Entre catrinas y turistas, mexicanos defienden la tradición del Día de Muertos en desfile
Ciudad de México, 31 oct (EFE).- Catrinas coronadas con flores cempasúchil, carros alegóricos y una multitud de turistas fueron algunos de los protagonistas de la décima edición del Gran Desfile de Día de Muertos, celebrado este sábado por las avenidas de Ciudad de México, que dejaron atrás su habitual tono grisáceo para vestirse con los colores más vivos de esta arraigada tradición: morados, naranjas y amarillos.
"Nuestras tradiciones no deberían verse rebasadas por la comercialización o la idea de que este desfile es algo (como) 'Disneylandia'. Nuestra cultura es riquísima y tiene otros conceptos y valores culturales", exclamó Luz María en una entrevista con EFE durante este encuentro, que atrajo a 1,6 millones de mexicanos y turistas y reunió a 4.000 artistas.
El Gran Desfile inició a las 14:00 hora local (20:00 GMT) desde la glorieta Diana Cazadora, sobre Paseo de la Reforma, con destino al Zócalo de la capital mexicana, donde se encuentra una Catrina monumental de más de 33 metros de altura, que rompió un Récord Guinness al ser acreditada como la más alta del mundo.
La fiesta también rindió homenaje a grandes iconos del país, como el cantante Juan Gabriel (1950-2016) y Emilio 'Indio' Fernández (1904-1986), figura emblemática de la Época de Oro del cine mexicano, quien fue recordado con un carro alegórico en el 40 aniversario de su fallecimiento.
Como cada año, la Catrina, figura creada por el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada, fue el sello distintivo del desfile, que nació a raíz de la película 'Spectre' (2015), de la saga de James Bond, cuyas escenas incluyen una gran pasarela en homenaje al Día de Muertos.
Las celebraciones del Día de Muertos en México generarán unos beneficios económicos de 53.000 millones de pesos (unos 2.944 millones de dólares), un 7 % más que en 2025, además coincide con el flujo turístico que atrajo el Gran Premio de la Fórmula 1, realizado también en la capital mexicana.
Pese a la turistificación y "la comercialización" de la tradición, Luz María, de 57 años, recordó que para los mexicanos la muerte, cuando llega de forma natural y sin violencia -a diferencia de lo que "lamentablemente" ocurre con las más de 133.000 personas desaparecidas en el país-, es motivo de "fiesta e inspiración".
"Es una herida de México que nunca va a sanar (...) Esta es una celebración y los desaparecidos es una actualidad que hay que atender con toda la fuerza", dijo Guillermo Hernández en un país donde miles de familias de distintos estados del país levantan altares para las personas desaparecidas y aquellas que fueron asesinadas en un contexto de creciente violencia.
Las festividades del 1 y 2 de noviembre llegaron a México en el siglo XVI, poco después de la conquista española. Aunque existe la creencia de que esta tradición tiene su origen en el pasado prehispánico, en realidad es una muestra del sincretismo entre las culturas hispana e indígena.
En aquel entonces, las iglesias fundadas por los franciscanos en Texcoco, Tlaxcala y Ciudad de México fueron las primeras en conmemorar estas fiestas con ofrendas a sus difuntos, algunos entregaban maíz, pan, gallinas y hasta cacao, según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Esa conexión espiritual con los difuntos ha permanecido entre los mexicanos a partir de sus raíces católicas y prehispánicas. La segunda recupera la cosmovisión mexica del Mictlán, el lugar al que llegan las almas y donde la muerte se entiende como un proceso cíclico, no como un final definitivo. EFE
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