La frontera entre Marruecos y Ceuta, normalidad una semana después de la crisis migratoria
Fatima Zohra Bouaziz
Castillejos (Marruecos)/Ceuta (España), 6 ago (EFE).- Las colas vuelven a marcar el paso fronterizo entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta (España). Turistas, trabajadores y familias esperan su turno en una imagen que devuelve el pulso habitual a la frontera, una semana después del intento de entrada en la ciudad española de decenas de miles de personas que llegó a perturbar el tránsito.
Mientras espera en la cola para cruzar la frontera, el propietario de un café de Ceuta resume en declaraciones a EFE el cambio: "El sábado ya todo era normal. Entré y salí el mismo día sin ningún problema". Recuerda que los comercios en ambos lados solo permanecieron cerrados el jueves y el viernes antes de recuperar la actividad durante el fin de semana.
La crisis migratoria estalló el pasado jueves, cuando decenas de miles de personas -40.000, según las autoridades marroquíes, y más de 70.000, según las españolas- llegaron desde distintos puntos de Marruecos e intentaron cruzar a nado por el espigón fronterizo con Ceuta.
El caos que se produjo en el mar entonces causó decenas de muertos. La ONG Caminando Fronteras cifra en al menos 141 los fallecidos, mientras que las autoridades españolas han confirmado la recuperación de 80 cadáveres en el lado español y Marruecos ha informado de 11 víctimas mortales en su territorio.
Vuelve el ambiente estival
Una semana después, Castillejos muestra una imagen muy distinta: las terrazas de los cafés vuelven a llenarse y las sombrillas ocupan la playa mientras familias enteras disfrutan del baño.
Frente al paseo marítimo, vecinos y turistas recorren los comercios, mientras los vendedores ambulantes ofrecen ropa y calzado.
"Mira, la vida ha vuelto a la normalidad", dice el camarero de un café mientras señala el movimiento continuo de peatones frente al local.
Recuerda que el día del éxodo tuvieron que cerrar junto a otros cafés de la avenida por motivos de seguridad. "Era imposible seguir abiertos. Había miles de personas por todas partes. Muchos dormían en la calle", explica a EFE.
Un vendedor ambulante tampoco olvida aquella jornada. "Yo nunca había visto algo parecido", cuenta mientras atiende a una clienta. Explica que recogió su mercancía al ver a una multitud correr hacia la frontera y que se acercó para entender qué estaba ocurriendo.
"En el espigón hubo un caos. Había personas que no sabían nadar y se agarraban a otras que sí sabían para intentar avanzar", relata. "Veía a personas mayores lanzándose al agua para entrar en Ceuta, pero ¿qué iban a hacer allí?", se pregunta.
Se mantiene el despliegue de seguridad
Cerca del paso fronterizo, lo largo de la vía principal, se mantiene un barrera de vallas metálicas provisionales junto a la calzada que bordea el mar.
En el último kilómetro antes de la frontera se observan efectivos marroquíes desplegados en la playa y en las colinas cercanas, además de controles para supervisar los vehículos que se dirigen hacia el paso fronterizo.
Los taxistas también han regresado al aparcamiento situado junto a la frontera. "Ahora la situación es completamente normal", explica a EFE uno de ellos. "El jueves tuvimos que parar nuestra actividad. ¡Algunos trataron de subir encima del capó del coche!".
Migrantes en la playa de Ceuta
En la playa de Ceuta situada junto al paso fronterizo conviven los bañistas con grupos de jóvenes y menores migrantes que bajan desde los almacenes donde pernoctan para utilizar las duchas al aire libre.
Varios menores explican a EFE que este miércoles fueron identificados mientras esperaban la posibilidad de ingresar en un centro de acogida. Otros, mayores de edad, aseguran que permanecerán en Ceuta con la esperanza de ser trasladados a la península y encontrar trabajo.
Mohamed (nombre ficticio) afirma que entró a nado el pasado jueves y que no regresará a Marruecos mientras espere una oportunidad para desplazarse a otra comunidad autónoma española.
Búsqueda de familiares
La frontera funciona con normalidad, pero en Castillejos las familias se acercan al paso para buscar información sobre sus hijos y familiares.
"Mi hijo estuvo a punto de ahogarse cuando intentó entrar en Ceuta, pero lo salvaron y ahora está hospitalizado allí", cuenta a EFE la madre que logró localizar al joven, de 17 años, gracias a la llamada de un policía marroquí que trataba de poner en contacto a varias familias con algunas personas que regresaban de Ceuta.
A pocos metros, otra familia espera respuestas. Mientras algunos reciben información sobre autobuses habilitados para regresar a Tánger o Casablanca, otros siguen intentando saber cómo recuperar a sus hijos.
Entre ellos permanece la madre del adolescente, que, pese a haber confirmado que su hijo se encuentra en Ceuta, sigue sin saber cómo podrá reunirse con él. "Ahora sé que mi hijo está allí, pero ¿qué tengo que hacer para recuperarlo? Yo no puedo entrar en Ceuta", se pregunta. EFE
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