Agencias

La oposición a los centros de datos se extiende en plena batalla electoral en EE.UU.

La oposición a los centros de datos se extiende en plena batalla electoral en EE.UU.

Alejandra Clements

Washington, 27 ago (EFE).- Los centros de datos, esas instalaciones que sostienen la creciente infraestructura de la inteligencia artificial y nos conectan a internet, se han convertido en el nuevo campo de batalla de la política estadounidense, a poco más de dos meses de las elecciones de medio mandato.

Si en un principio el rechazo formaba parte de las políticas del Partido Demócrata, los republicanos se han sumado a la estrategia de pedir limitaciones o moratorias para la construcción de estos centros, por lo que el asunto ha adquirido una dimensión bipartidista en la campaña para las elecciones legislativas y estatales de noviembre, frente a la defensa de esas instalaciones que enarbola el presidente Donald Trump.

Pero, ¿cómo es posible que la oposición a los centros de datos haya unido a los dos partidos? Estas son cinco claves para entenderlo:

1. El auge de los centros de datos

Estas enormes instalaciones, que concentran miles de servidores para procesar, guardar y distribuir grandes volúmenes de información para servicios en la nube, han aumentado vertiginosamente su actividad por el crecimiento de la inteligencia artificial (IA), que consume cada vez más ingentes cantidades de energía y necesita refrigeración constante.

Está previsto que los cinco gigantes tecnológicos, Amazon, Microsoft, Google, Meta y Oracle, inviertan más de 750.000 millones de dólares en ellos en 2026, según las proyecciones de gasto de las propias empresas, lo que supone el mayor incremento de la inversión de capital en un solo sector desde la fiebre del ferrocarril en el siglo XIX o la burbuja de las "puntocom".

Esto supone un aumento del 67 % en la inversión de las tecnológicas respecto al año pasado, con la gran mayoría destinado a el desarrollo de la inteligencia artificial.

En Estados Unidos hay alrededor de 4.000 centros de datos, y al menos 75 más que están proyectados se han visto afectados en el primer trimestre de 2026 por frenos o moratorias locales.

2. El problema de dónde instalarlos

Los centros de datos requieren amplios terrenos para sus edificios y una potente infraestructura en sistemas de refrigeración y electricidad.

Demandan una enorme cantidad de agua y electricidad, por lo que, con el coste de la vida como principal preocupación de los estadounidenses, muchos ciudadanos los responsabilizan del encarecimiento en sus facturas, además de, en algunos casos, generar emisiones si requieren de generadores propios.

La subsecretaria de Comercio de Estados Unidos durante el mandato del presidente Joe Biden (2021-2025), Alejandra Castillo, asegura en declaraciones a EFE que representan "un coste energético tan alto para la zona donde van a instalarse que si quisieran construir un hospital no podrían hacerlo".

Aunque el incentivo de la creación de empleo podría animar a los vecinos a aceptar un centro de datos, Castillo explica que solo generan puestos de trabajo "cuando se construyen", y "no a largo plazo", por lo que el argumento económico pierde peso.

3. La oposición ciudadana

El rechazo de los vecinos a que se construyan centros de datos cerca de sus hogares va en aumento.

Más del 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de estas instalaciones en sus pueblos o ciudades, un porcentaje mayor que el que rechaza una central nuclear, según una encuesta de Gallup del mes de mayo.

El 18 de julio de 2026 se realizaron más de 142 protestas en 42 estados en una jornada nacional coordinada por Humans First, una organización que plantea que la expansión de la IA debe realizarse priorizando a los ciudadanos frente a las grandes corporaciones.

4. La respuesta política

En unas elecciones como las del 3 de noviembre, en las que se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, un tercio de los cien del Senado y numerosos cargos locales y regionales, los políticos adoptan decisiones muy pegadas a la opinión y a las necesidades de los votantes.

Políticos demócratas han mostrado su oposición a la instalación de estos centros en sus territorios, como el candidato demócrata al Senado federal por Michigan, Abdul El-Sayed, o la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, que ha prohibido durante un año su construcción.

Otros demócratas, como el gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, han cambiado su postura y pasaron de presumir de haber conseguido un enorme centro de datos a imponer estrictos requisitos.

En este contexto, y con las encuestas electorales cada vez más en contra para los republicanos, muchos candidatos han reconsiderado sus decisiones.

El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, pasó de promover que su estado se convirtiera en un centro de desarrollo de inteligencia artificial a ordenar a principios de mes una pausa en los nuevos proyectos hasta que se revisen sus efectos sobre la red eléctrica y el consumo de agua.

5. La carrera internacional por la IA

La Casa Blanca mantiene la política de promover la construcción de estos centros de datos como parte de la carrera tecnológica con China, y el presidente Donald Trump ha mostrado su oposición al cambio de posición de los republicanos.

Así, los centros de datos se han convertido en tema de debate público en Estados Unidos y sus consecuencias electorales, aunque aún no puedan medirse, alcanzarán los resultados del próximo 3 de noviembre. EFE

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