¿Inmigrantes o ultraizquierda? Dos visiones sobre los disturbios en Francia
Paris, France, 19 Oct 2026 (AFP) -
Ante los disturbios en Francia, dirigentes internacionales, con Donald Trump al frente, culparon a la "inmigración", a contracorriente de la gran mayoría de políticos y expertos franceses que señalan a la ultraizquierda y a una sociedad cada vez más polarizada.
"¡Francia está en llamas! La inmigración de personas procedentes de un mundo totalmente diferente, personas con odio en el corazón, ha destrozado ese país que en su día fue grande", aseguró el domingo Trump, que enfrenta en noviembre unas difíciles elecciones legislativas de medio mandato.
"¡Cierren sus fronteras y tomen el control, antes de que sea demasiado tarde!", agregó el inquilino de la Casa Blanca, cuya administración advierte de un "declive civilizacional" en Europa, por una política migratoria demasiado permisiva, en su estrategia de seguridad nacional de 2026.
La inmigración es un tema muy inflamable dentro de la Unión Europea.
El primer ministro húngaro, Peter Magyar, también vinculó la "violencia injustificable" de los saqueos y disturbios en Francia a la inmigración: "Quizá ahora esté claro para todo el mundo por qué Hungría aboga por las medidas más estrictas posibles en materia de migración".
"Esto es lo que espera a Europa con el islamoizquierdismo", abundó el líder ultraderechista español Santiago Abascal, en un mensaje en X en clave electoral -España celebra legislativas anticipadas en noviembre-, acompañado de las imágenes del incendio del ayuntamiento de Limoges.
Pero el presidente francés, Emmanuel Macron, rechazó implícitamente estigmatizar a la población inmigrante. "¿Cómo pueden franceses hacerle esto a Francia?", se preguntó el domingo, acusando a su vez a "grupúsculos de extrema izquierda" y a "delincuentes".
Su ministro de Ciudad, el derechista Vincent Jeanbrun, precisó que entre los alborotadores había una "pequeña parte" de los habitantes de los suburbios, que "albergan una forma de delincuencia alimentada en particular por los narcotraficantes".
A seis meses de la elección presidencial, a la que Macron ya no puede presentarse, incluso el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), cuya candidata Marine Le Pen lidera los sondeos, prefirió apuntar a la extrema izquierda, en lugar de a su blanco habitual: los migrantes.
En palabras de su presidente, Jordan Bardella, los activistas de ultraizquierda serían el "cáncer" de la democracia y el "brazo armado" del partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) de su rival político Jean-Luc Mélenchon.
- Perfiles diversos -
Los expertos consultados por AFP subrayan no obstante los perfiles diversos en los disturbios del pasado sábado, que tuvieron lugar en el marco de una gran movilización contra el encarecimiento de la vida y de apoyo a los estudiantes de liceo.
"La inmensa mayoría de los manifestantes eran pacíficos. Pero, como suele ocurrir en este tipo de manifestaciones en Francia, se sumaron elementos que lo eran mucho menos", asegura el politólogo Pascal Perrineau.
Entre los manifestantes violentos hay estudiantes que se habrían "radicalizado" al imitar a "líderes violentos", jóvenes pertenecientes a "movimientos políticos de tipo revolucionario" o los conocidos "black blocs" que "propugnan el caos en la calle" y suelen enfrentarse a la policía, explica.
Otro de los perfiles serían los jóvenes procedentes de los suburbios, entre los cuales "se encuentran franceses de origen inmigrante", y que practican una "violencia de depredación" centrada en saquear y destrozar tiendas, agrega.
Estos últimos protagonizaron una oleada de disturbios en 2023 después que Nahel, un joven de 17 años, muriera por un disparo a bocajarro de un policía durante un control de tráfico en la periferia de París. Primero se cebaron con los símbolos del Estado, como escuelas, antes de proceder a saqueos.
Antes de eso, el movimiento de los chalecos amarillos en 2018-2019, con manifestantes procedentes en gran parte de zonas periurbanas y rurales y con el que se comparan las protestas actuales, dio lugar a numerosos destrozos y saqueos, especialmente en los barrios acomodados de París.
La repetición de desbordamientos es reveladora de un país "profundamente dividido, en el que hay un ambiente de disturbios", prosigue el politólogo, que pronostica una campaña presidencial "muy agitada".
Para Stéphane Sirot, historiador especialista en movimientos sociales, "hay una cristalización de rabias que remontan a varios años" (clima, poder adquisitivo...). Los episodios de violencia "ilustran las problemáticas de una sociedad cada vez más polarizada", advierte.
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