Fervor alrededor de Notre-Dame: "He venido la primera para que el papa bendiga a mi bebé"
Antonio Torres del Cerro
París, 25 sep (EFE).- Desde el bulevar Saint-Michel, en las cercanías de Notre-Dame, Sarah, de 32 años, acaricia a su bebé de 3 meses. La parisina ha sido una de las primeras en llegar a la parte final del recorrido que realiza este viernes el papa León XIV. El objetivo de la joven: que Astrid sea bendecida por el Santo Padre.
"Quería estar lo más cerca posible del papa", explicó a EFE Sarah, acompañada por su amiga Perrine, también de 32 años.
Las dos entraron en la zona del bulevar Saint-Michel tras la apertura de puertas, a mediodía. Desde entonces, esperan pacientemente apoyadas en las vallas de seguridad y con la pequeña Astrid acurrucada en la sombra. Esta tarde el mercurio en París rozará los 30 grados celsius.
El sumo pontífice pasará montado en su papamóvil a muy pocos metros de las tres en su camino hacia Notre-Dame. "Es un momento histórico, no todos los días el papa visita Francia y menos aún París -la última vez fue en 2008-. Es un momento de comunión, todos juntos para ver al papa", añadió Sarah.
Perrine contó que fue bautizada cuando era adolescente y que estar hoy a pocos metros del papa "forma parte también" de su recorrido espiritual.
Para acercarse al papa un día como hoy hay que armarse de paciencia: estaciones de metro sin servicio y avenidas adyacentes al Sena completamente cerradas al tráfico. Cientos de policías en los aledaños de Notre-Dame intentan orientar a turistas y trabajadores sobre por dónde pueden transitar.
Con el objetivo de garantizar que el recorrido papal transcurra con orden, hay también desplegados varias decenas de voluntarios, identificados con camisetas amarillas con el lema de la visita de León XIV impreso: 'Pour que le monde ait la vie' ('Para que el mundo tenga vida', expresión extraída del Evangelio de San Juan).
"Hace ya un mes largo que preparamos este pasacalles, recibiendo las indicaciones necesarias y teniendo claro nuestro cometido exacto", señaló a EFE Enguerrand, uno de los coordinadores de las brigadas de voluntarios.
Este joven venido desde Lyon, pendiente en todo momento de su walkie-talkie para coordinarse con otros compañeros, aseveró que las personas entienden de buen grado las restricciones de movimiento y contó cómo se prepara él antes del paso de León XIV.
"La oración juega un papel fundamental. Hay que rezar para preparar nuestros corazones y sentir la alegría de acoger al papa en Francia", resumió, rodeado de colegas que reparten las banderitas blancas y amarillas del Estado del Vaticano.
Un grupo de peruanas en primera fila
Con una gran sonrisa y la mirada entusiasmada, la peruana Silvia Cuevas presume de haber llegado de las primeras al recorrido papal.
"Espero simplemente que nos pueda ver. Sabemos que al papa le gusta mucho el Perú, así que hemos traído nuestra bandera. Esperamos de él un saludo o una mirada, pero el simple hecho de verlo ya es importante para mí y para todos", relató a EFE Cuevas, quien reside en Francia desde hace años.
Acompañada por dos amigas, la peruana aludió al estrecho vínculo de León XIV con Perú, país del que posee la nacionalidad por naturalización y donde vivió y trabajó durante más de 30 años.
"Él conoce una realidad de mi país que quizás otros papas no han conocido, porque vivió en Chiclayo. Siento que comprende nuestra realidad y que trae mucha esperanza y mucha fe", concluyó Cuevas. EFE
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