La invasión de Ucrania y los populismos, frenos a los Acuerdos de París,según su impulsora
Antonio Torres del Cerro
París, 3 nov (EFE).- El décimo aniversario de la entrada en vigor del Acuerdo de París, que se cumple este 4 de noviembre, deja tras de sí "una década mala" para el medio ambiente, lastrada por la guerra en Ucrania y el auge de los populismos de derechas, según explicó a EFE Laurence Tubiana, una de las artífices del histórico pacto.
La francesa, figura clave de la COP21 que reunió a 196 Estados -un hito en la diplomacia climática-, analizó por qué no se han alcanzado los compromisos fijados en reducción de emisiones contaminantes a pocos días del comienzo de la COP31 de Antalya (Turquía).
"La lucha climática ha atravesado una década muy difícil, sobre todo a raíz de la invasión rusa de Ucrania (febrero de 2022). De una forma que quizá resulte paradójica, los sectores del petróleo y el gas se convirtieron de pronto en una cuestión de seguridad energética que terminó eclipsando todas las demás prioridades", sostuvo Tubiana, una situación agravada además por el bloqueo parcial del estrecho de Ormuz desde inicios de este 2026.
Tubiana, quien ejerció como embajadora para las negociaciones de la COP21 de 2015 y dirige desde 2017 la Fundación Europea para el Clima, recordó que el Acuerdo de París obliga legalmente a los países signatarios a cumplir una serie de procedimientos y reglas de transparencia, pero no impone sanciones directas ni multas si un país no alcanza sus metas numéricas de reducción de emisiones.
"Logramos este Acuerdo de París muy tarde, tras mucho ensayo y error -en particular desde Kioto o desde la convención sobre el clima firmada en 1992-, y durante todo ese tiempo las reservas acumuladas de gases de efecto invernadero no han dejado de concentrarse en la atmósfera", justificó.
El Acuerdo de París estableció, entre otros avances, la obligación formal de presentar y renovar planes climáticos nacionales (las contribuciones determinadas a nivel nacional o NDC), así como el compromiso de los países desarrollados de movilizar fondos para las naciones más vulnerables.
Su objetivo primordial era contener el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y buscar no rebasar los 1,5 °C respecto a la era preindustrial, una meta inalcanzable con las actuales políticas climáticas.
Según el último informe sobre la Brecha de Emisiones del PNUMA (Emissions Gap Report de ONU Medio Ambiente), para encauzar un escenario de rebasamiento mínimo que permita estabilizar el pico térmico y regresar a los 1,5 °C hacia finales de siglo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero tendrían que reducirse un 18 % para 2030, un 45 % para 2035 y un 69 % para 2040, todo ello respecto a los niveles de 2025.
Tubiana, sin embargo, prefiere en este aspecto ver el vaso medio lleno: "Es cierto que no es seguro que vayamos hacia un descenso de estas emisiones suficientemente rápido de aquí a 2030, pero no está todo perdido. Hay muchas evoluciones tecnológicas. El transporte, por ejemplo, se descarboniza mucho más rápido de lo que pensábamos incluso en 2015".
Antalya y el 'lobby' petrolero
Y ello a pesar de la llegada al poder de gobiernos populistas de derechas durante la última década, como los dos del estadounidense Donald Trump y el del argentino Javier Milei, que, según la diplomática francesa, supusieron un freno en seco de las ambiciones climáticas globales.
"Antes llegábamos a un consenso con esos países. Ahora se han unido a los petroleros -mayoritariamente los países del Golfo, que son los más activos- para condicionar la salida de las energías fósiles", señaló Tubiana.
Este será, según la diplomática, el reto de la COP31 de Antalya, copresidida por Turquía y Australia y que comienza este 9 de noviembre.
Tubiana advirtió también de que el cambio climático regresará "al centro de la agenda política", aunque sea "por factores dramáticos".
"No hay un solo Estado que se haya librado, ni el año pasado ni el anterior, de fenómenos climáticos extremos. Y todo esto, por supuesto, se agrava con el fenómeno de El Niño, que este año ha sido especialmente intenso", constató.
"Con este movimiento en marcha y unos posibles resultados en las elecciones estadounidenses (al Congreso y al Senado) que atenúen la virulencia de la administración Trump, soy algo más optimista, al menos de cara a los próximos diez años", finalizó. EFE
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