La misión BepiColombo afronta la primera fase de su aproximación al planeta Mercurio
(Corrige la EX1225 precisando la misión)
Madrid, 31 ago (EFE).- Ocho años después de despegar, la misión BepiColombo está a punto de afrontar el primer gran paso de su aproximación a Mercurio, el momento en el que el Módulo de Transferencia (MTM) que ha impulsado la nave durante el viaje se separará de los dos orbitadores científicos.
"BepiColombo no llegará a Mercurio en un momento concreto, sino que lo hará durante varios meses de intensas operaciones de alto riesgo" que, si salen bien, dejarán dos satélites independientes orbitando el planeta del sistema solar más cercano al Sol, ha detallado el jefe de Operaciones de Misiones al Sistema Solar Interior de la Agencia Espacial Europea (ESA), Ignacio Tanco, en una rueda de prensa en streaming.
La primera etapa de la fase de llegada tendrá lugar el jueves 3 de septiembre, cuando el módulo propulsor MTM se separe de los dos satélites científicos, el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio (Mio) de la agencia japonesa JAXA, que han sido diseñados para operar de manera complementaria.
Tras la separación, los satélites -acoplados uno sobre el otro- serán impulsados por los propulsores del MPO y seguirán su viaje hasta que en noviembre, "si todo sale bien", ingresarán en la órbita de Mercurio, un momento que será crucial para la misión porque "hay muchos subsistemas, como la propulsión del MPO, que no hemos probado nunca en condiciones de vuelo", ha apuntado Tanco.
La última maniobra "de alta complejidad" de la misión será en diciembre, cuando los orbitadores se separen: MPO liberará a Mio en su órbita polar elíptica alrededor de Mercurio, después ejectará el parasol de Mio (MOSIF) y continuará hasta llegar a su órbita final en marzo de 2027; los dos satélites empezarán la misión científica en abril.
BepiColombo es una misión "muy ambiciosa", pero los equipos de ESA y JAXA están preparados para responder a los contratiempos que puedan surgir. "Tenemos capacidad de reacción", ha subrayado la directora de la misión, Santa Martínez.
La misión, además, tendrá lugar a tan solo 63 millones de kilómetros de Mercurio, donde la intensidad solar es unas diez veces mayor que en la Tierra, por lo que la nave espacial soportará temperaturas superiores a los 450 °C.
¿Por qué ir a Mercurio?
Por su parte, el responsable de la misión científica, Geraint Jones, ha explicado que los viajes a Mercurio de las naves de la agencia estadounidense NASA Mariner 10 (1973) y Messenger (2004) dieron mucha información sobre el planeta y todavía hay "una cantidad ingente de cosas que no sabemos y que BepiColombo permitirá descubrir".
BepiColombo estudiará aspectos esenciales de Mercurio como el origen y evolución del planeta, así como su estructura y composición interna, que es "increíblemente densa, al menos para su tamaño, y no sabemos por qué", ha dicho.
Además, la misión, que va equipada con instrumentos "potentísimos", estudiará su campo magnético y "la gran burbuja invisible que se forma cuando el campo magnético del planeta frena y desvía el viento solar, y que se llama magnetosfera", ha explicado el científico.
También tratará de resolver "misterios de la superficie", como confirmar si los cráteres de los polos del planeta tienen hielo o si el planeta es un lugar activo y vivo o uno muerto, como la Luna.
Y en paralelo, los instrumentos de MPO y Mio también "saborearán" los gases de la exosfera del planeta -una capa gaseosa extremadamente delgada que lo rodea- y tratarán de identificar qué gases son y cómo cambian.
Además, la misión pretende probar la teoría de la relatividad general de Einstein, realizando mediciones precisas de la órbita y la posición de la nave espacial y es que, al ser el planeta más cercano al Sol, se encuentra en un campo gravitatorio sumamente intenso, lo que le convierte en el escenario idóneo para estudiar los efectos de la gravedad.
Para llegar hasta la órbita de Mercurio, la misión -lanzada en octubre de 2018- ha necesitado nueve sobrevuelos planetarios: uno en la Tierra, dos en Venus y seis en Mercurio. EFE
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