Brenda Guadalupe Hernández
Madrid, 10 oct (EFE).- En España, donde uno de cada cinco habitantes ha nacido en el extranjero, la migración latinoamericana contribuye al desarrollo económico, social y cultural del país. Ejemplo de ello son el escritor Juan Villoro, el vocalista de Çantamarta y Fernando Manjarín, CEO de la firma de tecnología Quales, que conversan con EFE sobre esta aportación en el marco de la fiesta de la Hispanidad.
"La riqueza de una ciudad y de un país depende de la llegada de los otros", asegura Villoro en una entrevista con EFE.
El autor nacido en México y de origen catalán pone como ejemplo de ciudad "abierta y vibrante" a Madrid, donde la inmigración ha impulsado el crecimiento económico sin desplazar a nadie, sino "aportando cosas" y transformando las costumbres.
"Se cuida a los ancianos, se cuida a los niños, se transforma el lenguaje, incluso los hábitos y las costumbres", explica.
Villoro, quien ha dedicado gran parte de su carrera a indagar sobre la identidad, defiende la diversidad frente al auge de las narrativas radicales.
"El nacionalismo es un virus que va a perdurar siempre (...). El doctor Johnson decía que el patriotismo es el último refugio de los canallas. Cuando no te quedan argumentos, dices que las cosas las haces por la patria", asegura.
El arte como caballo de Troya
La banda Çantamarta, surgida en Granada (sur de España), ejemplifica la fusión cultural ente los ritmos andaluces y latinoamericanos.
Para Luislo, músico colombo-venezolano y vocalista de la agrupación, el concepto de hispanidad es problemático si implica "deberse a la bandera cada 12 de octubre".
En una entrevista con EFE, apuesta por romper con el pasado colonial desde una perspectiva más amplia.
"Si vamos a intentar romper con el pasado, hagámoslo desde una perspectiva un poco más amplia", plantea Luislo, que abraza el concepto propuesto por Shakira.
"A mí me gusta que haya dicho eso de que la latinidad tiene un peso mayor a decir hispanidad", asegura sobre las declaraciones de la artista colombiana al inicio de su residencia en Madrid, de la que Çantamarta ha formado parte al tocar en Macondo Park.
En ese mismo sentido, explica que, más que hispano o latino, la experiencia de migrar le ha permitido reconocer su identidad más allá de las nacionalidades.
"Me entendí mucho más como persona caribeña que como una persona netamente colombiana o venezolana", comenta.
Esa identidad híbrida se refleja en la música de Çantamarta, que él define como "un sancocho" (caldo típico colombiano) o "un puchero" andaluz, porque mezcla los sonidos de la salsa, champeta, son y ritmos urbanos entrelazados con la influencia andaluza.
Para el vocalista, esta combinación funciona como un "caballo de Troya" para introducir crítica social en sus canciones, cuyas letras reflejan realidades complejas como el duelo migratorio, el suicidio, el racismo o la memoria.
"Los latinos somos expertos en ponerte música bailable y hablarte de realidades duras en la letra", señala Luislo, quien, en apenas unos años, pasó de tocar en las calles de Granada a hacerlo en escenarios internacionales.
Innovación tecnológica y empresarial
La migración latinoamericana también tiene presencia en el ámbito empresarial. La firma argentina Quales, especializada en análisis de datos para empresas a través de la Inteligencia Artificial (IA), ha cambiado la dirección de sus operaciones a la capital española.
De acuerdo con Fernando Manjarín, CEO y fundador de la compañía, esta decisión ha favorecido su expansión internacional y la creación de empleo tanto en España como en Argentina.
En una conversación con EFE, explica que eligieron España después de evaluar diferentes destinos como Estados Unidos o México, y destaca la posibilidad de acceso al mercado europeo como una de las ventajas de establecerse en Madrid.
"En Iberoamérica sabemos hacer mucho con poco", dice Manjarín sobre la alta capacidad de adaptación de los latinoamericanos y las similitudes culturales de la región.
Además, considera que, a diferencia de otros países, en España el talento extranjero es reconocido y aprovechado.
Villoro reconoce que las huellas del colonialismo persisten a ambos lados del Atlántico, pero defiende el diálogo cultural como vía para superar los recelos. "Los encuentros, justamente, sirven para disolver esos malentendidos", concluye. EFE
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