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Elías Figueroa, a sus 80 años: de ser un niño con muletas a 'La Muralla Roja'

Elías Figueroa, a sus 80 años: de ser un niño con muletas a 'La Muralla Roja'

María José Rey

Santiago de Chile, 4 oct (EFE).- Elías Figueroa, para el que el propio Pelé pidió el balón de oro, jugó al fútbol 22 años y de vida cumplirá 80 el próximo 25 de octubre, se convirtió en el mejor futbolista chileno de la historia, fue tres veces consecutivas elegido el Mejor de América y su reputación la resumió su amigo Franz Beckenbauer al decir: "Yo soy el Figueroa de Europa".

Profundidad para contar su vida, en 12 minutos de entrevista con EFE, ofreció Figueroa en un día en que su legado fue reconocido con su famoso 'Gol Iluminado', recogido en una antología de más de 100 goles de estrellas internacionales: 'El gol de mi vida' de Javier Cáceres (Libros Cúpula/Planeta, 2026).

De pie en el estadio que lleva su nombre en Valparaíso, donde nació, recitó: "He recorrido mil lugares, caminos, he visto lunas, mares, amaneceres, escuché canciones hermosas, sentí el éxito abrazarme, sonreírme la gloria, pero mi mente era solo volver, volver y mostrarle a mis hijos mi cordillera, mi mar, mi tierra, esa querida tierra que me vio nacer y así seguía, abrazarme a mis padres, que es volver a vivir".

Una prosa escrita en 1976 por él, con el anhelo de haber pasado una década en el extranjero jugando en el Peñarol (Uruguay) y en el Internacional de Porto Alegre (Brasil), y que hace sentido a su amistad con el poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971.

"Siempre me gustó escribir", dijo tras la declamación y luego de mencionar que estudió hasta tercer año de leyes y se graduó en Periodismo: "Eso me sirvió mucho".

"Siempre pensé que tenía que hacerlo lo mejor posible por los míos", confesó aludiendo a su esposa, Marcela Küpfer, cuyo matrimonio cuenta 63 años, y sus hijos Marcela y Ricardo.

"Tuve la suerte de que ella me acompañó en todos lados también", agradeció.

Las muletas de 'La Muralla'

Casi todo se ha dicho sobre 'La Muralla', el zaguero chileno que "trasciende la nacionalidad", según dijo el técnico argentino César Menotti, y que para Pelé -al que se enfrentó muchas veces- habría sido "el mejor de la historia del fútbol" si hubiera ganado un Mundial.

Nunca fue suplente, fue capitán, jugó un partido decisivo con una mano fracturada, disputó diez Copas Libertadores, cerca de 600 partidos, 47 con la selección chilena, y es el único chileno de la historia en jugar tres Copas del Mundo (Inglaterra 1966, Alemania 1974 y España 1982).

Su historia, no obstante, comenzó como un niño que anduvo con muletas y no podía jugar al fútbol en la calle con sus amigos.

"Me tenían que tener vendadas las piernas, tuve otra operación que es la traqueotomía, todavía tengo la marca acá. Así que superando todas esas cosas tuve la suerte de salir adelante", recordó.

La adversidad "me forjó un carácter más fuerte", aseguró, y en retrospectiva reconoció: "Miraba los estadios y a los compañeros jugando y además de repente salir el mejor jugador de América o el mejor central del mundo, era pensar, decía yo, que cuando niño no podía ni caminar".

Su éxito arrancó en Uruguay. "En ese momento era uno de los países que mandaba acá en Sudamérica y ahí adquirí una personalidad que acá tal vez me faltaba. Apenas entré, el técnico me dijo, si usted acá no habla, no grita o no pega su patadita, se va a tener que ir y obligado", relató.

"Con Peñarol recorríamos el mundo, tuve que enfrentar a Real Madrid, a Bayern. Tuve la personalidad suficiente de poder jugar contra cualquiera y no mirarlo así tanto para arriba", aseguró.

Brasil fue otro capítulo. "Siempre ha tenido buenos equipos, buenos jugadores", detalló, y fue allí donde recibió la insólita propuesta: "Me ofrecieron mucho dinero para irme para otra nacionalidad y me llamaban a la selección". Mario Zagallo lo quería para el 'Scratch'.

Ser un ejemplo es "un orgullo como chileno, porque nunca quise perder mi nacionalidad, pero es que no, defiendo mi país hasta siempre", afirmó, y añadió, "Gracias a Dios estoy agradecido por los lugares donde pasé".

"Antes hacían selecciones de América, de Europa, y me llamó la atención que ellos me decían: 'Don Elías', 'señor Figueroa'. El respeto que tenían hacia mí me sirvió", mencionó sobre grandes figuras del fútbol mundial.

A la selección de Chile, en horas bajas, la reivindica: "Tenemos jugadores que hay que trabajar, los equipos, obvio, pero también tenemos la calidad".

Y a aquel joven Elías que fue, hoy les diría: "No te olvides a lo que llegaste si no te has cuidado, así que cuídate". EFE

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