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Jefferson Pérez: "Mi origen está en un niño vendedor de periódicos que soñó ser el mejor"

Jefferson Pérez:

David Ramiro

Madrid, 2 jun (EFE).- El ecuatoriano Jefferson Pérez es una leyenda del atletismo. Su palmarés en la marcha incluye, entre otros títulos, un oro olímpico en Atlanta'96, una plata en Pekín 2008 y tres oros mundiales pero, más allá de esos éxitos, su mayor satisfacción es saber en qué "parte del corazón de la gente" están sus gestas y si su ejemplo les ayudó en sus vidas.

Jefferson Pérez (Cuenca, Ecuador; 1974) "resucitó" en 2023 para apoyar al equipo nacional en los Juegos Panamericanos, tras quince años alejado del deporte, y su regreso ha coincidido con el despegue deportivo de marchadores como Paula Torres o Daniel Pintado, sobre el que plantó "una semilla" en aquella despedida en Pekín. Su ejemplo, como dice, es el de "un niño vendedor de periódicos que un día soñó con ser el mejor del mundo" y lo consiguió.

Pregunta (P): Ha sido nombrado embajador de Madrid Marcha. ¿Qué tal sus días en Madrid?

Respuesta (R): Extraordinariamente gratos. Alguna vez, alguien me preguntó dónde tengo las medallas y yo le dije que más importante es saber en qué parte del corazón de la gente están. Me retiré en 2008, gané una medalla olímpica en 1996, hace treinta años, y hay generaciones que nacieron después. Gracias a la tecnología y la información ven vídeos de cuando gané. Tantos años después, sentir el cariño y el afecto es la mejor medalla que he ganado. No hay palabras de gratitud a la vida para expresar lo que siento. Dentro de eso también cometí errores y la vida también me está empezando a perdonar. Llamarme para ser embajador fue como resucitar y ver el cariño y el afecto una gran sorpresa.

P: ¿Qué significa España para usted?

R: Es importante mirar al futuro para construir sin olvidar el pasado y ver cómo podemos corregir los errores para hacer una sociedad más equitativa. Antes nos preocupaban los espacios territoriales y lamentablemente hoy en día hay países que hablan de fronteras y se gastan millones y millones de dolares en armas para defender su espacio cuando lo que nos unen son las naciones. Un deportista da respeto, perseverancia, honestidad, trabajo, competitividad. A eso debemos ir, a naciones que piensen en los pueblos. Necesitamos decir que nos une una lengua. Compartamos y entendámonos.

En 2012 estudié en Madrid, en 2016 en Salamanca, había entrenado en Sant Cugat, uno de los rivales más importantes que tuve era de España (Paquillo Fernández), y este país acogió a millones de ecuatorianos que lo estaban pasando mal en una etapa crítica a nivel económico. Este evento de Madrid Marcha hay que apoyarlo. Ahora, cuando me encuentro a unos ecuatorianos aquí estoy haciendo mi post doctorado. He estado estos días con empresarios que nos hablaban de información y tecnología para implementar en el sistema bancario de Ecuador. Es lo que nos hace más grandes, la hermandad iberoamericana. Nos vemos como hermanos para colaborar y no unos por encima de otros.

P: Hay partidos políticos que no consideran que los inmigrantes sean bien recibidos.

R: A esta competición vinieron japoneses, mexicanos, ecuatorianos, gente de diferentes partes del mundo pidiendo oportunidad y Madrid les acogió en su corazón, en la Gran Vía, para demostrar su talento. ¿Quién llegó primero? Un italiano y una chica mexicana. España y Madrid abren su corazón y espacio al mundo. También con deportistas, artistas, carpinteros o con nuestra estrella Michelin, Carlos Sánchez, que estudió su maestría aquí.

P: ¿Se ha imaginado qué hubiera sido de su vida sin la marcha?

R: De niño, como mi padre era militar, me llevaba a lo alto de la casa y me hacía ver los aviones. Me decía que tenia que ser piloto, dominar los cielos y aún no sé volar ni pilotar. Mi padre fue muy gentil en romper los límites de las restricciones económicas para decir que los sueños son espectaculares y mucho más importantes que las limitantes financieras.

P: ¿Ha cambiado mucho la marcha desde su retirada?

R: La biomecánica causó en mí mucho interés y hoy en día la marcha va a todo eso. Hay diferentes generaciones que van cambiando las cosas. Los del siglo anterior usábamos pocos sistemas informáticos. Hoy en día tienen el anillo, el reloj y un montón de información que les dicen como está su cuerpo y antes no. En el siglo anterior aprovechaba mis viajes internacionales para comprar libros y llevarlos con sobrepeso. Hoy en día lo tienes todo en la computadora. Antes tenias que ir a Europa o Asia para comprar zapatos de marcha. Hoy en día compras por internet y en diez días lo tienes en casa.

P: ¿Habría cambiado mucho su rendimiento si hubiera tenido la tecnología de hoy?

R: Igual hubiera seguido marchando como Chuso García Bragado con cincuenta y tantos años (ríe). No lo sé.

Orígenes humildes

P: Sus orígenes son humildes. ¿Cómo gestionó pasar de vender periódicos con ocho años y diez años después ser famoso y que le llamaran para entrevistas?

R: Hay una cosa importante y es saber cuál es el origen económico y social de uno y encontrar alguien que te ayude. A las personas que se creen que somos autónomos de acciones les invito a reflexionar. Las mejores decisiones que tomamos es cuando te dejas guiar por alguien que recorrió ese camino.

En este camino desde niño la vida fue tan generosa que me permitió conocer ángeles, como cuando con 13 años estaba en una situación crítica. Mi entrenador de la materia física me dijo: "Pérez, vas a perder el año". No tenía recursos para repetir, mis notas no eran malas. Llega la crisis, la preocupación y pedí que me ayudase y me dijera algo para pasar el año. Me dijo que en dos meses habría una carrera en el colegio y si ganaba pasaba el año y si perdía, perdía el año. Me fui al estadio de atletismo y me encontré a un entrenador. Un ángel. Me dijo que me iba a entrenar pero no corrió por mí, me dio instrumentos y a través de conocimientos me dijo cosas para que con mi esfuerzo encontrara una oportunidad. Fui a la carrera, gané, pasé el año, después gané un campeonato nacional y luego sudamericano. Esa oportunidad que se presenta demuestra que si quieres crecer golpees puertas. Pide ayuda porque siempre hay alguien que ha recorrido ese camino.

P: ¿Ha sido el ángel de alguien?

R: No lo sé. No tengo la suerte de conocer al actor Sylvester Stallone pero me vi la saga de 'Rocky'. El chico que no tenia oportunidades, que era tosco, no sabía leer y que con esfuerzo logró superarse. No puedo negar que influyó en mi vida positivamente. Por ejemplo apareció en mi vida Daniel Pintado. No le entrené, no le financié, pero me dijo que me vio en Pekín 2008 y le dijo a su madre que iba a ganar una medalla como esa en unos Juegos.

P: ¿Ha pensado alguna vez en esa carrera? El atleta que ganó, el ruso Valeri Borchin, dio posteriormente positivo por dopaje

R: Las investigaciones que han hecho confirmaron el tema de uso de sustancias prohibidas pero desearía que ese momento cambie. Si tengo una manzana grande, deliciosa, y la vida dice que no te lo comas, permite que la semilla sea el abono para hacer otro árbol. Eso es porque no tenias que comértela. Yo creo que con esa medalla de Pekín, la dorada, la vida fue generosa conmigo. Me dijo que no me la iba a dar, pero fue la semilla para que dieciséis años después hubiera otro chico ganando (Daniel Pintado)

Salto fallido a la política

P: De los quince años alejado del deporte intentó ser alcalde de Cuenca. No salió. ¿Se arrepiente de ese intento en política?

R: Todo es un aprendizaje espectacular, extraordinario. Si la vida me diera la oportunidad de regresar a ese niño de ocho o nueve años, le diría 'ten paciencia'. Sé que no te gusta que tus padres te hagan trabajar todos los días, que eres un niño. En vacaciones toda la escuela se va y a la vuelta el profesor te dice que escribas qué hiciste.

Me gustaría ver que mi madre no me dijera que guarde la camisa porque tengo que dejarla a mi hermano el próximo año o que, aunque no me gustaran esos zapatos, tenía que ir con ellos al no tener otro par. Me gustaría decirle a ese niño: "Sé que no te gustan esas cosas pero sólo quiero pedirte un favor. Llega a casa, abraza a tus padres y diles que aunque no te gusten esas cosas, gracias por el esfuerzo que haces por mí porque has dado todo para ayudarme". Todo lo demás es un aprendizaje necesario.

P: ¿Qué legado considera que deja como deportista?

R: La gente ha sido generosa y me han hecho homenajes, incluso en la capital, en una pista, hay una escultura. No sabían qué poner en la placa. Me preguntaron qué sugería poner y yo dije que el origen de todo estaba en la historia de un niño vendedor de periódicos que un día soñó con ser el mejor del mundo.

P: ¿Está el atletismo ecuatoriano en su mejor momento?

R: No, pero está mejorando mucho y podemos llegar mucho más alto porque sólo hemos apuntalado dos de las cuatro patas de la mesa. Cuando podamos apuntalar las otras dos, el atletismo ecuatoriano va a ser mucho más grande y más humano para competir. EFE

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