Herrera evalúa los daños de su casa: el cerco de sus gallinas se cayó, así como los árboles frutales.

Una imagen de la virgen de Guadalupe quedó intacta en el portal. "Ella cuida mi casa", dijo.

Las fuerzas militares desplegaron casi 7.000 efectivos en Baja California Sur, donde además se suspendieron clases y la actividad marítima.

Castro dijo que unas 700 personas acudieron a los albergues habilitados.

"Tuvimos saldo blanco" -sin muertos- y "por fortuna no hubo damnificados", dijo a la AFP durante su visita a López Mateos. "La infraestructura ha sufrido poco daño".

"La naturaleza" ha sido "benevolente este año", agregó, aunque la temporada de huracanes aún no ha terminado.

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