La guerra en Oriente Medio agrava los retos económicos en la región, dice FMI
Rabat, 29 jun (EFE).- La guerra en Oriente Medio ha provocado un "fuerte" choque económico en la llamada región Mena (que abarca Oriente Medio y norte de África) que afectó los mercados energéticos, la seguridad alimentaria, los costos de producción y el acceso al financiamiento externo, advirtió este lunes en Rabat el director del departamento de Oriente Medio y Asia Central del Fondo Monetario Internacional (FMI), Jihad Azour.
"En los últimos meses la guerra en Oriente Medio ha desencadenado una de las secuencias de perturbaciones superpuestas más complejas y de mayor alcance de la historia reciente", alertó Azour durante la conferencia anual de investigación sobre la región Mena, que el FMI coorganiza con la Universidad Politécnica Mohamed VI y que cuenta con la participación de académicos y economistas de varios países.
El responsable, añadió que el aumento de la incertidumbre y la "mayor aversión al riesgo" han endurecido las condiciones de financiamiento externo, reduciendo el margen de maniobra de los gobierno de la región "justo cuando más lo necesitan".
Azour subrayó que la guerra en Oriente Medio se añade a una combinación de presiones intensas que está atravesando la región Mena con la transición energética, el cambio climático y la inteligencia artificial.
"Lo que hace especialmente complejo el momento actual es que estos choques se producen al mismo tiempo que la transición energética, el cambio climático y la inteligencia artificial, junto con la necesidad de generar suficiente empleo para una fuerza laboral que crece con rapidez y, en varios países, con elevados niveles de deuda que restringen aún más el margen de acción de los gobiernos", apuntó.
Estos choques, según Azour, muestran también si un país está bien preparado para afrontarlos y, al mismo tiempo, dejan al descubierto "debilidades estructurales" de las economías de la región como la dependencia energética, la falta de diversificación productiva, las debilidades fiscales o el reto que supone el mercado laboral, y en consecuencia, obligan a estos países a "tomar decisiones difíciles a corto plazo".
No obstante, este escenario -según Azour- puede representar una oportunidad para "replantear los modelos de crecimiento, fortalecer la resiliencia, construir economías más sólidas e inclusivas y acelerar la transformación estructural que la región necesita para mejorar sus perspectivas de largo plazo". EFE
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