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"Gerrymandering" en EEUU: ¿rediseño legítimo del mapa electoral o democracia a la carta?

Alejandra Clements

Washington, 22 abr (EFE).- El rediseño del mapa electoral de Estados Unidos que algunos estados están llevando a cabo para favorecer las aspiraciones de republicanos y demócratas, conocido como "gerrymandering", se ha convertido en estrategia clave de ambos partidos para las elecciones de medio mandato de noviembre, pero deja abierto el debate sobre su legitimidad democrática.

El último estado en sumarse a un cambio de mapa electoral que blinda a uno de los dos partidos mayoritarios fue Virginia, que, bajo el control demócrata, aprobó una nueva distribución de distritos que favorece a ese partido.

La modificación de los mapas electorales es habitual en Estados Unidos para reflejar los cambios de población del censo cada diez años, el próximo se completará en 2030, pero hacerlo fuera de los plazos marcados por décadas no solo es inusual sino que cuestiona la dimensión real de la representación territorial en la Cámara de Representantes.

El "gerrymandering", término que fue acuñado en el siglo XIX por el gobernador de Massachusetts Elbridge Gerry, que en 1812 firmó una ley que troceaba artificialmente los bastiones electorales de sus rivales políticos, ha cobrado protagonismo en los últimos meses y amenaza con influir de manera decisiva en los resultados de las legislativas del próximo otoño.

El origen de la polémica actual se encuentra en el cambio del mapa electoral que Texas llevó a cabo en 2025, impulsado por el presidente Donald Trump, y que supone "cinco escaños más" para los republicanos en este estado al trazar líneas en territorios de demografías favorables y casi garantizadas.

La Cámara de Representantes de Texas aprobó el plan que, pese a ser bloqueado por un tribunal federal, fue ratificado después por el Tribunal Supremo, iniciando así a una suerte de competencia entre republicanos y demócratas para modificar los distritos electorales y beneficiar a sus intereses electorales.

La estrategia de Trump para reforzar la representación republicana en el Congreso en un momento en que las encuestas reflejan la ventaja demócrata se convirtió en el pistoletazo de salida de un pulso nacional para redibujar mapas electorales en otros estados.

Efecto búmeran tras el cambio en Texas y Florida, la próxima batalla

Tras el precedente de Texas, Ohio, un estado bisagra, aprobó en octubre un nuevo mapa que otorga a los republicanos opciones de ganar hasta dos escaños más y provocó que políticos y representantes demócratas se plantearan la necesidad de jugar con las mismas reglas que sus oponentes.

En noviembre de 2025 los votantes de California aprobaron la Propuesta 50, impulsada por el gobernador Gavin Newsom, figura en alza en el partido demócrata, y dieron la oportunidad de ganar hasta cinco escaños más a los demócratas el próximo mes de noviembre.

El compromiso político en California es que, pasada esta etapa "de respuesta" a Texas, el poder de trazar el mapa vuelva a una comisión independiente.

En febrero, Maryland dio luz verde a un plan que podría dar a los demócratas un escaño más, aunque el Senado estatal ha frenado la medida por temor a que el efecto búmeran pos-Texas no pare de crecer y distorsione la representatividad real del Congreso.

El último estado en sumarse ha sido Virginia, que aprobó este martes en referéndum, por un estrecho margen, un nuevo mapa que favorecería a los demócratas, pero que aún enfrenta obstáculos legales, ya que el Tribunal Supremo de Virginia está considerando si se han infringido normas de procedimiento.

Aunque los demócratas interpretan la victoria en Virginia como un éxito y un indicio prometedor para las elecciones de mitad de mandato, el "gerrymandering" aún puede guardar más sorpresas en Florida.

El estado del sol, de tradición republicana, se prepara también para un rediseño y el gobernador de Florida, Ron DeSantis, quiere revisar el mapa electoral a finales de abril para mejorar entre tres y cinco escaños la representación de los republicanos.

De estrategia excepcional a daño a la democracia

El recurso a los cambios territoriales ha abierto un debate a nivel nacional sobre si es legítimo como estrategia excepcional en respuesta a los abusos impulsados por Trump en Texas o si esta práctica supone una distorsión de la representación tal que modifica la propia esencia del sistema democrático.

La controversia ha saltado al primer nivel político, ya que incluso el expresidente Barak Obama se ha manifestado en público y se ha implicado a favor del "sí" a la modificación de los mapas como reacción a las "maniobras partidistas previas republicanas", pero matizando que estos cambios deben ser temporales.

El pulso en torno al "gerrymandering" aumentará su intensidad en los próximos meses hasta que los estadounidenses voten el 3 de noviembre y elijan a todos los miembros que formarán la Cámara de Representantes de Estados Unidos hasta 2028. EFE

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