La comandante del Airbus A321 que lleva al papa por Francia: "Me llevó 2 segundos aceptar"
París, 26 sep (EFE).- La comandante francesa Clémence Coussonneau, de 50 años, aceptó en "uno o dos segundos" pilotar el avión Airbus A321 que transporta al papa León XIV durante sus desplazamientos por Francia, según explicó este sábado por la noche en un encuentro en línea con periodistas de varios medios, entre ellos EFE.
El jefe de pilotos de Air France la llamó a finales de julio para preguntarle si quería participar en la misión. "Al principio estaba muy sorprendida y después muy orgullosa", dijo Coussonneau, comandante de Airbus A321 y con 21 años de experiencia en la compañía.
Coussonneau estuvo al mando del vuelo París-Orly-Lourdes de este sábado y repetirá en el trayecto Lourdes-Metz del lunes 28. Otro equipo de pilotos se encargará del regreso del papa de Metz a Roma.
La compañía francesa ha destinado un Airbus A321 a la operación, cuyo nombre ha sido cambiado temporalmente a 'Cité du Vatican' (Ciudad del Vaticano), con una configuración especial para transportar al papa, su delegación y periodistas acreditados.
La compañía ha movilizado a más de 100 empleados para preparar y ejecutar los vuelos, en una preparación que comenzó a finales de junio e implicó a distintos departamentos de Air France para garantizar la seguridad y la puntualidad de la operación, según explicó Céline Klein, responsable de operaciones de la empresa, también presente en la rueda de prensa.
La misión también incluyó coordinación con el protocolo del Vaticano y consultas con profesionales que habían participado en anteriores vuelos papales.
Coussonneau habló incluso con un compañero que había transportado al papa Benedicto XVI en 2008 para conocer su experiencia. Para ella, la presión era cumplir los horarios previstos y se congratuló de que "todo se desarrolló exactamente como queríamos", apuntó.
Además de Coussonneau, compartieron su experiencia el copiloto Eryk Margueritte y el jefe de cabina Alexandre Pineau.
Así, Margueritte contó que poco después de subir al avión, León XIV sorprendió a los pilotos al dirigirse directamente a la cabina de pilotaje. "La serenidad y esa forma de paz profunda que transmitió el Santo Padre en unas pocas decenas de segundos me han marcado realmente", dijo.
Durante el vuelo, de aproximadamente una hora, Pinaeu le sirvió una caja de comida tipo "tea time" con pasteles y canapés. Bebió agua y después tomó un zumo de manzana. El jefe de cabina habló con él en inglés, aunque "su francés era bastante bueno", dijo.
Todos coincidieron en que la misión que les ha sido encomendada es un acontecimiento único en su carrera. "Somos conscientes del honor de vivir un acontecimiento así, que es único en una carrera", subrayó Margueritte. EFE
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