En busca de otro "Renacimiento" para la Toscana: tres pueblos desafían el cliché
Claudia Sacristán
Colle Val d'Elsa, 19 abr (EFE).- En el corazón de la Toscana, donde el turismo gastronómico y el enoturismo se alzan como abanderados del desarrollo económico, tres pueblos han abrazado una aspiración de libertad: convertirse en epicentro del arte contemporáneo en Italia
La zona de la Val d'Elsa (centro), en la provincia de Siena y a menos de una hora de Florencia -cuna del Renacimiento- ha unido esfuerzos en un ejercicio de resistencia cultural.
Mientras el mundo busca en la región paisajes medievales y vestigios etruscos, el triángulo formado por Poggibonsi, Colle di Val d'Elsa y San Gimignano se rebela contra la identidad de "museo de cera" o decorado de película para abrazar el lenguaje del siglo XXI.
Este "laberinto rural", a menudo un secreto para el gran público, aspira a ser un reclamo de identidad propia.
Con la diferencia de que sus promotores no quieren que sea un secreto, sino un reclamo y una reafirmación de identidad propia que incluso llevó a Colle Val d'Elsa a ser finalista para Capital Italiana de la Cultura en 2028, título que finalmente recayó en la ciudad de Ancona (centro).
El foco del nuevo humanismo
La iniciativa nace del impulso de la Asociación Arte Continua, una entidad sin ánimo de lucro que desde 1990 busca generar un diálogo entre el arte de la zona y la vanguardia actual.
"La idea es llamar a artistas del mundo para trabajar donde comenzó el camino positivo del humanismo y llevarlo a salir del colonialismo", explica a EFE su presidente, Mario Cristiani.
Para Cristiani, el proyecto busca democratizar la belleza frente a la exclusividad del mercado: "¿Es posible que en el tiempo de la libertad ya no sea posible traer artistas aquí para hacer algo para todos, para cualquiera sobre todo?".
La asociación defiende la necesidad de obras concebidas específicamente para su entorno que llenen plazas y caminos, siendo accesibles sin entradas ni limitaciones.
"Que cualquiera tenga la posibilidad de ver aquello que normalmente o está dentro de un museo o dentro de la casa de alguien con dinero", resume Cristiani.
Un museo sin muros y entre colinas
El proyecto se sostiene sobre una red de más de 22 obras permanentes donadas a la asociación por figuras de talla mundial como Anish Kapoor, Sol LeWitt, Jannis Kounellis,y Ilya Kabakov.
Las piezas se integran en un trazado que carece de señalización excesiva, fundiéndose con la vegetación, el urbanismo cotidiano o los antiguos senderos de la Vía Francígena.
En la Fortezza di Poggio Imperiale de Poggibonsi y en las plazas del pueblo, el británico Antony Gormley ha instalado sus figuras de hierro a escala real que se funden con el paisaje urbano.
La experiencia se vuelve immersiva en la fuente medieval Fonte delle Fate con 'I Dormienti' de Mimmo Paladino: figuras en posición fetal que parecen flotar o dormir en el agua acompañadas de cocodrilos, creando una burbuja sonora y visual que traslada al espectador.
A estas se suman intervenciones como las de Kiki Smith o la más reciente incorporación: Bajo los arcos del tiempo', del argentino Leandro Erlich, ubicada bajo el puente medieval de Colle Val d'Elsa.
El arte como anclaje territorial
Este modelo propone una nueva forma de recorrer la Toscana: no solo como un destino que mira al pasado con nostalgia, sino como un territorio vivo de creación contemporánea.
Más allá de la estética, la asociación Arte Continua busca con este proyecto atajar la desconexión de los jóvenes con su territorio.
"Es fundamental que personas comunes hagan cosas donde luego puedan converger fuerzas privadas y públicas", añade Cristiani.
Ante la creencia de que la relevancia cultural sucede únicamente en metrópolis como Milán, Londres o Berlín, el arte contemporáneo en la Val d'Elsa actúa como un punto de anclaje que les recuerda que su hogar también es vanguardia.EFE
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