La explosión del voto árabe, un hito electoral ineludible para los partidos de Israel
Paula Bernabéu
Jerusalén, 28 oct (EFE).- El martes por la mañana, conductores israelíes grabaron atónitos cómo beduinos del desierto del Néguev acudían a los colegios electorales montados en camellos. Fue una de las imágenes más representativas de unos comicios en Israel en los que uno de los hitos fue la movilización disparada del electorado árabe, conformado mayoritariamente por palestinos con ciudadanía israelí.
Con el escrutinio cerca del total, los dos partidos árabes, la izquierdista Lista Conjunta y Raam, rondan los 19 escaños, frente a los 10 que sacaron en 2022.
Mientras las principales coaliciones de formaciones judías israelíes no lograron una mayoría absoluta con 61 asientos del Parlamento, estas formaciones que acuñan a la mayoría del electorado palestino con ciudadanía de Israel (que representa un 21 % de la población israelí y un 17 % del electorado) se han convertido en una posible bisagra para formar Gobierno.
"El rechazo a aliarse con los partidos árabes palestinos no es sólo sobre perder la oportunidad de reemplazar el Gobierno de Netanyahu. También tiene efectos reales para la ya defectuosa democracia de Israel, y para los derechos civiles fundamentales, y fomentará una mayor destrucción de las instituciones liberales", escribió en la red social X la analista política Mairav Zonszein, del International Crisis Group.
El líder de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, ha llamado a una alianza "judeo-árabe" y ha ofrecido allanar el camino a la oposición para desbancar a Netanyahu. Pero, de este bloque, sólo el líder de la formación izquierdista Los Demócratas, Yair Golán, ha pedido al grupo colaborar con estos partidos.
Para el comentarista del diario digital Ynet Nimrod Dweck, la encrucijada política marca también un momento decisivo para los líderes de estas formaciones: "Los votantes árabes quieren resultados", escribe.
Pese a que el debate sobre los partidos árabes gira en Israel en torno a su identidad palestina en un entorno sionista, estas formaciones defienden problemas locales de sus comunidades, especialmente la criminalidad interna y las dificultades económicas.
"Seguridad personal, lucha contra la delincuencia, soluciones a los problemas de vivienda y urbanismo, infraestructuras, educación y empleo", afirma Dweck sobre las demandas de esta comunidad, para quien "los ciudadanos árabes exigen que sus líderes no solo actúen como representantes de su identidad, sino también como líderes capaces de lograr avances tangibles".
La participación árabe se dispara
El votante palestino israelí tiene un perfil tradicionalmente abstencionista, pero que se moviliza en comicios importantes. Este año, la participación ha crecido de media en torno al 30 %, según el cálculo de EFE en base a los datos de la Comisión Electoral Central.
El incremento más destacado se dio entre las comunidades árabes beduinas del desierto del Néguev, en el sur. Una media de una veintena de las principales localidades beduinas de esa zona arroja una participación de en torno al 80 %, frente al 46 % de asistencia registrada en 2022.
En el desierto, con comunidades religiosas y conservadoras, el mapa se tiñe del verde oscuro simbólico de Raam, marcando la preferencia del electorado beduino.
En la otra punta del país, en un norte con más comunidades palestinas cristianas y una mayor capacidad económica, el mapa se tiñe del color menta que representa a la Lista Conjunta.
También allí se ha votado más: una media de nueve ciudades representativas arroja una participación de más del 77 % este martes, frente al 54 % que registraban estas mismas ciudades (entre ellas importantes núcleos del voto como Nazaret o Um al Fahm) en 2022.
Excluidas por los partidos judíos israelíes
"Trabajaré inmediatamente para llevar a cabo la decisión del pueblo, para remplazar el Gobierno de Netanahu y establecer un gobierno sionista lo antes posible", afirmó el líder del bloque opositor, Gadi Eisenkot, en el discurso en la sede en que su partido (Yashar!) celebró la noche electoral.
Las declaraciones no hicieron mención alguna a estos partidos, pese a que necesita su apoyo si quiere alcanzar la mayoría de 61 escaños del Parlamento, que tiene 120 asientos en total.
Aunque Netanyahu ha desprestigiado a lo largo de su campaña a Eisenkot amenazando con que el exmilitar tendría que pactar con los árabes, Mansur Abás, líder de Raam, aseguró este miércoles a medios israelíes que cargos de ambos bloques le contactaron tras publicarse el martes las encuestas a pie de urna.
El líder islamista, a diferencia de la Lista Conjunta, se ha mostrado abierto a pactar con cualquier fuerza con tal de participar en procesos de toma de decisiones.
"Ha llegado el momento de reconocer una verdad que la política israelí se ha empeñado en ocultar: los ciudadanos árabes no son invitados en este país ni socios cuya participación esté sujeta a condiciones", continúa Dweck en su artículo, "la colaboración con ellos es esencial para construir un futuro compartido".EFE
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