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La Polinesia Francesa apuesta por el agua fría del océano para climatizar sus edificios

La Polinesia Francesa apuesta por el agua fría del océano para climatizar sus edificios

Papeete, 3 Oct 2026 (AFP) -

¿Cómo refrigerar grandes edificios para luchar contra las altas temperaturas y reducir su huella de carbono? En la Polinesia Francesa, el sistema SWAC permite hacerlo con agua fría extraída de las profundidades del océano.

El principio es sencillo: bombear agua de mar a unos mil metros de profundidad, donde está a 5 °C, hasta la superficie. Después, mediante un intercambiador de calor, enfriar el agua dulce de una red de climatización en un gran edificio o en un barrio.

Dos hoteles de lujo en las islas de Bora Bora y Tetiaroa han sido pioneros en este técnica.

Y desde julio de 2022 el Centro Hospitalario de la Polinesia Francesa (CHPF), en la isla de Tahití, tiene el mayor SWAC (Sea Water Air Conditioning) del mundo.

Instalar el sistema es caro: 31 millones de euros (34,8 millones de dólares) en el caso del hospital, que ahorra más de 1,6 millones de euros (1,8 millones de dólares) de electricidad al año y prevé amortizar la inversión en unos 15 años.

Es una apuesta rentable y ecológica porque en Tahití la mitad de la electricidad se genera con fuel, mientras que la otra mitad procede de la energía hidroeléctrica y solar.

Aunque todavía se necesita electricidad para alimentar las bombas y las instalaciones técnicas, "hemos dividido por 10 nuestro consumo de electricidad para la producción de frío y todavía podemos optimizar los parámetros", apunta Beverley Chui, responsable de los servicios técnicos del hospital.

- Modelo exportable -

El edificio mantiene operativo el antiguo sistema de producción de frío en caso de avería, algo que ya ha ocurrido dos veces en cuatro años, para garantizar la climatización de las habitaciones de los pacientes, los laboratorios, los quirófanos o incluso la morgue.

El SWAC de este hospital se ha convertido en una referencia mundial y recibe a ingenieros y representantes de instituciones de todo el mundo.

"Es cierto que cuesta mucho dinero ponerlo en marcha, por lo que hace falta apoyo financiero, pero una vez construido, es fácil de mantener", asegura el empresario japonés Masahiko Hakayu, que tiene previsto instalar un sistema similar en Taiwán.

Esta combinación de climatización y ventiladores permite refrigerar menos y, por tanto, captar el agua a menor profundidad.

Con un diseño adecuado, la tecnología puede aplicarse también a muchas otras zonas costeras, especialmente en los litorales atlánticos y mediterráneos.

Según Franck Lucas, investigador en ingeniería de procesos y sistemas energéticos de la Universidad de la Polinesia Francesa, "los SWAC actuales tienen un rendimiento energético entre 7 y 10 veces superior al de la climatización convencional".

El sistema podría ser el preludio de algo todavía más ambicioso, la llamada la energía térmica de los mares (ETM), todavía experimental.

En este caso también se bombea agua fría de las profundidades pero su diferencia de temperatura con la superficie se utiliza para producir electricidad.

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